El feo detalle del debate final de 'Supervivientes' con algunos participantes

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Se acabó. Supervivientes 2022 ya es historia. Con el debate final de este domingo se hizo la clausura oficial de una de las ediciones más alborotadas y explosivas de los últimos años con la que Telecinco volvió a remontar en datos. La reunión de todos los participantes, menos Nacho Palau que estaba indispuesto, fue una mezcla entre surrealismo, humor y reproches que ya no duelen tanto con el estómago lleno. Pero, para mí, uno de los momentazos de la noche fue el que no ocurrió y dejó a varios de sus concursantes sin voz ni voto. Un gesto que se podía haber evitado perfectamente.

Al César lo que es del César. Supervivientes ha convencido en casi todos los sentidos, sobre todo, con el casting, que fue de lo más acertado. La aventura en Honduras ha tenido de todo, desde broncas monumentales, pasando por la carpeta del reality e incluso sexo en lugares prohibidos tal y como se descubrió ayer de forma sorpresiva por parte de Alejandro y Tania. También hubo decepciones y muchas, muchas trampas. Quizás ha sido la edición de los tramposos y este domingo quedó requeteconfirmado por sus propios protagonistas, siendo Kiko Matamoros, quien se llevó el título de pillo absoluto.

Ya en tierras españolas, parece que los ánimos estaban muy calmados y había pocas ganas de broncas y reproches, así que fue un debate, por lo general, bastante correcto y tranquilo. También me atrevería a decir que un poco aburrido. Lo que pasó en la isla allí lo dejaron, ahora que parece que reina el buen rollo a pesar de todo y no hay ganas de remover esas peleas, en su mayoría, generadas por la ansiedad y el hambre. A excepción del fuerte enfrentamiento entre Matamoros y Desy, la cual no soporta ni perdona lo que el colaborador de Sálvame le hizo a ella y a otros en la isla con su papel de liante, parece que todos los demás han firmado la pipa de la paz. Aquello parecía un comuna hippy de risas, lágrimas y perdones por doquier. No hay ganas ni energía para seguir echándose cosas en cara, al menos esta semana, veremos las próximas cuando comiencen los polígrafos e invitaciones a platós.

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Todo estuvo muy cordial y amigable. Pero hubo un detalle que al público no se le pasó, y debo decir que a mí tampoco. Anoche volvieron a ser protagonistas los mismos, Anabel, Kiko, Marta y Alejandro. Ellos fueron los que se llevaron la palma porque, la realidad sea dicha, ellos han sido las grandes piezas de este puzle, para bien y para mal. Sin embargo, eso no da pie a que el programa se olvide del resto. Entendemos que son 4 horas que rellenar y solo hay que resaltar lo importante, pero allí los 16 son supervivientes de pleno derecho y lo que presenciamos fue, a mi modo de ver, un poquito triste.

Me habría encantado escuchar más a Juan, exintegrante de Cruz y Raya, quien a pesar de haber estado menos tiempo, luchó como un jabato y a pesar de su salud para estar allí. Habló lo justo y eché mucho en falta un video de él con sus pequeños logros en el tiempo que estuvo. También me habría gustado saber más lo que siente y piensa Rubén, novio de Enrique del Pozo, quien solo habló una vez y lo hizo para poner al programa fino y reprocharle el mal comportamiento que ha tenido con él por no llevarle a ninguna de las galas como invitado. Es cierto que es muy intenso y se repite mucho, pero tiene el mismo derecho que los demás a decir lo que piensa. Y qué decir de Charo Vega, si habló fue porque ella es muy salerosa e intervino, pero no hubo ni un momento especial dedicado a esta mujer que hizo lo que pudo por aguantar.

A quien tampoco dieron mucho espacio fue a Ainhoa, pero a ella le dio lo mismo, igual habló por los codos, cantó lo que quiso y opinó de todo y todos, aunque la echaran antes que a otros y aunque su opinión pareciera que molestara. Allí ya tenían su chirinquito hecho con su grupito de turno y los demás parecían más los apartados de la clase. Entiendo que es normal que cuanto más convives con alguien, más unido estás a esa persona y si se van, pues el vínculo ya se rompe. Pero de ahí, a la falta de presencia y protagonismo de algunos me pareció exagerado. Para eso hay un moderador en el programa, en este caso Carlos Sobera, para dar la palabra a todos, no siempre a los mismos, los cuales, al menos en mi caso, terminaron cansándome al repetir las historias que ya sabemos, en el mismo tono y dirección.

Como era de esperar, se aprovechó la mentirijilla de que era domingo (el debate se grabó el viernes) para abordar el tema del encuentro de Anabel y Omar y, por lo tanto, buscar reacciones de novio dolido y despechado en Yulen. Era lógico que se hiciera, pero también hubiera sido lógico haber hablado y conocido más la historia de esos primeros supervivientes que se fueron y saber cómo vivieron desde fuera la evolución del reality y de sus compañeros. Fue un show donde los protagonistas fueron los de siempre y quedó muy reducido a los participantes del último mes. Ellos fueron los que dieron más contenido reciente, pero los demás también tuvieron su momento y presencia y, a mi modo de ver, se merecían haber intervenido más. y que les hubiesen dado más espacio, aunque fuera un poquito más allá de unas imágenes.

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Incluso Mariana y Ana Luque, que han sido dos mujeres que han dado de qué hablar en la isla, la primera con sus broncas, y la segunda por su comportamiento zen, estuvieron opacadas por el resto de temas. Es cierto que se tocaron situaciones por encima, como las visitas de sus familiares y conversaciones puntuales, pero igualmente les hicieron sombra otros protagonistas y temáticas que merecían más la pena destacar. Sí, lo sabemos, es tele y cada minuto vale oro, pero igual me faltaron cosas quizás menos interesantes y escandalosas en términos de audiencia, pero también parte esencial de lo que han sido estos tres meses de programa.

Supervivientes acaba con un ganador justo para muchos, Alejandro, y una Marta y Anabel que prometen ser las ascendidas al nivel de cielos en términos televisivos. Y qué decir de Kiko, quien a pesar de ganarse el título de la momia de la isla por no hacer nada, sigue siendo al que más le ríen todos las gracias. Telecinco en su estado más puro. Pero una servidora, seguidora de este programa de principio a fin, quiere aplaudir desde aquí a los 16 supervivientes, ya que cada uno, a su manera, ha aportado algo diferente y especial. El año que viene más.

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Imagen: Twitter/Supervivientes

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