El karma convierte a Melyssa en virtual ganadora de 'Supervivientes'

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Un abrazo, una tarta y mucha calma son los tres elementos que han convertido a Melyssa en la ganadora virtual de Supervivientes 2021. Si es cierto eso de que el karma existe, este martes vino a visitarla en la gala de Límite 48 horas cuando se convirtió en la protagonista inesperada de la ruptura entre su ex, Tom, y la tentadora de La isla de las tentaciones 2, Sandra.

Su cercanía y empatía con Tom cuando el chico lloraba sin comprender nada, y su parsimonia mientras la pareja rompía en directo, le han dado la llave para ganar el concurso. Lo que cambian las cosas en poco más de un año.

Fuente: Twitter.com/Supervivientes/, Mediaset
Fuente: Twitter.com/Supervivientes/, Mediaset

Es lo que tiene la telerrealidad, y especialmente Supervivientes, todo cambia en milésimas de segundos. Puede convertir a enemigos en los mejores colegas, y hacer estallar la guerra entre amigos del alma. Melyssa y Tom confirman como nadie esta teoría. La traición del francés a su mon amour frente a todo un país en La isla de las tentaciones y su posterior enamoramiento de Sandra dio un titular claro a la película: La buena, el malo y la tercera en discordia.  

Hoy la historia pinta muy diferente y todo gracias a Supervivientes. Ahora es Tom el abandonado y humillado frente a toda España. El desenamoramiento de Sandra le ha provocado lágrimas, desconcierto y ganas de marcharse del reality, y es que la situación extrema en la que vive no ayuda a procesar un trago así. Sin comida, sin familia y, ahora, también sin novia. Una imagen que recuerda mucho a la de una Melyssa arrodillada ante Sandra Barneda rogando poder marcharse de la isla. 

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Muchos ya han puesto nombre a este momento televisivo tan surrealista: karma puro y duro. Esta palabra era la más pronunciada en apenas minutos en las redes sociales. Los detractores más extremos de Tom se frotaban las manos viendo la 'venganza' servida en bandeja. Sin embargo, quien supuestamente debería sentirse satisfecha por lo sucedido, no lo estaba tanto. Aunque quiso mantenerse en su sitio y no mostrar demasiado cariño para no dar lugar a malentendidos, Melyssa se sintió conmovida al ver a su ex tocado y hundido. Pudo haber aprovechado ese momento para restregarle el dolor que él le hizo sentir en su día, pero optó por no hacerlo. No era el momento y lo asumió con una fortaleza y madurez que nos conmovió a todos. Eso no quita que en algún momento venidero de rabia, cabreo y hambre máxima en la isla lo haga.

Melyssa no lo dudó. Lo abrazó, lo consoló y, con las palabras justas, le animó todo lo que se puede animar en un momento tan incómodo. Como espectadora, lo que más me gustó de Melyssa fue su serenidad y contundencia. Ni se tiró a sus brazos en plan dramático y llorando al unísono, ni tampoco dio señales de saborear su revancha. Todo fue cordial, sincero y sin florituras. No era el momento de reproches, le habría restado humanidad y muchos puntos de cara al concurso. Fue una buena compañera, algo que teniendo en cuenta su pasado tiene mucho mérito.

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No me extrañaría que en su foro interno se alegrase, no de lo ocurrido, sino de que por fin Tom llegara a sentir lo que ella vivió. Nada más. El saber estar de Melyssa fue más allá del aliviar a su exnovio, también se extiende a su trato con Sandra, cuyo posible paripé podría haber quedado al descubierto. La frialdad con la que trató a su novio y sus ansias frustradas de protagonismo la hicieron perder toda la credibilidad. Pero Melyssa, una vez más, dio la talla. No hubo ni un reproche, ni una mala cara. Como espectadora agradecí la coherencia y buena energía entre dos mujeres con un pasado mediático escandaloso, pero la cosa fluyó y ambas dieron una importante lección televisiva.

Lo épico vino después, cuando Tom y Sandra se encontraron y Melyssa tuvo que buscarse un hueco para seguir en el plano y con su tarta. Aquello fue tragicómico. Las caras de la influencer no tenían desperdicio. Una escena que supera todos los sinsentidos de cualquier película de los hermanos Marx.

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Lo que está por llegar abre un nuevo capítulo en la isla. La ruptura entre Tom y Sandra supone un punto de inflexión en el concurso y en la relación entre los exes. O bien hay un acercamiento entre ellos más amistoso que amoroso, o se arma la de San Quintín y lo suyo termina para siempre en las paradisíacas playas del Caribe. No lo tengo muy claro todavía. Por su parte, Melyssa ha demostrado que sabe perdonar, que tiene corazón y que su protagonismo en la isla no se resume a mera superviviente.

La que empezara como la más débil y desvalida del grupo se ha convertido en la musa de Honduras. Día a día ha sabido superarse hasta resurgir como el Ave Fénix. Justo lo que buscamos en Supervivientes

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