El tabú femenino que los ginecólogos quieren sacar a la luz

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La menorragia es un sangrado menstrual que dura más de 7 días y también puede ser un sangrado muy abundante. En España, menos del 50 por ciento de las mujeres con sangrado menstrual abundante acude a consulta por iniciativa propia, al asumirlo como normal. (Foto: Getty)

El estigma que rodea al hecho de que las mujeres tengan períodos todavía existe en 2021. Hablar abiertamente sobre ello (sin utilizar eufemismos) todavía causa sorpresa, y en ocasiones, rechazo. Muchas niñas y jóvenes han crecido escuchando bromas y burlas al respecto; el dolor de la regla se ha banalizado durante décadas, y esto les ha hecho creer que hay que aguantarlo y que es un tema del que no hay que hablar, incluso aunque ocasione serios problemas de salud a lo largo de la vida.

De hecho, los ginecólogos señalan que "un 82 por ciento de las mujeres con reglas abundantes no es consciente de que este sangrado no es normal, por lo que se debe buscar atención médica". Solo la mitad de ellas acude al ginecólogo para hablarlo, cuando, hoy en día, existen multitud de soluciones para abordar el trastorno.

Afortunadamente, esto esta cambiando. Más que nunca, es necesario que se acepten los ciclos menstruales de las mujeres. Porque las mujeres no deben ser reprimidas por algo tan natural, y la forma de fomentar esta normalización es discutirlo. Por tanto, si tienes dudas, habla con tu ginecólogo sobre ello.

El sangrado menstrual abundante (SMA) es un importante problema de salud de la mujer sobre el que no suele hablarse. Pero los ginecólogos ven necesario hacerlo, dar a conocer su incidencia real así como sus implicaciones y todas las opciones terapéuticas disponibles, para que las mujeres españolas puedan elegir entre ellas, tal y como ocurre en otros países de Europa. 

Aproximadamente un tercio de las consultas de ginecología a nivel mundial son como consecuencia de esta patología, elevándose la cifra a un 70 por ciento en el caso de mujeres peri y posmenopáusicas. En Europa, la incidencia media del SMA es mayor a la media mundial (27,2 por ciento), consultando este problema con el médico solo un 54 por ciento de las mujeres que lo sufren.

En España, menos del 50 por ciento de las mujeres con sangrado menstrual abundante acude a consulta por iniciativa propia, al asumirlo como normal, cuentan desde la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). Esto demuestra que el sangrado menstrual abundante o SMA o menorragia, entre otras terminologías, es un problema de salud femenino que, muchas veces, es infravalorado incluso por la propia paciente que lo padece.

Hay que decirles a las mujeres que consulten cuando sus reglas afecten a su calidad de vida porque actualmente tenemos muchas opciones para mejorarla”, explica el doctor Fernández Parra, jefe de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Virgen de las Nieves, en Granada.

Por ejemplo, hay algunas señales que deberían hacerte pensar que tu regla es más abundante de lo habitual. Por ejemplo, si usas una compresa o un tampón cada hora, si tienes que despertarte en medio de la noche para cambiarte el tampón o la compresa, o si evitas ciertas actividades debido a lo abundante que es tu flujo.

Concretamente, las reglas abundantes consisten en una cantidad de sangrado menstrual mayor al habitual, tanto por duración como por cantidad. Se suele hablar de una pérdida superior a 80 ml por ciclo menstrual (frente a los 35 a 40 ml en una menstruación normal), y de una duración superior a los siete días (la media son 5), que afecta de forma significativa a la vida laboral, familiar y social de quien las sufre.

Las mujeres que sufren SMA utilizan más tampones y compresas, o bien, vacían más frecuentemente su copa menstrual en caso de utilizarla. Es frecuente que necesiten usar doble protección (una compresa y un tampón) y cambiarlos cada dos horas.

Más de una de cada cinco mujeres sufre menstruaciones abundantes. En ocasiones, se puede padecer SMA desde la juventud, pero a la mayoría de las mujeres le ocurre después de los 30 o 40 años. De hecho, se trata de la principal causa de consulta médica entre los 30 y los 50 años.

Ante la pérdida elevada de sangre, la mujer con menorragia suele desarrollar anemia y ferropenia, lo que incrementa el cansancio y la falta de energía, así como la capacidad de concentración y el rendimiento académico o laboral. 

Además, la anemia por deficiencia de hierro es motivo de especial preocupación porque además de fatiga, provoca y dificultad para respirar, así como un rendimiento escolar y laboral deficiente. Esto, sumado al impacto mencionado previamente, supone una limitación más para la paciente en su vida social, personal y profesional.

