Adara Molinero y su historia de amor clandestina ganan 'GH VIP 7'

Se dejó, literalmente, el corazón y ganó. Después de 101 días de encierro, un sinfín de nominaciones y una historia de amor clandestina, Adara Molinero se ha hecho con el maletín de Gran Hermano Vip 7 que, seamos sinceros, se ha ganado a pulso. Aunque Telecinco se lo puso fácil dándole un protagonismo constante. Con él se lleva, además de 100 mil euros, el ‘Ti amo’ de Gianmarco Onestini y un romance que, dure lo que dure, tuvo a media España enganchada como si fuera una telenovela.

Twitter/GHOficial

El favoritismo estuvo claro desde el principio. La dedicación del programa por exprimir el culebrón se adueñó por completo de la gala, tanto que ni pusieron a Mila contra las cuerdas por sus rabietas con Hugo Castejón, ni a Alba le dieron su lugar como finalista. La cosa estaba clara. Adara era la protagonista de la edición y Telecinco le dio su espacio para conseguirlo. Si alguno todavía no estaba seguro por quién votar, la entrevista a las dos estuvo dedicada casi por completo a ella, su romance y la revelación de las palabras de su ex en diferentes platós. Mientras, Adara demostraba que ella vive feliz en su realidad paralela, sin preguntar por su hijo y solo fijándose en si su madre aprueba a Gianmarco o no. Y que el resto espere a que despierte. Ni reaccionó con empatía a las palabras de su ex ni hizo un gesto al ver a su padre negándose a hablar. Ella seguía en su mundo. El mundo que la hizo ganadora.

Habéis hecho historia”, advertía Jorge Javier Vázquez a las tres finalistas, Adara, Mila y Alba, al comienzo del programa. Totalmente recuperado de su intervención y muy emocionado, el presentador estrella de este reality compartía con todos los datos históricos de audiencia del show, el más visto en la historia de GH VIP. Desde 2003 no se obtenían unos resultados de esta magnitud y que han llegado a superar el 36% de share, todo un récord televisivo de los últimos tiempos.

La culpa, en gran parte, es de la cadena que supo explotar su historia por todos sus programas pero también de la misma ganadora, que se ha dejado la piel y ha sido la protagonista indiscutible del contenido del programa gala tras gala. Su carita de niña buena no hacía presagiar la tormenta que se le avecinaba. Y se le avecina. Desde el principio, Adara se desmarcó como la favorita por decir lo que sentía, siempre a la cara y sin maquillar. Fue la primera en poner a Mila, por aquel entonces intocable, en su sitio y también la más odiada por sus compañeros que la veían como una rival de altura. La chica apuntaba maneras y eso les tenía muy nerviosos a todos... menos a Joao. Se suponía que ambos tenían que tirarse de los pelos ya que éste era el novio de su ex Pol Badía, pero lo suyo fue un flechazo total y su amistad sincera conmovió a la audiencia. Además de aquel desternillante confesionario tras la marcha de Gianmarco, este dúo sacapuntas saltó por las camas, rió a carcajadas y lloró a lágrima viva cuando tuvieron que despedirse.

El maestro se convirtió en su paño de lágrimas y en el cómplice de una de las historias de amor de Gran Hermano llevada en secreto, bueno, al menos eso era lo que ellos creían. Muchos dudaban de esta carpeta pero hoy el italiano ha despejado todas esas dudas. Una de las grandes sorpresas de esta apoteósica final era llevar a la casa por última vez una visita especial a cada finalista y, claro, quién mejor que Gianmarco para acudir al lado de su Adari. El encuentro ha superado todas las expectativas, con ramo de flores y declaración de amor de película. “¿Estás lista para salir de aquí conmigo?”, le preguntaba con carita de cordero degollado. Después de la risita floja a la que nos tiene acostumbrados, ella dijo un sí más grande que una catedral y de nuevo dieron paso una legión de besos.  

Mientras la pareja, ya oficial, daba rienda suelta a la pasión y disfrutaba de las mieles del amor en sus últimos minutos en la casa, Helena, la madre de Adara apartaba la mirada de la pantalla sin saber muy bien dónde meterse. Las cosas fuera no pintan bien con Hugo Sierra y cualquier paso mal dado por parte de su hija podría traerle consecuencias, personales y, por lo que parece, también legales. Al menos eso es lo que ha transmitido con su incomodidad y tensión ante el derroche de ternura de los tortolitos. Pero lo más fuerte estaba aún por llegar y su hija por fin iba a descubrir todo el pastel que se había cocinado fuera mientras ella sentía millones de mariposas en Guadalix. Se lo olía, quizás por eso tenía pocas ganas de volver al mundo real.

La llegada a plató de Mila como tercera finalista daba un poquito de tiempo a que se calmaran los nervios y Helena madre se tranquilizara. No sería por mucho rato. Aunque Jorge Javier recibió a su amiga del alma y compañera de Sálvame con los brazos abiertos, ella no era la protagonista de la noche. Han repasado con humor sus peleas, sus enfados tontos y sus miedos superados, pero poco más. Chirrió un poco que nadie la pusiera contra las cuerdas por muchas de sus actitudes, como se hizo con otros concursantes, y su paso quedó resumido como un mero ejemplo de superación. Había más, pero nadie preguntó, dejando que la guerra entre la colaboradora con Hugo sirva para rellenar otros programas venideros como el último Debate.

