'Stranger Things' usa la historia de Max para enseñarnos una lección de vida que puede ayudarte

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Tratar temáticas sociales en la ficción de manera implícita nunca es fácil. Sobre todo cuando se trata de asuntos tan importantes como la depresión en adolescentes, el bullying, la culpa y la salud mental en una trama rodeada de ciencia ficción, monstruos y aventuras imposibles como Stranger Things. Sin embargo, los hermanos Duffer encontraron la manera de hacerlo con maestría en la cuarta temporada, sorprendiéndome con una lección encubierta para niños, jóvenes y adultos.

Porque cualquiera que quiera prestar atención más allá de la superficialidad visual que aportan las dosis de acción detectivesca y aventura monstruosa, puede encontrar un mensaje acertado sobre la salud mental para tener en cuenta.

Caleb McLaughlin como Lucas Sinclair, Sadie Sink como Max Mayfield, Joe Keery como Steve Harrington, Gaten Matarazzo como Dustin Henderson en 'Stranger Things'. Cr. Courtesy of Netflix © 2022
Caleb McLaughlin como Lucas Sinclair, Sadie Sink como Max Mayfield, Joe Keery como Steve Harrington, Gaten Matarazzo como Dustin Henderson en 'Stranger Things'. Cr. Courtesy of Netflix © 2022

Les hablo del arco dramático de Max (o Maxine), el personaje que interpreta Sadie Sink desde la segunda temporada, y su conexión con el monstruo protagonista que en esta ocasión desata el terror en Hawkins. Aquellos que siguen la serie -que se cuentan en millones como demuestra lo rápido que Stranger Things se ha convertido en lo más popular de la plataforma (de nuevo)- saben de sobra que la nueva temporada es solo una primera parte de siete capítulos, y que la segunda llegará a Netflix el 1 de julio con otros nueve. Pues en esta primera parte somos testigos de cómo, mientras Once (Millie Bobby Brown) se enfrenta a su propia pérdida de autoestima por culpa del bullying en un nuevo colegio y trabaja en su identidad mientras entrena para recuperar sus poderes, en su pueblo las cosas se han puesto de cabeza.

Y es que sus amigos se tienen que enfrentar solos, sin telequinesis ni poderes mentales disponibles, a un monstruo demoníaco que acecha a adolescentes a través de pesadillas y alucinaciones. Como una especie de Freddy Krueger va alimentando el terror en sus víctimas hasta que finalmente se cobra sus vidas de la manera más dolorosa, brutal y aterradora. A ese monstruo lo llaman Vecna.

Imagen de Vecna en Stranger Things (cortesía de Netflix © 2022)
Imagen de Vecna en Stranger Things (cortesía de Netflix © 2022)

Vecna aparece acechando a una chica popular llamada Chrissy que, asustada, no sabe cómo enfrentarse al terror que el monstruo le contagia. Dolores de cabeza, pánico y alucinaciones inexplicables comienzan a ser parte de su día a día hasta que, finalmente, el monstruo le hace revivir su mayor trauma familiar, dejándola tan vulnerable que puede cometer su propósito de asesinarla. Lo mismo sucede con Fred, un chico con aspiraciones periodísticas que alberga su propio trauma interior, sintiéndose culpable tras vivir un accidente automovilístico fatal. Finalmente, Max ata los cabos al revisar los expedientes de cada uno en la oficina de su psicóloga: los dos padecían los mismos síntomas que ahora siente y percibe ella.

Es decir, los tres viven las mismas experiencias con dolores de cabeza, sangrado nasal, miedo y alucinaciones pero, sobre todo, los tres albergan traumas pasados que no consiguen superar. En el caso de Max es la muerte de su hermanastro Billy al final de la tercera temporada, quien pasa varios capítulos poseído por otro monstruo -el Mind Flayer (Azotamentes)- hasta que se libera y se sacrifica para salvarla a ella y sus amigos.

