Exigente e indecisa, a la Adara de ‘El tiempo del descuento’ no hay por donde cogerla

¡Bomba! Adara Molinero y el Maestro Joao se han ido de la lengua en El tiempo del descuento y nosotros, que estamos pegados al 24 horas, les hemos pillado con el carrito de los helados. Hablan en clave pero es fácil descifrar lo que dicen. Así, en resumidas cuentas, os adelantamos que por lo que se desprende de sus palabras, la ganadora de GH VIP 7 y Gianmarco estuvieron planificando un encuentro secreto, que jamás se dio, que la llama de la concursante por el italiano sigue encendida y que volver con Hugo Sierra no está en sus planes. Es decir, que Adari nos ha vendido la moto. Lo que habla y hace en Guadalix se contradice bastante con lo que ha contado fuera. Sus miradas buscan a Gianmarco y el bomber se está volviendo loco y nosotros también.

Enrique Cidoncha; Mediaset

¡Como para no hacerlo! Si nos remontamos a la gala del pasado domingo recordaremos que Adara dejó claro que no se fiaba un pelo de Onestini. Le dio hasta en el carnét de identidad y cerró cualquier puerta a la reconciliación. No lo dijo una vez, sino varias. Entre otros a Nuria y a Joao. Su intención inicial, tal y como expresó al maestro en el baño la segunda noche, era darse un tiempo con Hugo Sierra y ver si las cosas podían encauzarse. Su amigo del alma casi se cae de la silla, y ahora entendemos por qué. 

Adara cambia más de idea que de modelito y eso tiene a su cómplice con la cabeza como un bombo. Después del famoso abrazo al italiano que lloraba desconsolado al sentir la frialdad de su enamorada, no han vuelto a cruzar palabra, más que lo estrictamente necesario y siempre con indirectas y mucha tensión contenida. Ella insistía en que era mejor dejar las cosas así y no hablar más, así que Gianmarco ha pillado el mensaje, no se siente querido y ha empezado a hacer su vida en la casa con sus compañeros, asumiendo que no había nada más que hacer. 

Pues cuando creíamos que así era, llega Adara el miércoles y toda ñoña le dice a Joao que ella sí quiere hablar con él pero que siente que la otra parte no. Muy ofendida reitera, ante la desconcertada mirada del maestro, que Gianmarco pasa de ella, que la ignora, que la rechaza y que tiene cero interés. ¿Perdonaaaaaaaaa? Pero si hace dos días diste tú el carpetazo. ¿En qué quedamos? Pues nada, que no se acuerda. Ella sigue erre que erre. Que si se quiere burlar de mí, que si pasa de mí, que si no se acerca, que si es un cachondeo… Adara entra en bucle de nuevo. Pero súper Joao, que se tiene ganado el cielo, le recuerda que no es así y hace referencia a un supuesto encuentro ‘secreto’ de los tortolitos que estuvieron tramando y que finalmente se quedó en nada, como casi todo entre ellos.

¿A qué se refiere exactamente? Pues por lo que se percibe de la charla que empezó en el baño y acabó en la lavandería, fuera han habido más movimiento de los que nos han hecho creer. Nunca fue más cierto eso de que ‘nada es lo que parece’. Y es que aún hay más. Joao, con el fin de defender al italiano ha contado a Adara una revelación que le hizo Gianmarco antes de entrar a El tiempo del Descuento. Su intención esta segunda vez en la casa no era tener una conversación dentro, sino fuera. Aunque no tenía problema en acercar posturas, a partir de ahora prefería que las cosas se solucionaran fuera y sin cámaras.

¿Qué hacemos aquí entonces? Se preguntó Adara al escuchar eso. Ella sabe que tiene los días contados en Guadalix y está nerviosa quizás por no ver avances. Pero Joao tomó cartas en el asunto y se fue directo a darle un toque de atención a Gianmarco, al que pidió un poco de flexibilidad y empatía con su Adari, no para reconciliarse sino para estar agustito y poder disfrutar, aunque sea como amigos. Él parece tener miedo (quizás podemos unir ese temor con los comentarios que hizo por la mala situación vivida ante las habladurías y críticas recibidas) y por eso, le diga lo que le diga su amigo, no piensa quitarse su escudo protector. Pero los sentimientos son incontrolables y en la noche del miércoles ya se han podido percibir miradas cómplices. Nada del otro mundo, pero sí pequeños avances. Kiko, el Cejas y Gianmarco visitaban el jacuzzi de noche y Adara se acercó con Nuria a hacerles una traviesa visita, algo impensable estos días atrás. Hubo bromas, risas y buen rollito, al menos es un buen comienzo.

Es como si de repente la ganadora de GH hubiese despertado y quisiera exprimir sus últimos días y no dejar nada pendiente. Como si deseara que las cosas se arreglaran, que todo fuera lo mismo y la magia volviera a reinar en la casa delante de las cámaras. Lo que no sabemos es cuánto le va a durar esta actitud conciliadora. Para los que seguimos el 24 horas, nos da la sensación de que su comportamiento varía de la noche a la mañana, igual que sus caras y sus sensaciones. Al despertar siente una cosa y por la tarde otra, es una montaña rusa de sentimientos que se percibe claramente y que hace que Gianmarco huya despavorido.

Él ha cometido errores, pero es comprensible que esté alerta. Hace apenas unos días Adara le echaba en cara que le tiró los tejos a su madre con su mirada de seductor, un reproche que acabó con el italiano llorando en la cama como dijimos antes. Ahora el reproche es que no le habla lo suficiente y que es frío con ella. ¿Cuál será mañana? Adara ha dicho varias veces en la casa que su intención es vivir en Madrid y ha negado categóricamente que haya hecho un montaje con Hugo. Insiste en que su amor por Gianmarco fue una realidad preciosa, aunque ahora sea una pesadilla.

Todo esto es lo que trae a Gianmarco por la calle de la amargura. Les quedan cuatro días, bien para acercarse y solucionar las cuentas pendientes, o romper definitivamente lo que queda entre ellos. En sus manos está. Visto lo visto, puede pasar de todo. Hasta lo inimaginable. 

Los fieles seguidores de Gran Hermano que plasman sus opiniones en redes han llegado a confesar que jamás habían vivido algo así en otras ediciones. Reconocen que la historia les está volviendo locos y les tiene pegados al 24 horas porque no saben por dónde va a salir la cosa. Tienen toda la razón, lo que ahora es blanco, luego es negro, y viceversa. Nada es lo que parece, ¿o sí? Ahí lo dejamos y que cada uno saque sus propias conclusiones.

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