Tamara, un volcán de pasión que arrasó con Jordi Cruz e Isabel Preysler

Por Nuria Herrera

From Diez Minutos

Después de hacerse experta en el movimiento de Matrix, Tamara Falcó, en pleno subidón por la victoria en Masterchef, tomó la iniciativa y regaló a la audiencia el momento más esperado: El beso a Jordi Cruz. El chef se acercaba a ella con la maleta del premio y la flamante ganadora, en plena euforia, le agarró del cuello y le soltó: "Que no Jordi, que nos vamos a dar un beso", y le plantó un pico que dejó al chef como un tomate y sin palabras mientras sus compañeros lo celebraban con gritos.

"La verdad es que nunca había sido yo la que besaba a un chico primero", reconocía Tamara que aseguraba que "no podía irme con la cobra". Una vez repuesto, Jordi se acercaba "a su chica" y le decía: "Tú me has dado un beso y yo a ti 75.000 euros para donar a la ONG que elijas". Y la elegida fue Mensajeros de la paz, del Padre Ángel.

"No me puedo creer que sea la ganadora de Masterchef. Soy tan feliz ahora mismo que quiero estar cocinando todo el tiempo, no sabes lo agradecida que estoy al programa", decía Tamara. Y vaya si lo demostraba. La concursante más glamourosa de esta edición repartía besos y abrazos a todo el que se ponía en su camino, y por supuesto a su madre, Isabel Preysler, a la que casi derriba en un ataque de felicidad. "Que me mato", decía la reina del papel couché mientras Mario Vargas Llosa intentaba sujetarla.

"Abrazar a mi madre después de haber ganado Masterchef es una auténtica victoria porque a mi madre, si hay algo que le guste, es ganar", decía con la sinceridad que le caracteriza.