'Stranger Things': ¿Deberían ver tus hijos la temporada 4?

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Photo credit: Netflix
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Si no fuera porque la mitad de la clase quinto de Primaria de mi hija no estuviera contando las horas que faltan hasta el estreno de la temporada 4 de Stranger Things y si el Demogorgon no hubiera sido uno de los Funkos que más se han solicitado en el WhatsApp de su clase de cara a cumpleaños, tú no estarías leyendo este artículo. Esto (lo de que estén contando las horas, no lo del Funko) implica no solo que están ansiosos por ver la temporada 4 de Stranger Things, calificada como el resto de la serie para mayores de 16 años, sino que los compañeros de mi hija han visto la temporada 3 con 10 años y menos... y esa misma temporada 3 ya tenía escenas bastante duras del personaje de Billy Hargrove (Dacre Montgomery), el hermano de Max (Sadie Sink), que no estaban precisamente dirigidas a un público de menos de 16 años. Vamos a dejar de lado a hermanos más pequeños que pueden asomarse a la pantalla, que ese tipo de cosas te llevan a obsesionarte durante años con vampiros llamando a ventanas, pero eso no será tanto culpa de tus padres como de haberte levantado de la cama para echar tú un vistazo. Yo comencé a consumir terror a los doce años, si no contamos la exposición a los Gremlins en 1984 con nueve años, que creo que no cuenta (bueno, nunca sabes), y no paré hasta los 30. Ahora no dejo a mis hijos, los dos menores de doce años, que la vean. Ya tendrán tiempo, creo. Después de ver la temporada 4 de Stranger Things, sin embargo, me surge la duda de si deberían verla niños menores de 16 años o, ya puestos, si yo debería dejar a mis hijos verla antes de cumplir los 16.

Photo credit: Netflix
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Este artículo que tiene más que ver con el debate que suscitó hace unas semanas el estreno de la película de Marvel Doctor Strange en el multiverso de la locura que, francamente, con el debate que suscitó en su día El juego del calamar, que por cierto también está recomendada para mayores de 16 años. Básicamente porque la última serie no estaba dirigida a un público de menos de 16 años (no entra dentro del género de aventuras y fantasía ficción) y las otras dos ficciones de Marvel y Netflix sí llegan a un abanico más amplio de audiencia. La plataforma considera que el nivel de violencia, miedo y angustia de Stranger Things está a la par no solo con El juego del calamar, sino también de Breaking Bad, Better Call Saul, Quién mató a Sara y Ozark. Está claro que no hay niños de 10, 11 y 12 años deseando ver la segunda parte de la última temporada de Better Call Saul. Si se generó un debate con Doctor Strange 2, también debería haberlo con la temporada 4 de Stranger Things. Los ocho primero minutos de la serie, esos en los que nos preguntamos si el personaje de Once ha matado todos esos niños, ya son bastante contundentes, pero me refiero a las muertes que se verán durante la temporada.

Mi duda surge no tanto por el aspecto del villano, sino por su forma de matar a lo largo de los episodios, por la motivación que hay detrás y por la parte emocional que hay detrás de todo ello. Son muertes violentas y hay un claro suspense psicológico en todas ellas, hay amenaza de fatalidad inminente, y justifican la calificación de no recomendada para menores de 16 años. No es una cuestión de sangre, que esto no es un slasher, son más imágenes y sonidos perturbadores. El daño físico a menores es lo que me preocupa. Es normal que a partir de los 8, 10 años, los niños sientan curiosidad por el universo terror, pero una cosa es curiosidad y otra que deban consumirlo. Son edades para Cazafantasmas. Así que no es una cuestión de monstruos. Ni tampoco por su dilución en humor, porque Stranger Things sabe en esta temporada 4 introducir humor en medio del suspense.

A la hora de marcar la barrera de los contenidos para adolescentes, todos los reguladores insisten en la importancia de "la presentación de violencia física de forma explícita con resultados manifiestos de lesiones y muerte de personas mostrados de forma abierta y detallada". La temporada 4, creo, entra directamente en esta categoría, lo que debería ser justificación suficiente para aplazar su visionado hasta los 16. No creo que la presencia de violencia física con daños a personas de la serie sea susceptible de crear conductas imitativas, que es uno de los elementos que tienen en cuenta los reguladores. Como tampoco creo que se presenta la violencia como forma de solucionar los problemas. Es más la presentación cruel o detallada de actos violentos. Por supuesto influye el hecho de que el comportamiento violento no va a quedar sin castigo, de la misma manera que el género del programa y el contexto influyen. En el caso de Stranger Things, cualquier parecido con la realidad, por mucho que se inspiren en los experimentos MKUltra, es difícil de encontrar.

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