'Supervivientes' convierte el concurso en un plató de MYHYV sin venir a cuento

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La historia se repite. Ya lo dijimos hace tiempo, la edición de Supervivientes de este año ha perdido encanto y parte de su esencia. Parece que en su empeño por crear dramas que alimenten el resto de programas todo vale. Sin ton ni son, el último debate de Conexión Honduras ha convertido el plató en una especie de Mujeres Y Hombres Y Viceversa un tanto chapucero.

Quizás la jugada le haya salido bien en términos de audiencia y siendo tendencia en redes sociales de forma temporal, pero decepciona a sus fieles de siempre. ¿Merece la pena el circo Sandra/Julen?

Twitter.com/Supervivientes
Twitter.com/Supervivientes

En televisión todo tiene cabida y sus formatos lo saben. Renovarse o morir, dicen por ahí. Los que consumimos de forma habitual sus contenidos somos conscientes de los cambios que se dan edición tras edición con el fin de mantenerse en primera línea. Supervivientes es uno de esos ejemplos. Ha apostado por ingredientes nuevos y no le ha ido mal del todo. El debate de Jordi González de este lunes ha salido victorioso con un 20.5% frente a un titán hasta ahora, la serie Mujer de Antena 3, que apenas rozaba el 17%.

Sin embargo, esa estabilidad en su cuota de pantalla no justifica que el reality y su nueva línea sea mejor que antes, yo diría que todo lo contrario. Al menos en cuanto a contenido. Como ferviente seguidora de este formato confieso que hay situaciones que están de más. El tener que ver nuevamente a Sandra Pica en el último debate, esta vez en plató, con su discurso de ruptura me aburre soberanamente. Después de la llamada del jueves para contraatacar a las palabras de William, el padre del francés, este lunes acudía al programa y se convertía en una de las protagonistas estelares de la noche. Sí, allí estaba otra vez. Lo gracioso es que hasta Jordi la cuestionó, no por estar, sino porque ya es difícil creerla. La comodidad de Sandra ante las cámaras que en su día tanto rechazó hace sospechar hasta al presentador.

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Su romance mediático y ruptura televisada con Tom basado en infidelidades es un tema que vende, de ahí que se exprima hasta el aburrimiento. Pero lo de este lunes ya es too much. A la producción se le ocurría una idea brillante, sentar frente a Sandra, nada más y nada menos, que a Julen, a quien sacaron del pisito de Solos para que se vieran las caras. La que fuera tentadora de La isla de las tentaciones pasó del cabreo por todas las críticas al tonteo y la risa boba con el extronista. Una escenita que me recordó a los viejos tiempos de Mujeres y Hombres y Viceversa.

Como recurso para tener al público pegado a la pantalla está bien pero también es agotador y sobreactuado. Tom no es santo de mi devoción pero tampoco creo que sea necesario ahondar tanto en la nueva vida de Sandra junto a otra persona. En su posible intento de alimentar su papel de novia dolida que ha tenido que aguantar carros y carretas, la catalana está haciendo a Tom ganador. La pena vende y, la verdad, verle sufrir así no es plato de buen gusto. Muchos de sus detractores en el pasado se han convertido en defensores acérrimos por la humillación que creen que está viviendo.

A veces, solo a veces, se me cruza el cable y me cuestiono las opiniones de las redes, si todo esto estaba planificado y Sandra lo está haciendo para hacerle vencedor. Pero luego reconozco que sería muy retorcido. Lo que me queda claro es que esta chica cada día se desenvuelve mejor en los platós más mediáticos, ya sea Sálvame, Deluxe o Supervivientes. Su soltura durante un fuerte enfrentamiento con el maestro Joao, defensor de Tom, deja latente que lo de tirarse al barro en la tele se le da muy bien. Sandra no tuvo reparo en llamarle sinvergüenza y cantarle las cuarenta sin titubear.

Pues eso, más de lo mismo. Un Sálvame mezclado con MYHYV que, de nuevo, nos despista y aleja de Honduras. La pelea sumada a un Julen de adorno que terminó defraudando por no plantarle el beso en la boca a Sandra que todos esperaban, una se pregunta, ¿pero esto qué es? ¿Compensa? Ese mejunje de temas y situaciones que no vienen a cuento y que lo único que generan es mala sangre dejan mucho que desear y manchan el reality. Al menos yo, que a la 1 de la madrugada dan ganas de apagar el televisor con esas niñerías de patio de recreo.

No es la primera vez que lo decimos, ni será la última. La fusión de estilos y programas en formatos tan característicos y estructurados como Supervivientes provoca hastío. Sí, claro que queremos historias y cotilleo, pero no más de lo mismo o estirando el drama de unos personajes que ni siquiera son protagonistas. 

Es evidente que todo esto es un adelanto de lo que se avecina. El tema de Tom, Sandra and cía va a traer cola cuando acabe el reality. Es el mismo cantar de siempre, pero de momento dejemos al chico hacer su concurso y a Sandra esa nueva vida que tanto presume. Estirar tanto tanto del chicle se convierte en algo trillado, pegajoso y nada creíble.

Fuente de la imagen: Twitter/Supervivientes

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