Melyssa da una lección de supervivencia pero emocional en 'Supervivientes'

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Con la final de Supervivientes a la vuelta de la esquina también llega la inevitable nostalgia de lo que han sido estos más de 100 días de reality. Muy duros, en algunos casos, sorprendentes, en otros. Y es en este grupo en el que Melyssa se merece una mención especial. La chica fina y algo frágil que no terminaba de congeniar con su ex Tom y que pedía su expulsión nada más llegar, se ha convertido en un verdadero ave Fénix con su espectacular resurrección en el show.

Un ejemplo claro de supervivencia física pero, sobre todo, de superación personal que deja enseñanzas de las que tomar nota.

Cuando Telecinco anunció que Melyssa Pinto y Tom Brusse formaban parte de la lista de supervivientes del 2021, sabíamos que el morbo estaba asegurado. Había ganas de verles interactuar, pelearse e incluso reconciliarse después de la ruptura tan escandalosa que vivieron en La isla de las tentaciones. Sin embargo, ha sido todo lo contrario. Hemos visto a una mujer dolida, no vengativa, que ha abrazado sus miedos para después soltarlos. Le ha dicho de todo a su exnovio, entre otras cosas montajista por sus vaivenes con Sandra, pero también ha estado a su lado en sus momentos más bajos. Perdonar a Tom le ha costado casi tres meses, pero el camino ha sido aleccionador tanto para ella como para el espectador.

Si rebobinamos, al comienzo de la aventura todo eran quejas y lloros por parte de la influencer en la isla. Incluso llegó a saltarse las normas del programa al pedir su propia expulsión. En plena ceremonia de salvación en Tierra de nadie, Tom, Antonio Canales, Alejandro y ella se jugaban su expulsión. Cuando Lara les dio paso para hacer sus alegatos, Melyssa tiraba la toalla. "Me he dado cuenta de que esta experiencia no es para mí... Espero que la audiencia no me salve porque estoy deseando volver a casa", decía contundente, algo que no está permitido a los participantes.

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Quién la ha visto y quién la ve. Aquella chica que pedía a voces que la sacaran de allí y lloraba en cada gala no es la sombra de lo que fue. Melyssa experimentaba ese bloqueo inicial ante las duras condiciones de vida que muchos concursantes sufren en las primeras semanas. Unos lo superan, otros se quedan en el intento. En su caso, para ser honestos, ha sido especialmente complicado por la mochila que llevaba a cuestas desde fuera con Tom. No es lo mismo entrar sola y libre de cargas, que tener a tu exnovio, quien te dejó en circunstancias nada agradables, pegado a ti las 24 horas del día. Lograr una convivencia sana más allá de las discusiones normales y conseguir cerrar el programa con un abrazo tan sincero y real como el que se dieron ambos este lunes en Conexión Honduras es un diez en conducta.

Empezaron con mal pie ya en la preconvivencia con una pelea de las que hacen historia. Aunque intentaron tener la fiesta en paz, había demasiadas cosas en el tintero. Ella no había terminado de perdonar la humillación pública, él seguía inmerso en su película y ese egoísmo del que se sintió tan avergonzado en el puente de las emociones. De ahí la bronca monumental en el hotel en la que él la llamó "mala" y ella puso punto y final a la cordialidad. "Se acabó la buena relación", sentenció.

A pesar de todo, Melyssa hizo de tripas corazón y hasta le consoló todo lo que pudo cuando le tocó decirle a Tom que Sandra Pica estaba en la isla y había venido para dejarle. Al programa se le ocurría la brillante idea de que ella fuera la anfitriona de Sandra, quien le debía confesar que estaba allí para cortar su relación con el francés. Menudo papelón tenía, era una especie de karma o venganza de la que podía haberse regocijado, e incluso disfrutado más de la cuenta, y no lo hizo. Sin ella saberlo, ahí comenzaba su casi impecable transcurso en el programa. Ella siempre pensó que todo era un montaje de los dos y así se lo expresó a ambos en su cara, sin dobleces de ningún tipo. Un momento de inflexión que hizo aún más difícil su estancia en el programa y su relación con Tom, pero que también fue una oportunidad para crecer, empatizar y demostrar su buen corazón.

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El pasado no superado, los bajones personales de cada uno y, en definitiva, la dureza extrema en una isla desierta dieron lugar a momentos muy tensos que no auguraban un final feliz entre ambos. Pero nada que ver. A las puertas de la gran final se han sentado cara a cara, mirado a los ojos y terminado de expresar todo lo que les quedaba dentro en un encuentro muy emotivo. El Tom que se sentó frente a ella esta vez sí le convenció y le hizo derribar ese muro tan pesado de desconfianza. El francés se desnudó emocionalmente y le expresó a corazón abierto lo que ella hubiese querido escuchar hace mucho tiempo atrás. Nunca es tarde si la dicha es buena. "Te quiero pedir perdón. Cuando he estado mal, me acercaba a ti, porque eres la única persona que me puede entender. Igual como novio confiar en mí es complicado, pero como amigo puedes.... quiero borrar lo que te hice. No te quiero perder una segunda vez. No te quiero perder Melyssa, de verdad, te quiero muchísimo", le dijo entre lágrimas.

