Sydney McLaughlin no es de este planeta: 400 metros vallas en 50,68 segundos

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Photo credit: Steph Chambers - Getty Images
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La historia de los 400 metros vallas femeninos nunca será lo mismo tras Sydney McLaughlin. En el atardecer del viernes 22 de julio de 2022 en Eugene (Estados Unidos), acabó de matar la prueba que dominaron primero las rusas y las alemanas y luego tomaron las estadounidenses. Ahora es suya y solo suya. La experiencia invita a pensar que todos los récords acaban siendo batidos, así pasen décadas, la superación constante del ser humano como especie, pero cuesta vislumbrar un futuro cercano en el que alguien se acerque a lo que la imponente atleta de New Jersey ejecutó en Hayward Field.

Si el año pasado en el mismo escenario se convirtió en la primera mujer en la historia que rompía la barrera de los 52 segundos, trece meses después rompió también la de los 51 segundos. Y no resultó apurado. McLaughlin metió un puñetazo al cronómetro: 50,68. Si hubiera tomado la salida en la final de 400 metros lisos que se celebró minutos antes, con este tiempo habría sido la séptima clasificada. Con el cronómetro fresco, los aficionados empezaron a desear que pronto compita a tope en lisos, donde sus 50,07s de 2018 se interpretan como un registro ya caducado.

La conmoción llega al recordar que McLaughlin tuvo que superar hasta diez vallas desde la quinta calle, las cuatro primeras con la pierna izquierda, las seis siguientes con la derecha, manteniendo ya hasta el final una cadencia perfecta y regular de 15 zancadas entre cada obstáculo. Cuando cambió su palanca de batida, las tres corredoras de las calles exteriores ya habían perdido toda la ventaja de la compensación.

Una superioridad aplastante

McLaughlin dominó la carrera de principio a fin con una superioridad aplastante desde sus 1,75m, una primera curva en 12,26s. En la contrarrecta, lanzada ya a 31 kilómetros por hora, nadie bajó de 12 segundos. Ella sí. Hasta el 300m nadie bajó de 13s. Ella sí. En la recta final, cuando aprieta la fatiga, nadie corrió en menos de 14s. Ella sí. En los 23º C de Eugene, corrió sola contra el cronómetro y sacó más de segundo y medio a la neerlandesa Femke Bol (52,27s), la única que se coló entre las cuatro estadounidenses, y casi dos segundos y medio a Dalilah Muhammad (53,13s).

Photo credit: Andy Lyons - Getty Images
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Las diferencias tienen más mérito porque las tres son las mejores de la historia, las que repitieron en el mismo orden el podio de hace un año en Tokio. De las diez mejores marcas de la historia, seis le pertenecen ya a McLaughlin, inalcanzable en sus tres primeras, pero las otras son, dos y dos, de cada una de sus rivales. La talentosa neerlandesa Bol batió hace un año en Tokio el récord europeo (52,03s) con 21 años, uno menos que McLaughlin.

Muhammad, de 32 años, fue la última plusmarquista de la prueba, probablemente por mucho tiempo. En 2019 batió dos veces la marca que había durado 16 años y en el Mundial de Doha lo dejó en 52,16s, aunque luego ha corrido más rápido (51,58s en la final olímpica). Tras la pandemia, McLaughlin ha llevado la distancia a otra dimensión y lo ha pulverizado otras cuatro veces: 51,90s en Eugene, 51,46s en Tokio, 51,41s de nuevo en Eugene, hace unas semanas, y 50,68s ahora, un registro que figura ya entre los más espectaculares de la historia de todo el atletismo.

Olímpica a los 17 años

La irrupción de McLaughlin, criada en una familia de atletas, se viene anunciando desde largo. Y todo empezó cuando a los seis años ganó su primera carrera de 10o metros. Le dieron una chocolatina y siguió, aunque también jugó al fútbol y al baloncesto. En 2015 ganó el oro en el Mundial sub-18 de Cali. Un año después, con solo 17 años, se ganó un puesto en el equipo olímpico de Río 2016, la más joven en hacerlo desde 1972, y cayó en las semifinales con 56,22s. "Si quiero ganarme lo mío, tengo que trabajar un poco más duro", anunció entonces a la NBC con una inapelable madurez. Tras un breve paso por el atletismo universitario, en 2018 ya se hizo profesional con New Balance.

Photo credit: Christian Petersen - Getty Images
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Antes de cumplir los 23 años el próximo 7 de agosto, la estadounidense colecciona ya el oro olímpico, el mundial y otro récord mundial, algo que a su edad solo había logrado Kenenisa Bekele, pero nada de eso parece impresionarle. "Sí, pensamos que podríamos haber corrido un poco más rápido, aunque todo por debajo de 51 era una victoria para nosotros", explicó después.

Y cuando le preguntaron por la prueba de lisos, el deseo inmediato surgido en la afición, no lo descartó. "Bobby [Bob Kersee, su entrenador y marido de la campeona olímpica de heptatlón y longitud Jackie Joyner] y yo volveremos tras la temporada y decidiremos si esta sigue siendo la prueba que queremos hacer o si buscaremos otra cosa porque en esta ya hemos logrado mucho. Lo que él diga", anunció. Es el precio a pagar cuando tu talento desbordante asfixia a tu propia disciplina.

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