‘Supervivientes’ y la duda moral que acecha a un finalista

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La final de Supervivientes no pinta muy tranquila. Al contrario, promete mantenernos en tensión hasta el último momento. La expulsión de Anabel Pantoja frente a Nacho Palau demuestra, una vez más, que nada es lo que parece. Y eso es extensible a las apuestas sobre el posible ganador de este reality. Los cuatro que quedan, Marta, Alejandro y los dos Nachos, son justos merecedores de ese cheque, pero uno de ellos está en alarma roja justo en el momento de la final. Una campaña en su contra por sus pensamientos, ideologías y actitudes dentro y fuera del concurso podrían arrebatarle su sueño de ganar. ¿Es justo que se mezcle lo moral con su papel de superviviente? El debate está más que servido.

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Este jueves, bueno, y también hoy viernes en las nominaciones, será la última vez que veamos a los participantes del realitly en la palapa. En breve, no han dicho todavía cuándo, regresarán a España para jugarse la gran final en plató. Todavía no han explicado cuál será la dinámica ni la fecha, solo que ya no les volveremos a ver frente al fuego de esa cueva que ha sido testigo de tantos gritos, lágrimas y también satisfacciones. Con los días contados para llegar a Mediaset en helicóptero, los defensores y detractores de los allí presentes empiezan a preparar sus discursos para iniciar su campaña.

He de decir que los cuatro me parecen justos ganadores, cualquiera se merece el gran premio. Todos ellos han demostrado ser grandes supervivientes y darlo todo en cada prueba. A diferencia de otros años, en esta ocasión las tramas, carpetas y enfrentamientos no han valido como estrategia para quedarse, el público ha valorado más la fortaleza en cada prueba y también el aguante mental ante el machaque, en ocasiones, recibido por parte de sus compañeros. Ya lo dijo Kiko Matamoros en esta gala, con la salida de Anabel y la continuación de Nacho Palau, la audiencia ha dejado clarito lo que más destacan este año de los allí presentes, y no es precisamente sus historias de telenovela. El novio de Bosé, sin llegar a tener los seguidores ni la presencia en los medios que Anabel, se ha posicionado entre los favoritos.

Eso no significa que sea el ganador, ante sí tiene a tres contrincantes muy duros, especialmente uno, quien desde el comienzo del show ha ganado prueba tras prueba y pescado la mayoría de los peces que se han comido en la isla. También el que más polémica y peleas ha generado. Ese lado salvaje que no puede controlar es lo que hace que Alejandro esté ahora mismo en la cuerda floja. Si bien es para la mayoría de sus compañeros el justo ganador, tiene un inconveniente que le podría jugar la peor de las pasadas en el último minuto. Anoche se alzó como el primer finalista al ganar a Palau por los pelos en la noria infernal. A partir de este momento las redes se encendieron al considerarle el menos indicado para alzarse ganador de este relaity.

¿Pero por qué? Lo gana todo, pesca todo, aguanta más que nadie las adversidades... Pues parece que eso no es suficiente para parte de la audiencia, la cual ha empezado a sacar historias de su pasado que no le dejan precisamente bien. Además de recordar sus gestos de aires machistas con su novia Tania, de quien ha vuelto a dudar estos días al pensar que podía estar saliendo todas las noches, también se han dado un paseo por su vida y sus actos personales en los últimos años, poniendo así en duda su merecimiento de ganar.

Entre otras cosas, han destacado a través de videos y fotos de él, el apoyo político a VOX y su afición a las peleas de gallos. También se ha resaltado el trato verbal y los comentarios que ha tenido hacia su pareja desde su paso por La isla de las tentaciones y las explosiones desmesuradas que ha protagonizado en la isla que, por momentos, le convirtieron en un candidato para salir. Para parte de ese público que sigue el programa, todo esto que le precede sumado a algunas actitudes poco sensatas en Supervivientes deberían tener el peso suficiente como para no hacerle ganador. Sería una manera de hacerle ver que hay algo en su vida que tiene que limar y que la gente no premia esos gestos.

Si bien es cierto que es un programa de supervivencia y no de moralidad, al final, una cosa está ligada con la otra. De nada sirve que seas el mejor superviviente del mundo si algunos de tus actos dejan mucho que desear, y en el caso de Alejandro, es cierto que se ha pasado de la raya en varias ocasiones. La más reciente su desprecio a Palau y su supuesta vida de lujos diciendo que no ha dado un palo al agua en la vida, que solo ha cuidado a sus hijos y que ha tenido nanas que le han resuelto la vida. Además, esta semana ponía de nuevo sobre la mesa sus dudas sobre Tania. Pensar que podría estar saliendo de noche y hacer cosas que no debiese sacó su lado más prehistórico recordando al Alejandro celoso y obsesivo del principio.

Estos comentarios en la recta final del concurso hace que muchos se piensen si realmente darle el título de ganador. También es cierto que cada vez los hace menos y de manera más controlada, la isla también le está ayudando a madurar y eso se ha notado en el transcurso del programa. Empezó como una fiera peleándose hasta con los árboles y ha ido limando asperezas. Al comienzo hasta pensábamos que acabaría llegando a las manos con algunos de sus compañeros como Ignacio de Borbón o el propio Kiko Matamoros, al que se enfrentó cara a cara sin miedo a las consecuencias. Situaciones que ha ido superando con el paso de las semanas y la ayuda de los buenos consejos de amistades como Anabel que le han tratado de orientar.

Lo que es innegable es que su fuerza y aguante físico le han llevado a ser el primer finalista, eso no se lo quita nadie. Si fuera por desempeño, él sería el justo ganador. Pero un reality son más cosas, también la superación personal. A mi modo de ver, él está en ello, quizás de forma más lenta y a su ritmo, pero está tratando. Sin embargo, su pasado y todo lo que están sacando de él en las redes sociales no permite del todo que nos olvidemos de ese otro lado menos bonito de su personalidad en el que debería trabajar. Aún así, insisto, ¿es justo que se le juzgue por lo que hizo de joven y lo que pasó en el otro reality? Si somos realmente objetivos y nos paramos a pensar, no lo es del todo.

Si bien no es mi favorito para ganar, reconozco que nos ha puesto la piel de gallina en muchos aspectos como superviviente. No me gusta su forma de vivir su relación con Tania ni ciertos comportamientos y comentarios tan fuera de lugar que ha hecho, pero también creo que no es el único que se ha equivocado en ese sentido y que esos errores pueden ser precisamente su oportunidad para crecer. Quizás el paso por Honduras le sirva para evaluar todo eso que hoy le echan en cara desde las redes. Su fondo es bueno y quienes le conocen y han conocido allí, coinciden en eso, así que lo de juzgar con tanta vehemencia no creo que sea lo correcto, al final es emular ese comportamiento extremo e intolerante del que se le acusa a él.

A nivel personal diría que a Alejandro y al resto, habría que valorarles por lo que han hecho estos tres meses, su evolución como supervivientes y también como personas, no por errores del pasado que todos, de una manera u otra, tenemos. Las redes ya están encendidas y haciendo su trabajo, pero no tienen la última palabra ni tampoco son un tribunal de justicia. Alejandro es tan merecedor de ese premio como los demás, ahora es el público quien, una vez más, dicta sentencia.

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