Susana y Gonzalo se reencuentran: ni machista ni mala persona, solo un fanfarrón inmaduro

De golpe y por sorpresa. Así recibía Gonzalo Montoya uno de los mazazos más duros de su vida. En la hoguera final de La isla de las tentaciones, su novia, Susana Molina, le dejaba delante de toda España. Él no se lo esperaba y sus gestos y palabras así lo mostraron en ese momento del programa que ha arrasado en Mediaset. Durante todo el reality de parejas, Gonzalo ha sido muy cuestionado, las redes han ardido con sus comentarios y se le ha tachado de machista y de poco respetuoso con su pareja de seis años. Pero, ¿es así realmente el que fuera concursante de Gran Hermano?

Susana y Gonzalo en La isla de las tentaciones

La pareja entraba a La isla de las tentaciones con un claro objetivo: recuperar la ilusión después de seis años de amor. Lo hacían felices y enamorados. Susana y Gonzalo se conocían hace seis años dentro de Gran Hermano, reality que ella al final ganaría, y desde ese momento no se separaron. Vivieron los inicios de su amor dentro de la casa de Guadalix, tuvieron sus tiras y aflojas en la fase de enamoramiento, ella se resistía a sentir algo más por el sevillano, pero finalmente triunfaba el amor con mayúsculas entre ellos.

A la salida del reality, poco se supo de la pareja salvo que ella había cambiado su residencia en Madrid para irse a vivir a Sevilla junto a su chico. Allí forjaron su vida en común, él con un estudio de tatuajes y ella con un centro de manicuras. Pese a tener caracteres totalmente opuestos (Susana es una mujer madura, con las ideas claras, y Gonzalo es más abierto e inmaduro), la pareja vivía alejada del foco mediático hasta su participación en el programa presentado por Mónica Naranjo.

Pero todo saltaba por los aires a los pocos días de pisar República Dominicana. Ya separados y cada uno en su villa, Gonzalo se mostraba tal cual es. Sus comentarios expresando su gusto por los atributos de sus compañeras de programa, frases del estilo “me encantan los tangas”, “no salgo de fiesta con un pokemon” (refiriéndose a Susana) o “vaya melones tiene tu novia”, refiriéndose a Fiama, pareja de Álex, hicieron que Susana se replanteara su relación. “No sé si quiero casarme con un hombre así”, “me da vergüenza ajena y asco”, “es un cromañón que solo piensa en culos y tetas”, con estas frases, Susana definía sus sentimientos por el que aún era su pareja.

Él, mientras tanto, animando a todos en su villa, tonteando con su gran tentación, Katerina, y pensando que con su chica todo iba de maravilla. “Me he dado cuenta de que quiero casarme y tener hijos con ella”, decía él antes de la hoguera final. ¡Ay, pobre inocente! Y el último día llegó y Susana le dijo que no quería continuar la relación, que no sabía si estaba enamorada de él y que no había sentido ni pizca de celos al verle muy cerca de otra mujer, dejando a Gonzalo (“Susana, no, tío, no, Su”) tocado y hundido (y llorando sentando en la arena de ese paraíso que para él ha sido un auténtico infierno).

A Gonzalo, y a media España que desde el sofá de casa lloramos con ellos, porque Gonzalo y Susana han sido la pareja más de verdad, la más real y la más transparente de todo el programa. Han sido la pareja que no ha mostrado una doble cara, que han ido de frente, que no han tonteado con otros por dar juego ni por hacer daño a su pareja. Porque todos nos sentimos identificados con Susana llorando al dejar a alguien al que sigues queriendo, y porque todos nos pusimos en la piel de Gonzalo sufriendo desesperado al no esperarse el doloroso final de una relación para él idílica.

Mientras veíamos todo esto durante varias semanas en televisión, las redes sociales y los programas ardían con los comentarios de Gonzalo, tachándolo de machista y de poco respetuoso con Susana. Pero, ¿es Gonzalo realmente como se ha dicho que es? ¿Se merece todo lo que se ha dicho sobre él? Pues sinceramente, creo que no se lo merece. Que Gonzalo es un fanfarrón, sí, eso es así. Que ha dicho cosas que nos suenan a otros tiempos, por supuesto. Que a Gonzalo se le va la fuerza por la boca, pues también. Que tiene un puntito de chulito que a veces saca de quicio, no lo vamos a negar. Que ha hecho algún comentario muy desafortunado y que le ha podido doler a Susana, pues nadie va a discutirlo. Pero de ahí a dejar a este chico de machista empedernido y de mala persona, hay un mundo.

Gonzalo y Susana llevaban juntos seis años, ¿acaso ella no sabía que Gonzalo habla así? ¿De verdad que nunca le había visto de fiesta diciendo más de una tontería después de tomar agua con misterio? Él ha contado que siempre estaban juntos y que han salido mil veces juntos de fiesta... ¿En serio nos creemos que Susana no había visto a su novio con sus colegas soltar por esa boquita más de una frase del estilo de las que le hemos escuchado en La isla de las tentaciones? No señor, no nos creemos la excusa de Susana para dejarle compuesto y sin novia delante de una conmocionada Mónica Naranjo.

Sinceramente creo que Susana llegó a la isla sabiendo que lo suyo con Gonzalo no estaba nada bien y fue la chispa que hizo que tomara la decisión de dejarle, con todo el derecho del mundo, obviamente. Pero no me creo que Gonzalo sea un chico tranquilo, correcto, que nunca mete la pata y que cuando está con su grupo de amigos en Sevilla nunca se haga el ‘machito’ delante de ellos o comenten cosas sobre las chicas que tienen a su alrededor.

No me creo que delante de Susana no se haya comportado así habitualmente y que hasta en algún momento le haya parecido hasta gracioso. Porque maldad, lo que se dice maldad, yo no le veo a Gonzalo por ninguna parte. Que no es bonito decir según que cosas a tu pareja, claramente; que si a todos nos grabaran durante 24 horas igual nos sucedería lo mismo, probablemente, pero tampoco es un pecado como para condenarle a la hoguera, que ha bastante tuvo él con la de las tentaciones.

Y es que no hay más que ver la cara de Gonzalo seis meses después de la ruptura. Su mirada refleja una tristeza tan real que traspasa la pequeña pantalla. El sevillano está destrozado, se le empañan los ojos cada vez que habla de Susana y no le hemos escuchado ni una sola palabra mala sobre ella, más bien al contrario. Gonzalo siempre habla de su exnovia con amor y hasta ha llegado a decir que se merece encontrar a alguien a quien amar tanto como él la ama a ella. ¿Se imaginan a la mitad de los colaboradores que le han puesto verde decir esas cosas de sus exparejas?

Gonzalo está enamorado de Susana ‘hasta las trancas’, no ha rehecho su vida, ha tenido que ir a un psicólogo para seguir adelante, dice que le costó dar un beso a una chica de nuevo y sigue guardando una esperanza en su corazón roto. Porque él quiere volver con Susana pese a todo. Esta noche se ve las caras con Susana en el último Debate de las Tentaciones y mucho nos tememos que no habrá un final feliz para él.

¿De verdad ven en él a un mal tipo? Yo, pese a todas las opiniones contrarias, creo que es un buen chico que no ha sabido controlar sus impulsos y al que le falta un puntito (o algo más) de madurez. Y sí, creo sinceramente que se le ha machacado injustamente y que se merece una oportunidad de Susana y de todos los espectadores. Es más, ¿a qué espera Mediaset para llevarle como fichaje de última hora a Supervivientes? Ahí lo dejo.

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