El sufrimiento de Tamara Falcó tras la muerte de su padre

Por Diezminutos.es. Fotos: Agencias
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  • El marqués de Griñón falleció a causa del coronavirus.

  • Su hija, Tamara Falcó, está hundida por su fallecimiento y no haber podido acompañarlo en sus últimos instantes de vida.

Todavía no se lo cree. Tamara Falcó está destrozada. Jamás imaginó que su padre, Carlos Falcó, se marcharía para siempre, así, de repente y sin poder despedirse, “ni cogerle de la mano”, según le cuentan a nuestro compañero Dani Carande. El marqués de Griñón falleció el 20 de marzo, a los 83 años, en la Fundación Jiménez Díaz, de Madrid, por culpa del coronavirus. Falcó ingresaba el domingo 15, grave, pero estable.

Era su hija mayor, Xandra, la que viendo la seriedad de su situación, decidió llevarle al hospital, según ha contado Beatriz Cortázar en el programa de radio 'La mañana de Federico'. Allí, en sólo cinco días, la situación se agravó y los médicos sólo pudieron certificar su muerte.

Un mensaje especial

“Ayer fue San José y se me olvidó postear. Esta foto describe mi relación con mi padre… Papi, tú no tienes IG, pero como siempre te enteras de todo lo que hago, que sepas que te quiero y eres el mejor padre que jamás podría desear. Te quiero, Tamaruni”, escribió en sus redes para felicitarle el Día del Padre.

Entonces nadie sabía, más que su familia, que el marqués se debatía entre la vida y la muerte. De hecho, un día después Carlos Falcó fallecía por culpa del virus que tiene al país en estado de alarma. Esto afectaría también al velatorio, que no pudo celebrarse, y al funeral, que tendrá que posponerse. Las cenizas las recibirá la familia en un plazo de 15 días y planean esparcirlas en la Finca Casa de Vacas, en Malpica del Tajo, Toledo.

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Según cuentan a DM, Tamara nunca imaginó que su padre tendría este final. De hecho, el jueves 19, el Marqués tuvo una mejoría y ella incluso pensó subir un vídeo a Instagram bailando, pero una de sus amigas se lo desaconsejó.

Su esposa, Esther Doña, está en cuarentena en el domicilio conyugal, la Finca El Rincón, en Aldea del Fresno, porque está contagiada de coronavirus.

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Aun así le ha querido dedicar a su esposo unas líneas que le ha hecho llegar a Beatriz Cortázar: “Se merece todos los homenajes del mundo, se ha ido una persona irreemplazable, un hombre que siempre ha luchado por sus ideales, que ha vivido según su corazón, con un carisma único y una personalidad envidiable. Siempre ha sido feliz y siempre sera positivo, por muchas adversidades que tuviera. El mejor legado que me ha dejado es su forma de entender la vida. Me siento tan orgullosa de haber vivido con él estos últimos años y de hacernos tan felices el uno al otro. No tengo palabras para describirle…” Y continúa: “Sólo nos queda ya su bello recuerdo. Hasta el último momento luchó por seguir adelante y con la ilusión del futuro. Carlos ha sido lo mejor para todos.”

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El marqués de Griñón estuvo casado en cuatro ocasiones y era padre de cinco hijos. Tamara, la más popular y, quizás, su ojito derecho, es fruto de su matrimonio con Isabel Preysler. El marqués y la socialité se dieron el “sí, quiero” el 23 de marzo de 1980, un año después nació su única hija en común.

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Su unión apenas duró cinco años, pero dicen que Carlos siempre la consideró el amor de su vida. Su relación era excelente y, de hecho, cuentan que Isabel está muy afectada con la noticia de su fallecimiento.

Su primera mujer fue Jeanina Girord, con quien tuvo a Manuel y a Xandra, que son los encargados de gestionar su empresas vinícolas.

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Y de su tercer enlace con Fátima de la Cierva, con la que estuvo más de once años, nacieron Duarte y Aldara. Con Esther Doña, Carlos no tuvo descendencia.

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A ella la conoció en 2015 y dicen que fue un flechazo. En 2016, y en secreto, se hicieron pareja de hecho; en ese momento Esther firmó un documento renunciando a cualquier derecho de herencia, salvo el que el Marqués decidiera poner en su testamento. Dicen que sus hijos no tenían buena relación con Esther. “Es la elección de mi padre. Yo entiendo que él tenga esa pareja, y le veo feliz”. dijo Tamara a “DM”.

La herencia del Marqués

Carlos se dedicaba a hacer vino y aceite y desde hace años vivía en La Finca El Rincón, situada en Aldea del Fresno. Allí es donde continúa su esposa, Esther Doña tras su fallecimiento. Ella también está contagiada de coronavirus.

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¿Pero qué pasará con la herencia? Según hemos podido saber, el marqués le vendió parte de sus viñedos a sus hijos mayores y a La Hacienda Florita, propiedad de Víctor Redondo Sierra. Al parecer, Esther firmó un documento renunciando a todo el día que se hicieron pareja de hecho. Sólo recibiría la estricta voluntad del marqués en su testamento.

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