Susto o muerte: ¿qué hará el nuevo gobierno con los impuestos?

No se puede tener todo en la vida. Y cuando se quieren tener cosas incompatibles, nos enfrentamos a una quimera. Es el problema que va a tener el nuevo gobierno presidido por Pedro Sánchez en coalición con Podemos, que va a debatirse entre cumplir con sus promesas y aumentar el gasto social subiendo los impuestos a los ricos, y a la vez cumplir con las exigencias de reducción del déficit público que impone Bruselas.

Dentro de la gran complejidad de la economía, las cuentas son muy sencillas: ingresos menos gastos. Por un lado, sumar todo el dinero recaudado de los contribuyentes y, por otro, sumar todos los gastos públicos y sociales. La diferencia entre ambas determina las posibilidades que existen de aumentar los beneficios sociales de los ciudadanos sin saltarse las normas de la Unión Europea.

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Pablo Iglesias y Pedro Sanchez (AP Photo/Paul White)

En los acuerdos de gobierno que alcanzaron PSOE y Podemos, planteaban su intención de aumentar gasto social en cultura, sanidad y educación, entre otros. Y para ello consideraban que la forma ‘ideal’ de obtener el capital necesario es subiendo los impuestos a grandes empresas y a las rentas más elevadas. Pero algunos expertos, como el periodista económico Mariano Guindal, alertan de que subir impuestos a las empresas significa en el fondo ‘subir impuestos’ a toda la población, porque ese estrés impositivo lo compensarán las compañías subiendo los precios de sus bienes y servicios y la vida será más cara para todos.

Además, incluso con una subida de impuestos a las altas rentas, la recaudación no sería suficiente para potenciar todas las mejoras sociales que se prevén y al mismo tiempo mantener a Bruselas en calma. Sería fundamental una subida de impuestos, sean directos o indirectos, que supondría un freno para el consumo de las familias con los que se ralentizaría la economía. Además, con ello, el Gobierno tampoco cumpliría con su intención de no subir impuestos a las clases populares.

El efecto contraproducente de subir impuestos

Hay voces que alertan sobre la subida impositiva. Ángel de la Fuente, director ejecutivo de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA), expone que “las subidas de impuestos tienen un efecto contractivo para la economía pues retraen la demanda y pueden generar desincentivos por el lado de la oferta”.

Por otro lado, si finalmente la decisión es no tocar los impuestos, no se podría aumentar el gasto público, con lo que quebrantaría su promesa de mejorar los servicios públicos y defraudaría a millones de sus votantes. A la larga, lo más probable es que supusiera su sentencia a muerte con fecha de caducidad a los 4 años o, dada la inestabilidad actual, antes.

La opción de no hacer caso a la Unión Europea y aumentar al libre albedrío el gasto sin compensarlo no se contempla. Hoy en día, ni siquiera el más radical de la coalición de Gobierno plantea no cumplir con los dictados económicos de Europa. Son conscientes de que las consecuencias serían graves y desastrosas para el país.

Al final, todo son pescadillas que se muerden la cola. Desde luego el gobierno se encuentra en una encrucijada y no le va a ser sencillo elegir. Asimismo, el ciudadano de a pie es el que se beneficia a veces de los cambios y el que los sufre siempre. Cuando no es por un lado es por otro. Los milagros en economía no existen y es probable que no llueva a gusto de nadie, es decir, que el Gobierno suba los impuestos a todos y aumente el gasto social.

Laotracaradelamoneda

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