Pero volvamos a Adara. El momento cumbre de la noche, además de su reencuentro con Gianmarco, era ver la cara que se le quedaba al comprobar el desfile del padre de su bebé por los diferentes platós de Telecinco. Pero solo tras confirmarse su romance con el italiano, de su defensa anterior nadie le mostró nada. Y así, Jorge Javier dio paso al video bomba. Desde Mujeres, Hombres y Viceversa, hasta Sálvame Diario y el Deluxe, a Hugo no se le ha escapado ni uno. Incrédula y con la boca abierta, la todavía finalista no daba crédito a las imágenes y especialmente a las palabras de su ex diciendo que lo que había hecho era promiscuidad barata. “Muy feo”, ha respondido ofendida. “Yo me he intentado contener en todo momento, he intentado hablar lo mínimo posible como para que se me pudiera llegar a entender y decir eso de mi…”.

¿Pero, en qué mundo vive Adara? Es como si todavía no hubiera despertado, como si su percepción de la realidad se hubiera quedado completamente trastocada. Si Hugo fue o no buena pareja lo saben ellos dos, y defenderse de las palabras de su ex sin comprender lo que puede haber pasado desde el sofá de su casa demostró que Adara todavía necesita de un sacudón de realidad. Solo parecía importarle Gianmarco, haciendo bromas de dónde iba a dormir esa noche, y sin nombrar a su bebé. Aunque es probable que al tratarse de un tema delicado, no quisiera tratarlo delante de las cámaras. ¿Fue justo que le enseñaran tantas imágenes de algo que la afecta en su vida real más allá del concurso y tras un encierro de más de tres meses? ¿No la provocaría a decir más de la cuenta? Casi lo hizo, mientras su madre parecía desesperarse en hacerle señas para que guardara silencio.

Adara cargó la metralleta para disparar y contar su verdad con el padre de su hijo, ese algo que se nos escapa a todos y que necesitamos saber para poder poner en orden este rompecabezas. Parecía muy dispuesta a soltarlo, pero, una vez más, su madre Helena le dio indicaciones de que no lo hiciera señalando su boca con el dedo para que guardara silencio. Así que asunto zanjado. Tampoco quiso mediar palabra su padre, quien desde la grada se negó a hacer ningún comentario. Tan solo se limitó a apoyar a su hija y darle un abrazo de bienvenida. Los trapos sucios prefieren lavarlos en casa y más cuando se trata de algo tan delicado. Pero, para qué negarlo, la historia apenas comienza y promete polígrafos, exclusivas y muchas horas de plató.

Con tantos frentes abiertos, la pobre Alba pasó a un segundo plano, el mismo puesto que ha obtenido en este concurso. Su crisis e intento de abandono se convertían en una mera anécdota en comparación con el culebrón de Adara. La modelo no solo lo entendió sino que incluso defendió a su compañera de los feos ataques de su ex pareja. La gran protagonista de esta telenovela estaba descolocada, refugiándose en la mirada cómplice de Gianmarco cuando la cosa se ponía tensa.

Yo estoy con ella y estaré con ella. Si hay maracaná lo veremos juntos”, le ha expresado su chico con una media sonrisa. Pero lo bueno dura poco y esas cálidas palabras se verían interrumpidas por otro video que mostraba el lado más coqueto del joven. A la pobre Adari no le iban a dar tregua.

Antes de desvelar el nombre de la ganadora, había que seguir estirando del chicle y sacar partido del romance prohibido. Adara por fin iba a descubrir lo que llevaba días preguntándose dentro de la casa. ¿Habría tonteado más de la cuenta con las chicas de la casa tal y como le habían dicho? Pues sí y bastante. Sus momentos de masajes, abracitos y miradas traviesas con otras compañeras en su primera parte del concurso no hicieron ni pizca de gracia a la nueva novia de España. Pero ahí estaba Jorge Javier para defender a Gianmarco y justificar estos hechos como absolutamente normales en un chico de 22 años, entonces soltero y sin compromiso.

Después de casi cuatro horas hablando de ella, era fácil imaginar qué nombre pronunciaría Jorge Javier. “¡Adaraaaa!”, anunció emocionado. Era de esperar, las redes llevaban días anunciándolo  así que no ha pillado a nadie por sorpresa. Bueno sí, a ella que no paraba de gritar. Porque por muy raro que parezca, así es la ganadora de este concurso, una mujer que se sorprende de todo con la inocencia de un niño, que se entrega al amor de cabeza y se tira al vacío sin cinturón de seguridad. Ha cumplido un sueño, el de ganar Gran Hermano, pero su mayor deseo para el 2020 es otro: “Yo simplemente quiero ser feliz y vivir”.