Elena (Supervivientes 2020) abre su corazón explicando su negatividad y falta de autoestima: "Me viene de la infancia"

Elena y Rocío vivieron en la gala de Supervivientes 2020 del jueves otra de sus guerras en La Palapa. Una acusando a la otra de preguntarle mucho sobre su madre y ser siempre negativa, y la otra quejándose de que su compañera no hace nada. El rifirrafe dio para largo, sin embargo, la tensión terminó llevando a la madre de Adara a reconocer que si no es la alegría de la huerta en la isla, es por algo. Elena abrió su corazón como pocas veces lo hizo delante de las cámaras de Mediaset, desvelando el origen de su baja autoestima.

(Twitter.com/Supervivientes/; Mediaset)

Minutos antes de la expulsión de Ivana, Elena comenzaba a construir el puente de las paces diciendo que seguramente, una vez fuera del concurso, ella y la hija de Antonio David hablaran y se pedirán disculpas. Sin embargo, Jorge Javier ahondó en la herida preguntándole qué le había dolido más de todo lo que había dicho Rocío sobre ella durante la discusión. “Tengo esa costumbre de pensar que no voy a llegar o que no voy a poder a hacer las pruebas o de que me voy a quedar sin comer y es verdad que tengo esa manía de decirme no puedo, no puedo, y lo digo en alto. Voy a intentar no volver a hacer eso jamás en mi vida”.

“Me duele que haya echado en cara eso” sentenciaba, y como Adara ya había hecho mención previamente en el plató del programa que la actitud derrotista pero guerrera de su madre estaba relacionada a una infancia difícil, el presentador aprovechó la información para actuar de psicólogo y le preguntó a Elena si confiaba en ella misma, tocando el punto más sensible de la superviviente.

¿Si confío en mí? Pues es un trabajo que desde hace mucho tiempo tengo que estar haciéndome continuamente. Es verdad que siempre tengo una vocecilla que me dice cosas pero tengo que vivir con ella”, reveló mientras sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas.Me dice que no puedo, te vas a quedar sin comer… estas cosas que me están diciendo y me hace pensar que patética soy diciendo eso en alto”.

Rocío intentó ayudarla diciéndole que a pesar de todo, sí ha visto que Elena fue mejorando esa negatividad durante el concurso. Sin embargo, la pregunta esencial llegó minutos después al cuestionarle cuál era el origen de su actitud cuando puede ser tan guerrera en las pruebas, discusiones y supervivencia. Como apuntaba previamente, Adara ya había servido la clave de la información al presentador, quien insistió en conocer de dónde viene “esa poca confianza en ti misma”.

“Crecí con ella” sentenció Elena. “Venimos al mundo siendo limpios de todo y al final todo lo que hay a nuestro alrededor nos va formando y va creando lo que somos. A mí me viene de mi infancia” recalcó sin dar más explicaciones. Evidentemente, Jorge Javier insistió preguntándole más. Elena no parecía interesada en seguir abriendo su herida personal. Su cara lo decía todo, sus gestos de no poder más, sus suspiros y la contención de lágrimas.

Elena aguantó el tirón sin romperse del todo y con los ojos rojos cerró la puerta a Jorge Javier y la audiencia con elegancia: “Me han dicho antes que voy de víctima, y yo no quiero que se vea eso de mí. Yo quiero que se vea una mujer fuerte y sensible, que se vea otra Elena. No quiero dormirme en mi mierda de cosas que no vienen al caso”.

Tras reconocer esa parte tan personal, Elena optó por cambiar de actitud y en la prueba de líder intentó darlo todo, gritándose a sí misma que no iba a sabotearse, diciéndose que lo conseguiría. La prueba la ganó Barranco, pero ella al menos lo intentó con renovada positividad.

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