Kiko Matamoros enseña cómo cargarse un concurso en 'Supervivientes' en dos días

Imprevisible y en constante cambio, así es un reality y por eso nos engancha. Lo que hoy es blanco, mañana es morado y pasado verde, justo lo que está pasando en Supervivientes y, más en concreto, con Kiko Matamoros. El que hasta hace dos días era un potencial finalista, sobre todo después de abrirse por completo en su puente de las emociones, es hoy uno de los candidatos favoritos a la expulsión para la próxima semana. Y temo decir que se lo ha ganado a pulso en la gala de este jueves. Un ataque fuera de todo lugar hacia uno de sus compañeros le ha puesto en la cuerda floja y con un pie más fuera que dentro.

Siempre lo he dicho, Kiko era un fichaje estrella. Pero igual que me parecía eso, también reitero que venía con un as debajo de la manga. Este jueves lo hemos podido comprobar con una actuación bastante reprobable que hasta su propio amigo, compañero y en este caso, también presentador, Jorge Javier Vázquez, no le ha podido tapar.

El episodio viene en dos entregas. La primera arranca durante una de las pruebas de recompensa al comienzo del programa. A Kiko le tocaba guiar a su equipo en la prueba de la bola y darles las directrices correctas para que llegara a su destino empujada por los demás que estaban a ciegas. Más que ayudar a sus compañeros, les estaba gritando y dándoles órdenes de una manera que desde casa resultaba desagradable. Si bien es cierto que había que estar firme para decir lo que había que hacer, hubo momentos desesperantes y de alta tensión donde se dirigió a Mariana de una manera no muy adecuada. "Chica de verdad, estate quieta, Mariana quítate... Mariana deja de joder", le expresó en varias ocasiones en un tono de todo menos bonito y que nada tenía que ver con la manera en que se dirigía hacia los dos Nachos.

Es cierto que entre Kiko y Mariana se rompió la amistad hace un par de semanas y la tensión no ha cesado desde entonces, pero cuando se está en un juego de grupo donde lo que te juegas es la comida de ese día, los egos han de quedarse fuera. No fue el caso. A Kiko le faltó llamarla inútil y, de alguna manera, sin citar esa palabra, prácticamente lo dio a entender con sus gestos, sus gritos y su manera de dirigirse a ella, lo que produjo un primer encontronazo entre ambos.

De ahí acudieron poco después a la palapa con la tensión y los nervios todavía en el cuerpo, lo que dio paso a una segunda entrega de uno de los momentos más desacertados vividos en Supervivientes en los últimos años. Los participantes volvieron a tener un roce ante el que Mariana explotó diciendo que no entendía cómo en España se tenía un personaje así. Palabras que habrían dolido especialmente a su destinatario quien reaccionó de forma desproporcionada. "Que venga una señora de Venezuela vía Italia a dar lecciones a España de cómo se tiene que comportar... Un país que te ha abierto las puertas para darte una oportunidad.. Vergonzoso es tu país no España.", le contestó el colaborador de Sálvame ante las caras de sorpresa de sus compañeros y la voz de fondo de Jorge Javier parando de inmediato la actuación.

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El momento fue inmediatamente interrumpido por el presentador quien, afortunadamente, intervino no solo para poner orden, sino para llamar la atención a Matamoros. "Oye Kiko, por favor, creo que en este caso tu comentario está absolutamente fuera de lugar y tiene un punto clasista y xenófobo que no se corresponde con lo que tú eres, Kiko por ahí no", dijo en tono muy serio el presentador, respaldado por los aplausos de un público encendido. Y no solo eso, Jorge Javier también aprovechó para mandar un mensaje al pueblo venezolano que tan mal lo está pasando en estos momentos. "Lo que a mí no me gusta es que se hable con tanto desprecio de ese país porque hay gente viviendo allí, hay gente que ama ese país y que está viviendo allí y que ya bastante está sufriendo para que nosotros utilicemos el reproche de 'esa Venezuela, esa Venezuela'", añadió.

