Estela se marca “un Adara” y juega su última carta para llegar a la final recordando a Kiko

Es la recta final de Gran Hermano Vip 7 y ya huele a money. Eso se traduce en echarle imaginación a la cosa y recurrir a todas las estrategias habidas y por haber para ganar. Especialmente si se está nominado, como es el caso de Estela Grande. La concursante más misteriosa de la edición por sus salidas inesperadas jugó sus cartas en el debate de Jordi González con una tirada donde hubo lágrimas, extrañas confesiones y cierto victimismo, vamos que intentó vendernos su pena. ¿Se la compramos o tan sólo es un plan diseñado para salvarse este jueves de la temida expulsión?

Twitter/GHOficial

Seamos sinceros, no lo tiene fácil. Está nominada junto a dos pesos pesados como Adara y Mila, siempre salvadas por la audiencia y con un apoyo descomunal fuera por sus millones de seguidores. Estela ni cuenta con esa legión de fans ni ha hecho un concurso para quitarse el sombrero. La realidad es que ha pasado un poquito sin pena ni gloria y, como dijeron sus propias compañeras, dando bandazos de un lado a otro buscando su sitio. Sus movimientos siempre han sido poco claros y muchas de sus reacciones por la espalda, lo que le han convertido en la concursante menos auténtica y fiable de la edición.

Quizás no sea a propósito y todo sea fruto de sus inseguridades, tal y como explicó ella ante la audiencia anoche. Aunque, sinceramente, esa teoría a estas alturas del partido no cuela. Uno se puede equivocar una vez, dos, hasta tres, pero ya son demasiados errores. Eso de ir a hurtadillas y pasar sin hacer ruido le ha valido no estar nominada, una jugada magistral que esta vez, al ser cada vez menos, no ha podido ser. Como dice Mila Ximénez, ya es el momento de que la señorita se ponga en la palestra y saboree la sala de expulsión, como han hecho todos, para saber qué se siente y, sobre todo, qué quiere la audiencia.

Ayer dieron algunas pistas y la cosa no pinta muy bien para Estala, no nos vamos a engañar. El programa dio la oportunidad a las nominadas a hacer una pregunta al público que sólo podía responderles con un sí o un no. La suya fue: “¿entendéis la forma que tengo de gestionar mi relación con las niñas?” La respuesta del público no pudo ser más rotunda. Un 77% contestó que no frente a un 23% que se decantó por el sí. En blanco y en botella, su concurso no se ha entendido y lo de ser tan tibia no se le ha perdonado.

Por ejemplo, ella siempre ha negado la mayor con Kiko Jiménez. A pesar de su tonteo evidente y la tensión sexual no resuelta entre ellos, nunca ha admitido que hubo mariposas. Ahora con la trama de Adara y Gianmarco al descubierto dentro de la casa, su roneo con el repescado ha vuelto a salir a la luz y parece que ella ha dado otro color a su primera versión. No es que haya admitido que hubo algo, sino algo peor, lo niega con una sonrisa tonta y no para de repetir lo que entiende a Adara y su situación. Ya no es tan radical e incluso ha reconocido que le remueve cosas por dentro pero que no le “merece la pena explicar”. ¿Desde cuándo? ¿Será que ha visto que a Adara le ha funcionado la carpeta y es su última carta para que no la pongan de patitas en la calle? Todo puede ser a estas alturas.

Este cambio de dirección es una de las muchas actitudes poco transparentes que no se entienden de la concursante. Su relación con Adara y Mila es otro ejemplo de falta de coherencia en su paso por la casa. Después de hacerse íntima de la ‘enamorada’ de Gianmarco al comienzo del reality, le dio una puñalada por la espalda no posicionándose con ella durante su guerra campal con el resto de la casa. Por detrás era su amiga del alma, pero a la hora de la verdad, nominaciones, galas y posicionamientos daba otra cara muy diferente, lo que le valió el término de ‘chaquetitas’. Se ha pasado medio concurso diciendo cuánto quiere y respeta a Mila pero sus nominaciones dicen todo lo contrario.

¿En qué quedamos? Una incoherencia detrás de otra que tarde o temprano han terminado explotando en su cara. En un intento por hacerse entender, Estela hizo un monólogo bastante creíble a Jordi González donde trató de explicar el porqué de su comportamiento. No se justificó pero sí quiso explicarse entre lágrimas y sollozos ante la audiencia y sus compañeras. Lo más triste es que su alegato confundió aún más por, una vez más, la falta de verdad en sus palabras. No es creíble, es demasiado tarde para confesiones que se esperaban semanas, incluso meses atrás.

Me estoy dando cuenta de cosas que pasan, que soy una persona muy insegura, más de lo que me pueda imaginar”, recalcó ante la atenta y estupefacta mirada de sus compañeras.

A buenas horas mangas verdes. Eso haberlo dicho o demostrado antes, porque para nominar y atacar a sus enemigos tuvo seguridad de sobra. Puede que sea insegura en temas personales pero su juego en la casa ha denotado más frialdad e inteligencia de lo que nos ha querido dar a entender. Ha sabido a quién arrimarse, cuándo hacerlo y qué posición tomar. Una estrategia tan respetable como la de ser uno mismo y entregar el alma. Las dos valen, pero hay que ser valiente y admitirlo. Estela ahora ha salido por peteneras y no la cree nadie. Bueno sí, su marido Diego Matamoros que, seamos sinceros, ya se nota que está un poquito desgastado de tanto defender lo indefendible. Y también harto, aunque no lo diga, de que su chica le deje mal últimamente con sus comentarios sobre su tonteo evidente con Kiko.

Haciendo cábalas es muy probable que este jueves la modelo le pueda dar todas las explicaciones en directo. Aunque nada está perdido hasta el último segundo, tiene muchas papeletas para volver a casa un poquito antes de navidad. Sus compis, Alba y Noemí, a quienes se ha entregado en cuerpo y alma, le están haciendo la cama para irse. Después del debate, ya durante el 24 horas, Estela se fue a la cama destrozada consciente de su inestable actuación. El resto no se dignó a ir detrás de ella para atendera, al contrario, se quedaron en el baño cotilleando y comentando la jugada.

¿Qué dijeron? Pues de todo. Por sus bocas salieron perlitas como que no era muy creíble, que no había sido sincera, que había ido de un lado al otro, que le tocaba estar nominada, que la claridad brillaba por su ausencia, etc, etc, etc. Vamos, que confirmaron todo lo que ya sabíamos. Una reacción que tampoco les deja en buen lugar. Que Mila y Adara lo digan, se puede entender, pues han tenido una relación de amor odio con Estela durante todo el concurso, ¿pero las pijitanas? No lo entendemos. Se supone que a una amiga la defiendes, sacas la cara por ella y no esperas a que no esté para ponerla fina. Quizás es lo que sienten y por fin lo han dicho, quizás son un poquito falsas o quizás el aroma a maletín es más fuerte que todo lo demás.

Como se suele decir en estos casos, por el interés te quiero Andrés. Alba y Noemí ya son finalistas y Estela como que les sobra. Ha sido un llavero agradable durante el concurso pero ya no les sirve, al menos eso parece. Adara, su eterna rival durante tres meses con quien han peleado sin descanso, es ahora su nueva súper amigui. Han puesto en práctica lo de, si no puedes con tu enemigo, únete a él. Pero ojo, que esto es Gran Hermano, todo se ve y se oye, el público tiene memoria y muy presente estos giros radicales. Así que cuidadito con esos despistes que por muy finalistas que sean todavía falta el veredicto final.

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Imagen: Twitter/GHOficial