Sydney Sweeney sigue los pasos de Anya Taylor-Joy como la nueva actriz de moda

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Quizás no te suene su nombre, pero seguramente conozcas el rostro de Sydney Sweeney. Con tan solo 23 años, esta joven actriz de mirada seductora y un talento nato para cautivar el lente de la cámara se ha convertido en una de las figuras más recurrente del streaming. En los últimos años ha estado presente en series y películas de HBO, Amazon y Netflix, y su ascenso está siendo tan meteórico que además de haber trabajado con Quentin Tarantino en Érase una vez en… Hollywood ahora estrena nueva película como protagonista absoluta.

Se trata de The Voyeurs, un thriller envolvente, diabólico y retorcido que Amazon Prime Video lanza en su plataforma el 10 de septiembre, y donde Sydney no solo confirma su estatus de estrella ascendente, sino que llega pisando fuerte como la nueva Anya-Taylor Joy, pero del streaming.

Sydney Sweeney durante el Dolce&Gabbana Alta Moda show en Venecia (Photo by Pascal Le Segretain/Getty Images) y Anya Taylor-Joy en el 78th Venice International Film Festival (Photo by Franco Origlia/Getty Images)
Sydney Sweeney durante el Dolce&Gabbana Alta Moda show en Venecia (Photo by Pascal Le Segretain/Getty Images) y Anya Taylor-Joy en el 78th Venice International Film Festival (Photo by Franco Origlia/Getty Images)

Detesto las comparaciones pero cada vez que veo a Sydney Sweeney en acción recuerdo a Anya-Taylor Joy, la joven actriz convertida en uno de los imanes más potentes de la pantalla tras cautivarnos con su mirada y talento en joyas como La Bruja, éxitos como Múltiple y fenómenos como Gambito de Dama en Netflix. En apariencia no comparten ningún parecido, cada una es única en su talento como artista y sus trabajos no se parecen en absoluto, sin embargo, el magnetismo que comparten para dejarnos prendados de su presencia en pantalla es indiscutiblemente idéntico.

Al igual que Anya, Sydney es una actriz con una presencia que provoca curiosidad. Sus ojos grandes, melancólicos y expresivos son un imán infalible, una especie de anzuelo efectivo que mordemos de manera instantánea para descubrir entonces personajes oscuros, atormentados o de gran profundidad dramática. Una profundidad que esta actriz habita de forma externa, expresándola con interpretaciones que visten las emociones de sus personajes por fuera. No en vano los directores que trabajan con ella exprimen al máximo los primeros planos de sus ojos y rostro. Al igual que sucede con Anya-Taylor Joy.

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Sydney nació un 12 de septiembre de 1997 en Washington y su deseo por ser actriz era tan grande que convenció a sus padres con un plan de negocio a cinco años. Aceptaron dar el paso en familia y se mudaron todos a Los Angeles en busca de su sueño. Comenzó pasando por varias series con personajes fugares, como Criminal Minds, Anatomía de Grey o Pequeñas mentirosas, participó en cortometrajes y muchas películas independientes. Su primer gran salto llegó de la mano de Netflix con un papel protagonista en la serie adolescente Todo es una mierda (2018) que parodiaba la cultura de los 90s. La serie no dejó huella suficiente y fue cancelada, pero la carrera de la actriz ya había despegado.

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En Heridas abiertas supo estar a la altura de un portento dramático como es Amy Adams, absorbiendo el protagonismo de cada escena que compartían en uno de los capítulos. Sydney daba vida a la compañera de habitación de la protagonista en un centro de rehabilitación, compartiendo charlas, traumas y momentos entrañables donde juntas sentían un poquito de libertad a través de la música. Sydney cautivaba transmitiendo el sufrimiento de su personaje más allá de las lágrimas y se comía la pantalla con una fragilidad asombrosa. 

Luego fue el turno de un personaje recurrente en la segunda temporada de El cuento de la criada, donde daba vida a la sufrida esposa de Nick (el amante de la protagonista) que sacrificaba su vida muriendo como mártir tras el rechazo de su marido y el amor imposible que sentía por otro. Otro trabajo de la actriz que supo ganarse su lugar en la serie a base de exprimir su talento para el drama.

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Entre otras películas independientes y ser una de las secuaces de Charles Manson en Érase una vez en… Hollywood, llegó la serie que la colocó en el mapa definitivo de Hollywood: Euphoria.

En el gran éxito de HBO, Sydney interpreta a Cassie, una adolescente arrinconada bajo el estereotipo de mujer sexual e insaciable a raíz de su propia espiral destructiva para lidiar con la muerte de su padre. Cassie es continuamente menospreciada por su propia pareja, quien vive entre la presión de la misoginia escolar entre los chicos populares y sus sentimientos hacia ella. Como esta serie creada por Sam Levinson y protagonizada por Zendaya está repleta de personajes profundos y ricos, Cassie es un personaje más en la historia pero es Sydney quien consiga que su presencia destaque cuando aparece en escena. Y es que a pesar de su corta edad, tiene el talento de convertirse en un torbellino de emociones reprimidas que salen a borbotones en la expresividad de su rostro sin necesidad de diálogos.