Sin embargo, todo esto en realidad representa una lección muy importante en cuanto a salud mental. Y es que las tres víctimas cargan con el miedo, la culpa y el trauma solos, sin apoyarse en sus seres queridos, sin escuchar o prestar atención a las señales de cambio. Esas mismas señales que muchas veces nos envía el cuerpo cuando estamos comenzando a vivir un proceso de ansiedad, pánico o depresión. Señales que pasamos de largo por querer hacer de cuenta que estamos bien, por pensar que es algo pasajero y nos decimos eso de “ya se me va a pasar”. Nos mantenemos ocupados e intentamos tapar lo que llevamos dentro con trabajo, tareas, vida social o incluso stress hasta que un día el corazón dice basta y se despiertan mecanismos de alerta como la misma ansiedad.

Sadie Sink como Max Mayfield en Stranger Things. Cr. Courtesy of Netflix © 2022
Sadie Sink como Max Mayfield en Stranger Things. Cr. Courtesy of Netflix © 2022

Vecna, en definitiva, representa el acecho de la culpa, los pensamientos obsesivos y el quedarse estancado en ellos, creando un círculo vicioso sin salida aparente. En el caso de Max se aporta un ángulo añadido y es la tendencia a la introversión cuando se viven emociones negativas, sin querer compartirlas por miedo, vergüenza o simplemente creer que podemos solos. Sus amigos están ahí, siempre a su lado tendiéndole una mano, pero ella no se abre hasta que el acecho de Vecna amenaza su vida. Esto se detalla claramente en los primeros episodios de la nueva temporada cuando la vemos huyendo de sus emociones, almacenándolas dentro sin compartirlas con nadie. Ni su psicóloga o su exnovio.

Y es aquí donde llega el momento de prestar atención a una lección que puede servirnos a todos. Y es que cuando Max finalmente apuesta por compartir lo que está viviendo a esos seres queridos (en este caso sus amigos), afloran las oportunidades de salvación. Porque, al final, no siempre podemos solos y pedir ayuda es más de sabios de lo que a veces creemos.

Gaten Matarazzo como Dustin Henderon, Sadie Sink como Max Mayfield y Joe Keery como Steve Harrington en 'Stranger Things'. Cr. Courtesy of Netflix © 2022
Gaten Matarazzo como Dustin Henderon, Sadie Sink como Max Mayfield y Joe Keery como Steve Harrington en 'Stranger Things'. Cr. Courtesy of Netflix © 2022

De esta manera, Stranger Things nos recuerda la importancia de prestarnos atención a nosotros mismos y nuestras emociones, expresarnos y no tener miedo a buscar ayuda. Porque el saber escucharnos y ser compasivos con nosotros mismos es una herramienta primordial a la hora de lidiar con la salud mental.

En este caso, la salvación de Max pasa por la ayuda externa y la música, dado que sus amigos descubren que pueden despertar una vía de distracción en el trance que provoca Vecna a través de canciones, llegando a la mente de la víctima y guiarla hacia la escapatoria. Otra lección añadida en todo esto. Porque si bien no creo que ningun psicólogo esté de acuerdo con la idea de que la música es el remedio definitivo, la serie acierta en utilizarla como una vía preciosa de ayuda. Porque ¿quién no ha escuchado canciones favoritas para cambiar su estado de ánimo? ¿Para ayudarnos en situaciones emocionales, tanto negativas como positivas, tristes o eufóricas? En este caso utilizan Running Up That Hill (Deal with God) de Kate Bush, representando la necesidad de aceptación que requiere Max para lidiar con la muerte de su hermanastro. “Si solo pudiera haría un trato con Dios y haría que nos cambiara de lugar” reza la canción, representando la culpa que carga el personaje y cómo se siente responsable. Y así, al utilizar una canción que para ella representa las emociones que estaba reprimiendo como vía de escapatoria, se libera y logra salvarse.

En resumen, Stranger Things recurre a otro monstruo para crear momentos de terror pero, en el fondo, no está recordando la importancia de expresar los pensamientos negativos, no tener miedo a pedir ayuda. Y, sobre todo, aprender a escucharnos para saber reconocer con humildad cuándo es momento de poner sobre la mesa lo que nos está pasando.

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