El susto en 'The Masked Singer' que obliga a reflexionar sobre el peligro del programa

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Mientras que en España los fans de Mask Singer: adivina quién canta esperan el estreno de la tercera temporada, que por cierto contará con la incorporación de Mónica Naranjo y Ana Obregón como investigadoras, en la versión estadounidense el pasado miércoles se celebró una gala inaudita en la que el pánico hizo acto de presencia y puso en evidencia el peligro velado de este programa.

Y es que no solo se le cayó la máscara al suelo a Duff Goldman, sino que la persona tras la máscara de Firefly (Mariposa) comenzó a ahogarse en directo, tosiendo y haciendo gestos de asfixia durante su actuación que inevitablemente obligan a reflexionar sobre el riesgo inherente de participar en este formato.

©Atresmedia
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Esta misma semana Mask Singer USA estrenó su séptima temporada y lo hizo con una primera entrega que será recordada por una doble situación insólita. Por un lado, el concursante Duff Goldman perdió su máscara al tropezar tras su actuación. El chef se dejó llevar al ritmo de Working for the weekend de Loverboy y, de primeras, pareció gustar al jurado formado por Jenny McCarthy, Ken Jeong, Nicole Scherzinger y Nick Cannon.

Precisamente Duff Goldman, bajo el disfraz de la raza de perro terrier, aprovechó para conversar con los jueces tras su espectáculo, pero de repente tropezó, con tan mala pata que perdió el equilibrio y se le cayó su máscara al suelo. Si bien cabe señalar que el programa cortó el plano para que los espectadores no pudieran descubrir la identidad del concursante (los investigadores también se giraron para no estropear la sorpresa del programa), el participante se mostró muy apurado y hasta paralizado por unos segundos.

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Y es que el chef, que por cierto poco después de este incidente se convirtió en uno de los expulsados de la edición, no sabía qué hacer, dándose la vuelta inmediatamente y agachando el cabeza muy desesperado para que no se viera su rostro. Al final tuvieron que recolocarle la máscara de perro, poniendo de manifiesto que, por mucho trabajo que haya detrás, el programa no se priva de los sucesos inesperados.

Ahora bien, el momento que verdaderamente ha dado la vuelta al mundo y que expone la complejidad de este programa se produjo cuando otro de los fichajes del casting comenzó a ahogarse en el plató. Concretamente la persona tras la máscara de Mariposa comenzó a hacer gestos de asfixia tras un ataque de tos mientras cantaba Ain't Nobody de Chaka Khan. La gravedad del instante fuel tal que incluso tuvo que interrumpirse el programa.

Si bien todo parecía marchar sobre ruedas, con la persona anónima cantando oculta bajo el disfraz y con Jenny McCarthy, Ken Jeong, Nicole Scherzinger y Nick Cannon, haciendo gestos de aprobación ante la buena interpretación de la misteriosa estrella, el buen funcionamiento del programa se rompió en un abrir y cerrar de ojos. En plena actuación Mariposa comenzó a doblarse sobre sí misma y a darse golpes en el pecho en un claro signo de asfixia. Los miembros del jurado se mostraron muy preocupados hasta el punto de que uno de ellos se levantó de su asiento para ayudar porque además de actor y cómico es médico.

En este punto el caos se apoderó del programa, con varias personas rodeando a la enmascarada estrella. Tras unos minutos en publicidad el presentador Nick Cannon tomó la palabra para asegurar que, aunque el espectáculo debía continuar, el equipo médico presente en las instalaciones había tenido que proceder a atender a la víctima de este incidente. No obstante, todo quedó en un susto y tuvo la oportunidad de retomar la actuación que, esta vez, puso a los presentes en pie.

Que en Mask Singer USA se viviera un doble momento de tensión y pánico pone sobre la mesa el riesgo que acompaña a este formato con tal de mantener el anonimato de sus concursantes. El equipo del programa realiza un exhaustivo trabajo para que se mantenga en secreto la identidad de cada integrante del casting mientras dura la competición, pero para las propias estrellas aguantar con el disfraz puesto también supone un reto por muchas razones. Una circunstancia que ya demostró en la cuarta temporada de esta versión estadounidense Mickey Rourke. Y es que al terminar una actuación el actor aseguró que hacía demasiado calor dentro del disfraz y se quitó la máscara.