Los expertos consideran que la deficiencia de hierro y los períodos abundantes se ignoran con demasiada frecuencia, pero pueden ser signos de un trastorno hemorrágico subyacente. Ambos se tratan fácilmente una vez que se realiza el diagnóstico.

"Como hematóloga y científica clínica de la Queen's University de Ontario que atiende a pacientes con trastornos hemorrágicos, es una gran fuente de frustración para mí que las mujeres con trastornos hemorrágicos puedan esperar hasta 15 años para recibir las pruebas y el tratamiento adecuados", cuenta Paula James en The Conversation.

Pero las repercusiones del SMA pueden ir más allá... "Me preocupa aún más lo que les ocurra a quienes nunca reciben un diagnóstico. Estas mujeres corren el riesgo de sufrir hemorragias agudas que provocan transfusiones de sangre y la necesidad de una histerectomía", añade la profesora.

Si bien la histerectomía detiene el sangrado menstrual, es un procedimiento quirúrgico mayor y no se recomienda como tratamiento de primera línea según las nuevas pautas.

Por este motivo, hacer un correcto seguimiento del SMA es fundamental. Para ello, un estudio de la menorragia ha de comenzar con un desarrollo de la historia clínica en el que datos como la cantidad de sangrado o la afección del periodo en su calidad de vida son fundamentales. 

Una vez confirmada la sospecha de SMA, el estudio básico se completa con una anamnesis, una exploración ginecológica, una analítica básica en la que se pida un hemograma y ferritina y una ecografía vaginal. En pacientes adultas de más de 45 años o con factores de riesgo, se solicitará, además, una histeroscopia o biopsia dirigida. Hay ocasiones en las que hay que solicitar otras pruebas específicas como la de coagulopatías, por ejemplo.

Las causas del SMA se dividen en dos bloques: las anomalías estructurales (pólipo, adenomiosis, leiomioma y malignidad) y anomalías no estructurales (coagulopatías, disfunción ovulatoria, endometrial, iatrogénica y no clasificada). 

La FIGO y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) realizan acrónimos para referirse a estos dos grupos: el primero, PALM o PALMA; y, el segundo, COEIN o ÍNDICE. De entre las causas más comunes, cabría destacar el trastorno ovulatorio, que está presente en un 57 por ciento de los casos, seguido de los pólipos.

Por suerte, hay soluciones y alternativas para tratar el SMA y disminuir la intensidad del sangrado menstrual, la corrección de la anemia derivada de la pérdida de sangre, la prevención de recurrencias y la mejora de la calidad de vida. 

El tratamiento debe tener en cuenta el estado de salud y reproductivo de la paciente, y siempre tomar en consideración la opinión de la mujer, una vez que ha sido adecuadamente informada de las diferentes opciones disponibles, sus ventajas, inconvenientes y posibles efectos adversos.

"En los últimos años se han desarrollado técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas, como la resección y la ablación del endometrio, que al eliminar o extirpar el espesor completo de este tejido consiguen una mejora de los síntomas con un alto grado de satisfacción de las mujeres", explica el Dr. Parra.

Además, estas técnicas son una alternativa para aquellas mujeres que no desean o no pueden tratarse con sistemas hormonales, al no tolerarlos o por estar contraindicados.

Estas técnicas han sido revisadas por la SEGO debido a su muy limitado uso en la actualidad en las mujeres con SMA en nuestro país y, por tanto, como una opción que puede optimizar el abordaje de este frecuente trastorno ginecológico. En Inglaterra el 38 por ciento de las mujeres con SMA son tratadas con cirugía y, de ellas, el 75 por ciento son tratadas mediante ablación endometrial. En Gales la cirugía indicada con más frecuencia en el SMA también es la ablación endometrial (78 por ciento). En Francia la ablación endometrial supone el 43 por ciento de todas las cirugías en mujeres con SMA.

Pero en España todavía no hay datos sobre la tasa de ablaciones endometriales. “Sin embargo, la percepción es que se realizan menos que en otros países de Europa. Quizás esto sea debido a la baja penetración que tienen aún las técnicas de segunda generación en nuestro país, o bien por desconocimiento de la técnica”, subraya la SEGO en un documento de actualización sobre el Sangrado Menstrual Abundante.

Para las mujeres españolas, se ha creado una página web de consulta especializada en el sangrado menstrual abundante donde puedes saber si padeces esta afección, cuáles son las causas, cuándo debes ir al médico, así como testimonios de otras mujeres. Infórmate y no dejes que el sangrado menstrual abundante afecten negativamente a tu salud y calidad de vida.

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