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Durante la pandemia volvimos a verla en una de las apuestas de terror de la saga antológica Welcome to the Blumhouse que Amazon Prime estrenó en octubre de 2020. Se trataba de cuatro largometrajes del género (habrá otras cuatro en octubre de este año) y ella protagonizaba uno de mis favoritos, Nocturne. En esta historia daba vida a una pianista que vive continuamente bajo la sombra y talento de su hermana gemela, todo un prodigio musical. La película era una metáfora a la competencia familiar y el miedo a ser invisible, con una protagonista obsesionada con un éxito que no consigue a través de un cuaderno diabólico que la conduce a medidas extremas. Una vez más, Sydney lograba sacar adelante el peso de la historia, siendo capaz de cargar con un personaje extremadamente perturbado a través de una actuación desesperada. Y aquí volvíamos a ser testigos de esos primeros planos de sus ojos y rostro tan expresivos, que ya se han convertido en un denominador común entre los directores que trabajan con ella.

Volvió hace poco en The White Lotus de HBO, una sátira inteligente y maravillosa sobre el privilegio de los ricos caucásicos donde Sydney interpreta a una adolescente que representa ese privilegio, criticando al prójimo y la ignorancia cultural empoderada en la moda de la cancelación, pero disfrutando de todos los beneficios que su vida le ofrece. Una vez más, Sydney lograba transformar un personaje a priori cliché en un rol de gran profundidad, con sus propias dudas y sufrimiento escondidos bajo una fachada engreída y caprichosa.

Sydney Sweeney en The white lotus (cortesía de HBO)
Sydney Sweeney en The white lotus (cortesía de HBO)

Y ahora en The Voyeurs de Amazon Prime Video. En esta ocasión estamos ante un thriller sobre una pareja que se muda a vivir juntos por primera vez, descubriendo un pasatiempo en común espiando a una pareja vecina. Las ventanas son enormes y ellos exponen su vida, pasión y rutina como escaparate de una telenovela en acción real. Si lo enseñan a ventanas descubiertas ¿por qué no mirar? Al menos, este es el planteamiento que propone Pippa a su pareja (Justice Smith), una oftalmóloga con pasión por la vista, los ojos y optometría que quiere soltarse la melena tras pasar media vida estudiando. 

Sin embargo, lo que comienza como un juego de pareja pronto se convierte en una obsesión que despierta los deseos de libertad reprimidos por ella. La vida del vecino, un fotógrafo infiel, despierta deseos inesperados haciendo del voyerismo un arma de doble filo que pronto da un golpe radical en su vida.

Precisamente esta idea de observar, exponerse y ser juzgado es algo que toca muy de cerca a su protagonista, quien asegura sentir "ansiedad" cada vez que publica una foto en Instagram. Dijo a Independent que las reses sociales son “la parte menos saludable” de su vida, unas declaraciones que llegan meses después de que publicara un vídeo llorando en su perfil porque su nombre era tendencia a raíz de críticas y comentarios despectivos sobre su apariencia. “Aparentemente, ahora mismo soy tendencia en Twitter por ser fea”, dijo a sus seguidores y mientras lloraba daba a conocer que “las personas deben ver cómo las palabras realmente afectan a otras”. “La gente necesita ser más amable en las redes sociales, porque es realmente jodido”.

The Voyeurs es una apuesta perversa y divertida, pero sin pretensiones de encontrar una obra maestra. Una especie de homenaje a La ventana indiscreta pero con aires de serie B que sirve como escapismo ideal, si es que disfrutas del género. Se trata de una película con giros oscuros, un tanto absurdos, pero donde Sydney Sweeney se planta como una figura a la que no perder de vista. El uso de más primeros planos de su rostro, la expresividad natural y el juego de seducción que hace con la cámara sentencian su lugar definitivo como la nueva Anya-Taylor Joy.

Sydney Sweeney en The Voyeurs (Bertrand Calmeau/© Amazon Content Services LLC)
Sydney Sweeney en The Voyeurs (Bertrand Calmeau/© Amazon Content Services LLC)

Y es que ambas tienen una magia especial para cautivar ante la cámara a través de una expresividad natural pocas veces vistas. Ambas seducen al espectador a su manera y son capaces de cargar con varias capas de dramatismo sin perder un ápice de naturalidad. Anya lo hace con una elegancia única, y Sydney con una habilidad nata para seducir con una mirada que siempre parece esconder más de lo que enseña.

Anya Taylor-Joy ya ocupa un lugar especial entre las estrellas de Hollywood, ícono de moda y solicitada por la industria. Un camino que, a juzgar por su talento para cautivar como Anya y los proyectos que no deja de recibir, no cabe duda que Sydney Sweeney promete seguir.

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