La última baza de 'Supervivientes' para salvarse del fracaso

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A punto de entrar en la recta final, Supervivientes hace aguas. Cuando se supone que debería de estar en su punto más álgido, el reality empieza a aburrirnos. Las tramas flojean y sus participantes, ya cansados, también. Así que toca tirar de ese as bajo la manga que hasta hace poco funcionaba: la carpeta imposible entre Tom y Melyssa. Aunque lo suyo parece estar más que muerto y enterrado, el programa mostró con entusiasmo su 'acercamiento'. 

Una ilusión que se va a quedar en eso y que como gancho ya no cuela.

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Han pasado dos meses desde el comienzo de Supervivientes y las fuerzas de los que quedan en la isla flaquean. Ahora es que debería empezar lo bueno. Pero algo está fallando en el engranaje del programa que no termina de engancharnos. Los datos hablan. Aunque la gala de este jueves fue líder en su franja horaria con un muy decente 24.8%, bajó considerablemente comparado con las anteriores. Su liderazgo pierde peso teniendo en cuenta que se puso a la cabeza ante unos rivales que no demasiado fuertes, como fueron Leonardo, la nueva producción de TVE y La cocinera del mar, la serie de Antena 3.

Sus tres galas semanales pierden consistencia y gracia. El baile de días en su emisión no ha ayudado. En un intento de Telecinco por testear a la audiencia ha sacado varios de sus programas de sus horarios tradicionales. Y en el caso de Supervivientes no le ha funcionado la estrategia. Conexión Honduras, el debate que amenizaba los domingos y nos ayudaba a recibir la semana de forma más llevadera ha pasado a los lunes. Una jugada que no les ha beneficiado del todo teniendo en cuenta que el martes emiten Tierra de nadie. El programa de Carlos Sobera es el que más afectado se ha visto en cifras. En su última entrega el pasado 2 de junio quedó en un tercer puesto ante dos titanes televisivos como son la serie otomana Mujer, de Antena 3 y el talent culinario MasterChef.

Ante tal panorama toca echar mano a contenido que vuelva a despertar el interés del espectador. O lo hacen, o Supervivientes cae en picado como sus participantes del helicóptero. ¿Y quiénes mejor que Tom y Melyssa para reavivar la llama de la audiencia? Este jueves nos vendían un cebo sobre el nuevo acercamiento de la expareja. Sí, es cierto, han firmado la pipa de la paz, pero ahí hay de todo menos química. Ambos llegaron al acuerdo de no hacer shows baratos con ese supuesto trío que conforman con una ya inexistente Sandra, pero aquello parecía más un frío contrato por interés que una sincera unión de exes que se aprecian.

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Después de darnos el caramelito y hacernos creer que había un acercamiento, nos quedamos con la miel en los labios. Melyssa siguió nominándole como cada semana y dejó clarísimo en la palaba que sus paces fueron más para evitar malestar en los días que les quedan en la isla que otra cosa. Lo suyo ya es historia. Así que lo lamentamos por el programa pero de donde no hay no se puede sacar.

Verdaderamente lo tienen muy difícil. Aunque este año han reunido a un casting de lo más jugoso, se han ido algunos de los más salseros y que mayores conflictos crean. Entre ellos Marta, Alexia, Valeria y Sylvia. En esta edición no hay carpetas ni odios extremos y encima Olga, una de sus piezas claves en el programa, ha quedado más que eclipsada con todo lo que está pasando fuera con Rocío Carrasco. 

Los que llevamos años viendo Supervivientes sabemos que cuando menos lo esperas salta la rana, así que no perdemos las esperanzas de que quizás en dos días Tom y Melyssa se enamoren, Gianmarco le declare su amor a Olga y Alejandro saque a la luz todos los secretos de Cantora. Todo puede pasar, pero lo dudo. De momento, lo único que tenemos seguro es que no pasa nada y eso ha aumentado el número de bostezos por minuto mientras vemos las galas. La ristra de parones publicitarios tampoco ayuda.

Admito que el público es exigente y siempre quiere más, no se conforma, pero también es generoso y entregado cuando hay que serlo. Si la cosa convence, está en primera fila, pero si decepciona, se va por donde ha venido. En este último mes de emisión que queda por delante el reality más aventurero de Telecinco tiene la oportunidad de salir de lo cotidiano y volver a ser extraordinario. A ver si lo consigue.

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