Celebran sus funerales vivos para aprender una lección

Participantes en sus ataúdes durante el funeral en vida que se realiza en Corea del Sur. Foto: REUTERS

Una tendencia en los últimos años en Corea del Sur ha llevado a más de 25.000 personas a experimentar un nuevo servicio: funerales gratuitos para personas vivas que esperan encontrar nuevas perspectivas sobre la vida simulando su muerte.

El centro de Sanación de Hyowon ha estado ofreciendo el servicio “funeral vivo” desde 2012 y a partir de entonces miles de personas han acudido para participar en la simulación de su muerte con el propósito de apreciar y dar mayor valor a la vida.

Aunque ese centro de sanación también es una casa funeraria que hace velorios reales, comenzaron a agregar a sus servicios los funerales con vivos como respuesta a los crecientes problemas de salud mental y la elevada tasa de suicidios que existen en Corea del Sur.

Datos de la Organización Mundial de la Salud revelan que Corea del Sur tiene una de las tasas más altas de suicidio a nivel mundial, con 29,6 muertes por cada 100.000 personas en 2016, y aunque en los últimos años este indicador ha disminuido, aún ocupa los primeros lugares en esta estadística.

El suicidio se ha convertido en la principal causa de muerte entre las personas menores de 40 años, según Statistics Korea, en buena parte a las presiones sociales que deben enfrentar los jóvenes para tener buenas calificaciones en el colegio y universidad, encontrar un buen trabajo y tener dinero como muestra de éxito.

Esto lleva a que se vean obligados a trabajar hasta 70 horas a la semana sin pago de horas extras, se aíslen socialmente y sean emocionalmente vulnerables. Una situación que se empeora con unas cifras económicas que muestran una economía rezagada y con un aumento en las tasas de desempleo.

Una nueva oportunidad

Los servicios de Hyowon buscan combatir el estrés y dar al paciente una nueva oportunidad.

Las personas que van a participar en el controvertido proceso de curación deben vestir el traje tradicional de funerales que usan los surcoreanos, una túnica amarilla de cáñamo, escoger el retrato que será exhibido durante sus “exequias”, escribir cartas de despedida a sus familiares y amigos alentándolos a vivir una vida mejor.


Algunos escriben sus propios epitafios y luego se acuestan en su ataúd, cierran la tapa y se sumergen en la oscuridad durante unos 15 minutos a pensar sobre sus vidas mientras escuchan un audio con sonidos de tierra cayendo sobre el féretro y sus supuestos parientes llorando.

Acabados los 15 minutos de su muerte se retiran las tapas de los ataúdes, “renacen” y con suerte aprenden la lección de apreciar más la vida después de su falsa muerte.

“Una vez que tomas conciencia de la muerte y la experimentas, adoptas un nuevo enfoque de la vida”, dijo a la agencia Reuters Cho Jae-hee, un hombre de 75 años que participó en el funeral vivo como parte del programa “morir bien”, patrocinado por su centro de asistencia social para personas mayores.

El fundador del centro Hyowon llama al proceso “curación final”.

“Creo que esta experiencia es importante porque podemos disculparnos y reconciliarnos rápidamente y vivir en resto de nuestras vidas felices”, señaló a esa misma agencia.

A su negocio también han llegado personas que han considerado el suicidio y quieren participar en el funeral simulado, pero Jeong prefiere que busquen asistencia profesional a que participen en esta terapia.

Participantes saliendo de sus ataúdes durante el funeral en vida que se realiza en Corea del Sur. Foto: REUTERS

Revelación o ridículo

Los servicios funerarios para personas vivas son gratuitos y atraen un amplio rango de edades entre los participantes, que en lugar de considerarlo algo mórbido creen que la ceremonia es una experiencia de limpieza y revelación que brinda una perspectiva de rejuvenecimiento y vida equilibrada.

Después de asistir a su propio funeral, se espera también que los asistentes lleven una mejor relación con sus familias, vivan sus vidas sin remordimientos e incluso se conviertan en mejores trabajadores.

El éxito de la propuesta ha llevado a que grandes empresas surcoreanas hayan motivado a sus empleados para que participen en el programa de “funeral vivo”. Novecientos trabajadores de Samsung han asistido y la compañía de seguros Kyobo también sugirió a sus 4.000 empleados participar.

“Cuando escuché por primera vez acerca de los funerales para los vivos me acuerdo que pensé que era algo totalmente ridículo. El suicidio tiene sus raíces profundas en la mente y el corazón de una persona, y no puede resolverse con acciones tan superficiales”, aseguró el estudiante de posgrado Song Hun entrevistado por el medio digital Culture Trip.

Song cree que, aunque las personas que pretenden morir puedan tener una actitud de mayor aprecio hacia la vida, eso solo podría funcionar por un tiempo y no podrán mantenerlo por un largo periodo si sus vidas continúan de igual manera a como lo venían haciendo. “Es tan solo un pequeño evento que no es curativo”.

Sin embargo, algunas de las personas que han vivido (o muerto) el proceso aseguran que les ha ayudado a darse cuenta de algunas cosas que andaban mal en su vida. El estudiante Choi Jin-kyu aseguró que su tiempo en el ataúd le sirvió para darse cuenta de que con demasiada frecuencia ve a los demás como competidores todo el tiempo.

Ahora “quiero que la gente sepa que es importante y que alguien más estaría muy triste si se hubieran ido. La felicidad está en el presente”, enfatizó.

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