El suplemento preferido por los médicos para tratar la falta de vitamina D

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La deficiencia de vitamina D es muy prevalente en todo el mundo. Existe consenso en que es necesario un adecuado estatus corporal en vitamina D para la salud ósea y general. Por eso cuando no se obtiene suficiente con la dieta es necesario tomar suplementos. (Foto: Getty)
La deficiencia de vitamina D es muy prevalente en todo el mundo. Existe consenso en que es necesario un adecuado estatus corporal en vitamina D para la salud ósea y general. Por eso cuando no se obtiene suficiente con la dieta es necesario tomar suplementos. (Foto: Getty)

Desde su descubrimiento, hace un siglo, hemos avanzado en el conocimiento de la que fue denominada erróneamente “vitamina” D. Actualmente sabemos que no es una vitamina, pero la seguimos denominando así por costumbre y consenso. Es el suplemento más popular y el que se más se toma, ya que según la Sociedad Española de Investigación Ósea y del Metabolismo Mineral (SEIOMM), el déficit de vitamina D (25-hidroxivitamina D) constituye una "pandemia" en todo el mundo que afecta a más de la mitad de la población, descrita en niños, jóvenes, adultos, mujeres postmenopáusicas y ancianos; sobre todo si tienen fracturas por osteoporosis, donde la prevalencia puede llegar al cien por cien.

En España, el déficit de esta vitamina se ha detectado en un 80-100 por cien de las personas mayores de 65 años (con concentraciones de 25(OH)D por debajo de 20ng/ml), y en población menor de 65 el déficit alcanza el 40 por ciento de la población.

Un porcentaje que aumenta exponencialmente con la edad y con situaciones de riesgo. Aunque España sea uno de los países que cuenta con más horas de sol de Europa, los niveles séricos de los españoles están por debajo de los de otros europeos como, por ejemplo, los escandinavos. Parte de la solución a esta epidemia ‘silenciosa’ es la medición periódica de los niveles del Sistema Hormonal D sangre en aquellos pacientes con factores de riesgo y la prescripción de suplementación en caso de deficiencia o insuficiencia.

“El valor clínico de la vitamina D es esencial, ya que es una hormona esteroidea con múltiples funciones en el organismo cuya misión principal es la regulación del metabolismo fosfocálcico. En caso de déficit, si las modificaciones en el estilo de vida y la dieta son insuficientes, la hipovitaminosis deber ser corregida con la ingesta de fármacos que permitan alcanzar unos niveles de 25-hidroxivitamina D adecuados", explica Álvaro Hidalgo, director del Grupo de Investigación en Economía y Salud de la Universidad de Castilla‐ La Mancha, presidente de la Fundación Weber y autor de esta investigación.

En estos casos, las dos opciones de las que disponen los médicos en España para el tratamiento de la hipovitaminosis D son dos: calcifediol (25OHD3) y colecalciferol (vitamina D3). Ambos principios activos son eficaces y seguros si se siguen las pautas de ficha técnica; pero "existen algunas diferencias en cuanto a su uso, y su coste no es el mismo”, apuntan los médicos.

Los médicos consideran que este suplemento de vitamina D, un medicamento de prescripción médica cubierto por el Sistema Nacional de Salud, es
Los médicos consideran que este suplemento de vitamina D, un medicamento de prescripción médica cubierto por el Sistema Nacional de Salud, es "el más eficiente". Además de la presentación en cápsulas blandas, tiene solución oral en forma de ampollas bebibles y gotas en solución. (Foto: Faes Farma)

Como sabes, la vitamina D es una pieza clave para mantener el equilibrio del calcio, del fósforo y de la salud mineral ósea. Sin embargo, también ejerce otras acciones importantes, modulando el crecimiento y la diferenciación celular en una amplia variedad de tejidos, la actividad endocrina del páncreas, del riñón y potenciando el sistema inmune.

Además, los especialistas también destacan la relevancia de esta hormona en el metabolismo de la glucosa y la función de la insulina. Se ha observado que el 35 por ciento de los pacientes con síndrome metabólico, el 90 por ciento de los pacientes con diabetes (y es grave en una de cada tres), así como el 88 por ciento de los pacientes obesos tienen déficit de vitamina D. En este contexto, esta deficiencia hormonal se relaciona con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, como son: síndrome metabólico, hipertensión, diabetes, hiperlipidemia, entre otras, aumentando además la morbilidad y mortalidad cardiovascular.

Y es que el déficit de esta hormona está asociado a numerosas afecciones y enfermedades como osteomalacia, raquitismo y osteoporosis. Cada vez son más los estudios que lo asocian a un riesgo potencial de padecer enfermedades autoinmunes, oncológicas e infecciosas, entre otras.

Es decir, que sus efectos beneficiosos se relacionan también con la disminución del riesgo de cáncer (colon, mama…), cardiovascular, de diabetes mellitus, y con una mejor respuesta inmune (innata y adaptativa).

"La hormona D es en realidad un 'nutriente umbral' que es necesario mantener en unos determinados niveles debido a que tiene numerosos efectos protectores en el aparato cardiovascular. La evidencia científica muestra una asociación clínica entre bajas concentraciones de vitamina D con la intolerancia a la glucosa, desarrollo de síndrome metabólico y diabetes tipo 2", señala el doctor José Luis Neyro, especialista en Ginecología y Obstetricia.

