¿Cómo te puede ayudar el ajedrez en tu vida diaria?

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Cómo te puede ayudar el ajedrez en tu vida diariaLionsgate

Intuitivamente, aunque no hayamos jugado nunca una partida, sabemos que el ajedrez no es un juego cualquiera. Sus orígenes ya son muy especiales y se remontan a tiempos remotos: la versión primitiva del ajedrez, el chaturanga, se inventó en la India en torno al año 600 después de Cristo. El juego fue evolucionando y extendiéndose hacia Occidente, las reglas fueron cambiando poco a poco y el ajedrez moderno, muy parecido al que jugamos en la actualidad, se estableció en España en torno al año 1470.

Pero es que además, practicarlo podría enseñarnos muchas más cosas de las que pensamos. Eso es lo que defiende María Rodrigo en su recién publicado ’No te enroques. Psicoajedrez para mejorar tu vida’, un libro en el que, según la editorial “aprenderás a conocerte mejor y a gestionar las diferentes situaciones y los problemas que surgen en el día a día”.

Rodrigo, que es es doctora en Psicología y experta en ajedrez, parece haber estado destinada a escribir este libro. Juega desde los cinco años y actualmente es presidenta de la Comisión Mujer y Ajedrez de la Federación Española de Ajedrez (FEDA) y entrenadora del grupo de alto rendimiento sub08-10 de la FEDA.

“El ajedrez es mi pasión y la psicología es mi profesión”, explica. “Y he tenido la suerte de poder juntarlas y ganarme la vida con ellas”. Una parte de su tesis doctoral en Psicología trataba de cómo emplear el ajedrez como una forma de entrenamiento cognitivo y emocional en pacientes con problemas de salud mental. Fruto de aquello es este libro.

“El objetivo principal de ‘No te enroques’ es contarle al mundo cómo me ha ayudado a mí el ajedrez en mi vida y conseguir que haya más personas que puedan aprovechar sus beneficios tanto cognitivos como emocionales”, nos cuenta la autora. Por tanto, el libro no es un mero manual para aprender a jugar al ajedrez, no pretende eso, sino que se enfoca en cómo nos puede ayudar este juego en nuestro día a día. “El ajedrez es toda una escuela de vida”, explica Rodrigo. Según ella, los beneficios del juego son los siguientes:

  • Mejor atención y concentración. Hay que prestar atención a las 64 casillas del tablero. Calcular los movimientos propios y ajenos. Un fallo de concentración frente a un buen jugador, llevará inevitablemente a la derrota.

  • Ejercita nuestra memoria de trabajo. Estamos continuamente realizando cálculos mentales y manipulando información con nuestro lóbulo prefrontal.

  • Aumenta nuestra capacidad de planificación y organización. Ya que estamos trazando ideas para realizar jugadas en cada movimiento.

  • Mejorar nuestra gestión del tiempo. Necesitamos saber distribuir X tiempo a lo largo de toda la partida.

  • Aumenta nuestra tolerancia a la frustración. Aprendemos a perder y saber levantarnos cuando las cosas se tuercen.

  • Nos hace menos impulsivos. Debido a que cada una de nuestras jugadas lo tenemos que pensar y razonar bien, sabiendo que tiene sus consecuencias.

  • Nos hace más empáticos. Ya que cuando jugamos al ajedrez nos tenemos que poner continuamente en la mente del rival para saber qué nos está amenazando y cómo tratar de evitarlo; así como cuando ganamos o perdemos tenemos que controlarnos y ser respetuosos ante el rival.

Según la autora, el ajedrez también sería una potente arma contra el envejecimiento. Los ejercicios mentales necesarios para jugar, hacen que mantengamos nuestro cerebro activo y prevengamos de esta forma el deterioro cognitivo.

maria rodrigo
María RodrigoMarcos Jiménez

“Este libro para mí significa reflexión, intimidad y pasión”, explica la autora. “Reflexión, porque cada uno de los capítulos han frenar los pensamientos que aparecen continuamente en mi cabeza, tomarme un tiempo y tratar de conceptualizar y poner en palabras cada una de mis

historias, que como ajedrecista y psicóloga, he vivido durante todos estos años. Intimidad, porque me he ‘desnudado’ emocionalmente para contarle al mundo todo lo que el ajedrez me ha dado. Y pasión, porque os puedo asegurar que en cada palabra escrita he tratado de poner todo mi ser”, concluye.