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Y así, después de tres meses de idas y venidas, lo suyo acabó en un abrazo y un 'Te quiero' de la joven que, al menos temporalmente, puso punto y final a tanto resentimiento. Otra gran prueba ganada por Melyssa tan importante como cualquier ruleta infernal, apnea o puzle. Dicho esto, me gustaría destacar que el concurso de Melyssa va más allá que su relación con Tom. Su tormentosa historia es uno de los muchos capítulos que la modelo ha toreado con una fortaleza y madurez asombrosa

Hasta el mismísimo Jorge Javier Vázquez le confesó hace semanas que la felicitaba por la sensatez de sus comentarios y reflexiones tan coherentes. Ocurría después de que se diera a conocer la traición que había sufrido por parte de su amiga Olga, al robarle la crema de chocolate. Lejos de montarle el pollo del siglo, como habrían hecho muchos, ella le dijo lo mismo pero sin subir los decibelios y hasta con cierta comprensión. "Al principio me quedé un poco en shock, después entré en enfado y ahora me siento triste porque llevo tres meses conviviendo con ella, la quiero, y no la quiero hacer daño y verla mal, pero necesito mi tiempo", expresó con cierta pena.

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Este episodio le hizo ganar muchos puntos. Jugar con el hambre de los compañeros es una de las deslealtades más feas en este reality y Melyssa lo manejó de primera. Pudo haberse despachado a gusto con la mujer de Antonio David y dejarla peor de lo que ya se dejó ella a sí misma con este gesto, pero no aprovechó ese tirón ni se vanaglorió, todo lo contrario. Su relación de amistad no ha vuelto a ser la misma, pero en estos últimos días el acercamiento entre ambas mujeres ha sido mayor y todo comienza a volver a su ser. 

La desconfianza es uno de los puntos débiles de Melyssa tal y como dijo en el puente de las emociones. Mucho dolor vivido después de lo de Tom. Pero estos meses en la isla le han ayudado a hacerle frente de una forma magistral. También la inseguridad, un sentimiento que la inunda desde muy jovencita y que ha tenido consecuencias en su salud con problemas alimenticios. Este valiente testimonio sobre los peldaños de madera dejó a Lara Álvarez y a los espectadores muy conmocionados. Seas o no del team Melyssa, es justo reconocer que compartir una información tan personal y dolorosa fue un gesto cargado de coraje. Podría haberse callado pero con sus palabras se ayudó a sí misma y probablemente a muchas otras mujeres en su situación. Bravo por ella.

Aunque Melyssa no ha ganado muchas pruebas ni muchos collares de líder, lo ha dado todo en ellas. Y este reality se basa precisamente en eso, en resistir. No se ha rendido y ha luchado hasta el final tanto en los retos físicos como en la supervivencia en la isla pescando, cocinando y haciendo fuego como la que más. ¡Si hasta se cortó su amada melena! Lo que para muchos podría ser una tontería, para ella decir adiós a 20 centímetros de su pelo suponía mucho, y que se lo cortaran a su madre en plató, aún más. A diferencia de Gianmarco que renunció a tres pizzas para que no trastocaran su imagen, Melyssa dio prioridad al hambre y a las reglas del programa. Así que volvió a ganarnos.

Quien la conoce en la isla solo tiene palabras bonitas para ella. Esta semana era Antonio Canales el encargado de mandarle la carta de ánimo en plena recta final. El bailarín resaltaba el amor y la dulzura con la que siempre le trató. No ha sido el único. Todos, a excepción de Marta López (su enemiga aunque todavía no sabemos muy bien por qué) han destacado la valía y la bondad de la joven. Omar, Alejandro, Olga, Gianmarco, todos han contado con ella y su hombro amigo en los momentos bajos, algo que no pueden decir todos tan alto.

Esta serie de razones tienen el peso suficiente para convertirla en merecedora absoluta del gran premio. Se lo ha currado a fuego lento y como una hormiguita sin machacar a otros, sin estrategias baratas y con una transparencia que aplaudo, y mucho. Pero si de todo lo vivido con ella en Honduras tuviera que quedarme con algo como espectadora más allá de un perdón y un concurso bien hecho, es su voluntad y ganas de superarse. Eso es de valientes.

A la isla no solo se va a batir récords pescando y ser un Tarzán, también debe valorarse que la persona salga del concurso mejor de cómo entró, con lecciones personales aprendidas, miedos trabajados y, sobre todo, la conciencia tranquila de haber sido uno mismo, con sus luces y sombras. Melyssa lo ha sido. La suerte ya está echada y, como siempre, todo está en manos del público. Ironías de la vida, ella y su ex Tom apuntan como los grandísimos favoritos para ganar y podrían debatirse el premio en un duelo de dos bastante reñido. Independientemente de quien lo logre, Melyssa ya ha ganado mucho: ha demostrado ser, no solo la reina de los realitys, sino también la de su vida, y eso no tiene precio.

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