La stripper que inspiró el personaje de Jennifer Lopez en 'Estafadoras de Wall Street' pierde su demanda

Cine 54
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Hace un año te contábamos cómo Samantha Barbash, la stripper real en la que se basaba el personaje de Ramona Vega que Jennifer Lopez interpretó en Estafadoras de Wall Street, había demandado a STX Films, Gloria Sanchez Productions y Nuyorican Productions por haber llevado a la gran pantalla su historia sin tener su consentimiento expreso.

Pues bien, ahora la justicia ha dado la razón a los productores.

Jennifer Lopez en 'Estafadoras de Wall Street' (Barbara Nitke; Motion Picture Artwork © 2019 STX Financing, LLC. All Rights Reserved) / Instagram/iam_missfoxita
Jennifer Lopez en 'Estafadoras de Wall Street' (Barbara Nitke; Motion Picture Artwork © 2019 STX Financing, LLC. All Rights Reserved) / Instagram/iam_missfoxita

Gracias a The Hollywood Reporter hemos sabido que la demanda por difamación que interpuso Barbash ha sido desestimada por una jueza federal el pasado martes 10 de noviembre.

Barbash, que trabajó en locales de striptease como el Score´s Gentlemans Club o el Hustlers Club, y que en 2015 se declaró culpable de conspiración, asalto y hurto mayor, sostenía que Estafadoras de Wall Street había explotado su figura sin consentimiento, y que además la había difamado.

La jueza del distrito Denise Cote no ha tenido problema en desestimar la causa por violación de privacidad apoyándose en un hecho del que la propia Barbash se quejaba en su demanda: que la película no había incluido “su nombre, retrato, imagen o voz” en la campaña promocional.

En cuanto a la difamación, la jueza sí encuentra cierta falsedad en el retrato que la película hace del uso de drogas. Aunque Barbash se declaró culpable de participar en una trama en la que ella y sus compañeras suministraban drogas ilegales a sus clientes para controlarlos y hacer uso de sus tarjetas de créditos, la stripper asegura que no creó la receta de dichas drogas, ni las manufacturó, ni las usó ella misma –como sugiere la película.

No obstante, después de determinar que Barbash es una figura pública de propósito limitado, puesto que se confesó culpable de crímenes en un juicio público y después concedió entrevistas sobre los hechos a varios medios (incluyendo el New York Magazine, que publicó el artículo que acabaría sirviendo de base para la película), la jueza concluye que la stripper no puede demostrar que la defensa actuó con verdadera malicia.

Barbash se declaró culpable de haber drogado a individuos sin su consentimiento”, escribe la jueza.

El artículo de Pressler asegura que Barbash elaboró la receta de la mezcla de drogas ilegales que hicieron a las víctimas de la trama vulnerables al fraude”.

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Tampoco la primera demanda modificada declara que la defensa actuó con malicia al asegurar que la propia Barbash había consumido drogas. Dicha afirmación es la menos ofensiva de todas las declaraciones de las que Barbash se queja, y está naturalmente conectada con la trama de la que Barbash se declaró culpable y que reveló a los periodistas”.

Puedes leer la deliberación entera aquí.

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