El plató y la palapa no fueron los únicos escenarios que salieron ardiendo, también las redes, desde donde pidieron su expulsión directa por tal comentario. Los tuits exigían un castigo inmediato por el comportamiento desproporcionado de Kiko quien, de alguna manera, ya lo tuvo con la que es una de sus nominaciones más peligrosas. Hasta ahora ha sido salvado siempre, pero con este triste y desafortunado episodio, no las tiene todas consigo. Hasta ahora se había salvado porque el público quería sacar a otros que no daban tanto juego, pero con Mariana fuera, los que quedan son muy fuertes y de mucho apoyo, así que, quizás, ahora el que sobra para la audiencia, y más con lo ocurrido, es él.

El hecho de que Jorge Javier interviniera y dejara en evidencia su comportamiento inaceptable también tiene mucho peso en la decisión del público. Pero es que no se podía actuar de otra manera. Si el presentador hubiera silenciado esta actitud, entonces sí que hubiera sido muy reprochable e injusto. Ahora podemos decir con todas las letras que Kiko se enfrenta a una nominación definitiva con Yulen, Ignacio y Nacho Palau como contrincantes. Todos grandes supervivientes, mucho mejores que él quien no hace ni una prueba en condiciones, además de ser también supervivientes de nominaciones varias. Esta es, sin duda, la prueba definitiva para saber cuál es el verdadero apoyo y peso que Kiko tiene fuera.

A mi modo de ver, lo tiene bastante difícil, muy bien lo ha de hacer esta semana para que le salven. Si fuera muchos han pasado de emocionarse con él y su sinceridad en el puente de las emociones de hace dos días a hacerle la cruz con lo sucedido en la última gala, en la isla el panorama tampoco pinta muy bien para él. Tiene frentes abiertos por todos lados. Alejandro sigue sin fiarse de él ni de sus estrategias, Anabel es su máxima 'enemiga' por ser quien siempre le canta las 40, y Ana Luque, íntima de Pantoja, por muy buen rollo que tenga con todo el mundo, en esta ocasión no creo que le de su apoyo. Los únicos que podrían hacerle más caso son los Nachos, sobre todo el pequeño, quien se ha convertido en su pupilo y aliado, por interés. Y con Palau, a pesar de haber sido su gran compañero todo el concurso, desde hace una semana están tensos precisamente por las estrategias y cambios de planes de Kiko, quien ahora, no sabemos por qué, se ha alejado del ex de Miguel Bosé.

Sin darse cuenta, Kiko ha tirado casi todo por la borda en apenas 48 horas, a eso me refiero con que los realities cambian de la noche a la mañana. El pasado martes conmovía con su puente de las emociones donde se sinceraba como nunca sobre su vida, sus adicciones, su familia y, especialmente, sus acciones como padre. "Hay algo que me avergüenza en mi vida, en mi trayectoria, que es mi papel de padre. Creo que no he sabido estar a la altura de lo que mis hijos se hubieran merecido”, dijo muy emocionado. "La vida pasa. El tiempo no es recuperable. De repente te das cuenta de que ni tus hijos han disfrutado suficientemente de ti, ni tú de ellos. Es un gravísimo error que he cometido que creo que no tiene reparación. Espero que las cosas se puedan edulcorar y que cuando no esté, que no creo que sea muy tarde, mis hijos no tengan el peor recuerdo de mí que podrían haber tenido", prosiguió con lágrimas en los ojos.

Pero la imagen de ese Kiko más humano y derrotado que se ganó el corazón de muchos con este testimonio se ha roto en mil pedazos con su necesidad de manejarlo todo a su antojo y planificar cada paso en la isla. Cuando se deja llevar por lo que siente, acierta y gana, pero cuando saca al Kiko más jugador y televisivo, lo pierde todo.

Creo que las estrategias se le están agotando y a Matamoros se le podría acabar el chollo.

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Imagen: Instagram/Supervivientes