Por eso la recomendación es que las concentraciones de vitamina D se encuentren entre 25 y 50 ng/ml para la población general, y entre 30 y 50 ng/ml para pacientes con osteoporosis o riesgo de fractura. Y cuando no se consigue alcanzar estos niveles con la dieta y las pautas de estilo de vida saludable, hay que suplementar.

En este caso los profesionales se decantan por el calcifediol (25-hidroxicolecalciferol) ya que favorece la absorción digestiva del calcio contenido en la dieta, y participa también en la reestructuración y formación de los huesos.

Es importante aclarar que tanto la vitamina D procedente de la alimentación como la que se sintetiza en la piel (Colecalciferol o Vitamina D3) se transporta al hígado donde es convertida mediante un enzima en calcifediol o calcidiol.

Entonces, el calcifediol es el principal metabolito circulante por la sangre y el que se administra como medicamento. Pero todavía el calcifediol no es la forma activa, sino que necesita de una segunda transformación enzimática que tiene lugar en el riñón para convertirse en calcitriol, ahora sí la forma biológicamente activa.

Cuando en una analítica de sangre se mira la concentración plasmática de calcifediol, los valores pueden expresarse en ng/ml o nmol/L, siendo la conversión entre ambas unidades la siguiente: 1 ng/ml = 2,5 nmol/L. En cambio, cuando se cuantifica la cantidad de vitamina D que aportan los alimentos, complementos alimenticios o el calcifediol como medicamento, se expresa en microgramos o unidades internacionales: 1 mcg = 40 UI.

Además de utilizarse para el tratamiento de la deficiencia de vitamina D en adultos, está indicada para prevenir la deficiencia de Vitamina D en adultos con riesgos identificados como en pacientes con síndrome de malabsorción, enfermedad renal crónica – enfermedad mineral ósea (ERC-EMO) o cualquier otro riesgo identificado. También se utiliza para tratar la pérdida ósea (osteoporosis), junto con otros medicamentos.

Entre las razones que hacen que los médicos se decanten por este medicamento es que el calcifediol oral produce un aumento más rápido en el suero de 25OHD en comparación con el otro suplemento disponible en el mercado, el colecalciferol oral. En segundo lugar, el calcifediol oral es más potente que el colecalciferol, por lo que se necesitan dosis más bajas.

En concreto, el calcifediol tiene un tiempo de vida media más corto, es 3-6 veces más potente, y tiene mayor rapidez de acción que colecalciferol en el tratamiento del déficit de vitamina D.

Así lo ha corroborado el estudio “Análisis de minimización de costes en hipovitaminosis D. Calcifediol vs colecalciferol”, llevado a cabo por la Fundación Weber y la Universidad de Castilla-La Mancha, con la colaboración de Faes Farma.

El medicamento se llama Hidroferol (Calcifediol, 25-hidroxicolecalciferol, 25-OH-D), y su nueva presentación en cápsulas blandas es un eficaz tratamiento de prescripción que corrige la deficiencia de vitamina D. Cada cápsula de Hidroferol contiene 0,266 miligramos de calcifediol, equivalentes a cerca de 16.000 UI. Esta presentación permite al especialista ajustar con precisión la posología dependiendo del nivel de deficiencia del paciente, de sus características físicas, de la presencia de otras comorbilidades, de su edad y de su estado de salud general.

Además, el Calcifediol tiene otras importantes ventajas para su uso como tratamiento contra la carencia de vitamina D. Está muy probado clínicamente, seguro, barato y potencialmente muy efectivo, por lo que podría tener un impacto costo-beneficio altamente eficiente en la prevención.

De hecho en un escenario sin colecalciferol donde se administraría el fármaco calcifediol (más económico) a los pacientes, se podrían llegar a ahorrar más de 20 millones de euros en el caso base. Este ahorro podría oscilar entre aproximadamente los 20-30 millones de euros en el Sistema Nacional de Salud (SNS) con respecto a la alternativa terapéutica, según al análisis realizado, si se siguiesen las dosis y posologías de los fármacos recomendadas por la Sociedad Española de Investigación Ósea y del Metabolismo Mineral.

Cómo tomar el calcifediol

El Calcifediol puede tomarse en gotas, cápsulas o ampollas semanales y ampollas de choque. La posología y forma de administración debe ser pautada por el médico según los niveles plasmáticos, la ingesta de alimentos fuente de vitamina D y la exposición solar. Debe tenerse en cuenta también la posible existencia de enfermedades como la obesidad o trastornos que cursan con mala absorción, y la toma de otros fármacos como los corticosteroides.

Es conveniente repetir la analítica a los 3-4 meses de haber iniciado el tratamiento y confirmar si ya se está dentro del rango deseado para evitar niveles que podrían ser tóxicos para la salud. Además, debe tomarse con precaución en caso de insuficiencia hepática, biliar o renal, insuficiencia cardíaca, hipoparatiroidismo y cálculos renales. Y está contraindicado en hipercalcemia, hipercalciuria (excreción urinaria de calcio aumentada), litiasis cálcica (presencia de cálculos o piedras en el riñón o en las vías urinarias) e hipervitaminosis D.

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