'El Sultán': Ascenso al poder

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Con veintiséis años y tras la muerte de todos sus hermanos por culpa de las epidemias, Süleyman se convierte en el décimo sultán del Imperio Otomano. Cargo del que era herdero desde los diez años de edad. “Hoy he jurado asumir el honorable legado de mi padre y, con cada paso que dé, prometo buscar la justicia”, dice durante su coronación. Para comenzar su mandato, se rodea de fieles amigos, como su halconero Ibrahim, a quien nombra gran visir de la corte y jefe de sus aposentos.

Mientras Süleyman se instala en palacio esperando la llegada de su primera esposa, Mahidevran, y de su hijo, el príncipe heredero Mustafá, una nueva remesa de esclavas cruza el mar para ponerse al servicio del sultán. Entre ellas se encuentra Alexandra, la hija de un sacerdote cristiano ortodoxo de Ucrania, que ha visto cómo toda su familia fue asesinada por los mongoles.

“Mi padre, mi madre, mi hermana, todos mis seres queridos están muertos y ahora me venden como esclava al Imperio otomano. ¿Qué más pueden hacerme? Solo quiero morir”, le dice la joven a uno de los soldados turcos. Alexandra, quien también ha perdido a su novio Leo, piensa, incluso en atentar contra su vida, pero su llegada a palacio le hace cambiar de opinión. De repente, una sed de venganza empieza a nacer en su interior.

Las esclavas aterrizan en palacio convirtiéndose en la comidilla del resto de concubinas, quienes las ven como competencia con respecto a sus intereses. Ayse, la favorita de Süleyman, teme que alguna de ellas pueda arrebatarle el puesto, pero mantiene la esperanza de que, con suerte, quedará embarazada del sultán más pronto que tarde: “Si le doy un hijo varón, mi futuro en la corte estará asegurado”.

Alexandra se niega a obedecer las órdenes de palacio

Por su parte, Alexandra se niega a obedecer órdenes de los soldados y pide a la sultana Valide que acabe con ella o se suicidará. “Eres propiedad del sultán, él decide si vives o mueres. Tú ya no tienes potestad sobre nada, le dice la altiva señora. “Prefiero morir a estar aquí, yo no soy de nadie. Mi libertas es lo más apreciado que tenía y me la han arrebatado, responde la joven. Al escucharla, la encargada de las concubinas no puede evitar fijarse en su valentía y la anima a alcanzar el poder aprovechándose del sultán: “Todas las muchachas se preparan para él. Si te elige, le satisfaces y le das un hijo, serás la concubina favorita del sultán y podrás dominar el mundo”.

¿Qué mejor forma de vengar a su familia que uniéndose al hombre más poderoso del Imperio Otomano? Dispuesta a todo por cumplir con la promesa de honrar la memoria de sus padres, Alexandra planea conquistar s Süleyman, pero no cuenta con que, al verle por primera vez, se sentirá irremediablemente atraída por él. ¿Pesará más el amor que la revancha?

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