Lo más curioso es que Mickey Rourke no fue el único que ya hizo saltar las alarmas en el pasado. Aquí en España también existen ejemplos fehacientes. El 4 de noviembre de 2020 Antena 3 estrenó la adaptación española de este concurso musical tan popular a nivel internacional. Especialmente la primera edición, que coronó ganadora a la actriz Paz Vega, resultó un fenómeno televisivo. Y es que el público cayó rendido a este juego del quién es quién, dándolo todo en las redes sociales para descubrir qué personalidades conocidas escondían su identidad tras una máscara.

Sin embargo, para algunos de los protagonistas de la versión española aceptar la oferta del programa se convirtió en un desafío mayúsculo. Ya en aquella primera temporada, Terelu Campos reveló el mal trago que pasó al ocultarse bajo la máscara de Cerdita. “Para mí ha sido una superación, soy muy claustrofóbica y superar esa mascara que pesaba, que me apretaba. Al principio no veía. Luego ya, a medida que ha habido los programas me la han ido mejorando”, explicó la sexta desenmascarada.

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La presentadora de Sálvame Lemon Tea fue más allá y confesó que pactó un código con el equipo del programa para que la rescataran ante cualquier urgencia: “Si alzo las manos que vengan a por mí corriendo”. Es decir, la hija de María Teresa Campos ya expuso claramente su consciencia de que algo pudiera salir mal.

En la segunda temporada, y tras convertirse en la tercera desenmascarada, Esperanza Aguirre también reveló sus propias complicaciones para lucir el traje de Mariposa. Una de las grandes preocupaciones de la política fue el peso de la máscara hasta el punto de que tuvo que elegir si soportarlo sobre su cabeza o en su espalda mediante una mochila. Además, las alas pesaban mucho, algo que sumado a sus grandes dimensiones le dificultaron la movilidad para aterrizar en el plató: “Iba dando tumbos porque no veía nada”, reconoció la madrileña de 70 años a quien también le pudo pasar el tropiezo que esta semana ha sufrido Duff Goldman.

Por su parte, Pepe Reina acudió como máscara invitada y reconoció ante las cámaras del programa de Antena 3 que tampoco para él resultó sencillo embutirse en Pingüino. El testimonio del guardameta recordó al de Mickey Rourke ya que reconoció lo mucho que había llegado a sudar debajo de la máscara, así como lo mucho que pesaba.

“Hacía mucho tiempo que no sudaba en tan poco tiempo tanto”, expresó el jugador de fútbol a quien se le vio chorrear en los ensayos. “La cabeza parece que pesa menos pero el volado del Pingüino es enorme, el pico que pesa, el calor, los nervios, el dar dos pasitos y moverte un poco. Al final era más la tensión que el propio calor que hacía en el estudio”.

Bertín Osborne, el onceavo desenmascarado de la segunda edición, subrayó que había sido la experiencia televisiva más divertida de su vida pero que, no obstante, le apretaba mucho por la garganta su máscara de Cocodrilo. “La cabeza era dura. Ponerse eso es duro”, confesó dejando claro que formar parte de este programa de entretenimiento no es ninguna tontería y que el equipo tiene que tener cada movimiento de las estrellas controlado para evitar cualquier desgracia.

De hecho, el cantante comentó una anécdota que le ocurrió a él mismo a la hora de manejarse con el disfraz: “No te puedes imaginar la que liaba en el camerino. Cada vez que me ponía la cola y me daba la vuelta, tiraba copas, tiraba platos. Con el rabo había que tener mucho cuidado”.

Otro de los ejemplos que demuestra el peligro que entraña participar en cualquier versión de Mask Singer lo descubrió a los espectadores Anne Igartiburu. La actual presentadora de Diez momentos tras la máscara de Monstruita reconoció que la preparación previa a las actuaciones le resultaba muy tediosa. Ella se ponía el traje tumbada y dos personas del equipo le ayudaban a ponerse de pie. “Haces movimientos que normalmente no haces y he tenido bastante dolor de espalda, pero bueno”, expuso la vasca.

En definitiva, aunque este formato de entretenimiento sea uno de los más aclamados por el público, que esta misma semana en la versión estadounidense dos de las actuaciones terminaran de la peor manera posible pone de relieve la complejidad que entraña divertir a los espectadores.

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Imagen: ©Atresmedia

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