¿Te gustan los churros? ¿Y los donuts? Prueba el churronut

En mayo de 2013 el pastelero francés afincado en Nueva York Dominique Ansel se inventó el cronut. El bollo fue la respuesta a un mundo que comenzaba a demandar cosas nuevas con las que entrenarse como ‘foodie’. Lo que hacía era mezclar dos dulces que le gustan a todo el mundo. Por un lado, el croissant. Por otro, el donut. Las colas ante su establecimiento se convirtieron en el día a día. Había nacido una nueva manera de cocinar, mezclando iconos de la comida que, a falta de averiguar si cuajaban o no, eran pasto de la investigación en manos de chefs atrevidos. Vinieron después el sushirrito -mezcla de sushi y burrito- o, más recientemente, el tacro, que unía el taco mexicano con el croissant de nuevo.

El churronut acaba de ver la luz en Barcelona. Foto: Alsur Café

Ahora, cuando ese camino ya parecía agotado, ha surgido un nuevo producto que vuelve a llamar nuestra atención. Se trata del churronut, nacido en Barcelona en Alsur Café, que cuenta con cuatro locales en la Ciudad Condal. Un primer vistazo al básico nos remite a un donut clásico debido a su apariencia glaseada, pero, cuidado, ahí está la tradicional textura rallada del churro.

En realidad, podríamos pensar que no es más que una versión adaptada de la manera de hacer las porras, por ejemplo, en ciudades como Madrid, donde la masa, de forma redonda, se va cortando, pero lo cierto es que no es así. Sus inventores, que prefieren no dar a conocer la fórmula “secreta” de la masa, sí que explican que no pudieron emplear la masa del churro clásica y que tuvieron que buscar una alternativa. En este sentido, se trata de un bollo más esponjoso que crujiente, por lo que, en esencia, estaría más cerca del donut. Otra cosa es el sabor, que recuerda más al del churro. Quizá sea ese navegar entre dos aguas el que haga grande a este bollo.

El churronut, una mezcla de churro y donut. Foto: Alsur café

Lo cierto es que hay muchas masas similares a la del churro que, al fin y al cabo, solo se compone de agua, harina y aceite (más una pizca de sal y azúcar al gusto). Un poco de leche es lo único que diferencia, por ejemplo, al pan chino de los churros.

Los que no dan crédito al nuevo descubrimiento son los leoneses. Para ellos, los churronuts no son más que una versión de las rosquillas de San Froilán y lo cierto es que, en apariencia, son muy parecidos, aunque éstas incorporan huevo, leche y ron. Además, se hacen al horno en lugar de en le freidora. Lo cierto es que los churronuts ya existían antes de aparecer en Barcelona: hay testimonios de algo llamado igual, aunque sin el glaseado, en las cuentas de distintas pastelerías australianas desde 2013 y en 2015 se hizo referencia al ‘churronut’ en un capítulo de la serie norteamericana ‘The Fosters’. En el tercer capítulo de la tercera temporada se reían de un invento como este calificándolo de una de esas modas que no perduran en el tiempo. La pregunta es, ¿tendrán más éxito en esta nueva encarnación? Veremos.