'Stranger Things 4' y por qué el capítulo 4x04, 'Querido Billy', es el mejor de la serie hasta ahora

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Photo credit: Netflix
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Spoilers de 'Stranger Things' temporada 4

'Stranger things' es una de las series más icónicas de Netflix y, quizás, la que mejor define su estilo. 'Stranger Things' siempre ha sido un collage de simpatía, terror, fiebre ochentera y sacrificada originalidad en pos de algo más poderoso para los espectadores que la novedad, la nostalgia y los referentes; una serie para toda la familia, pese a sus toques de terror. Ha sido así y lo será, pero la fórmula nunca ha resultado más apasionante que en el capítulo 4 de la temporada 4, todo un enorme homenaje a 'Pesadilla en Elm Street', que no solo se queda en la nostalgia, también permite a la seria hablar mucho y bien de la salud mental en los adolescentes, del duelo y del cariño y del poder del amor y la amistad. Lo hace, además, con un clímax a ritmo de 'Running Up That Hill', de Kate Bush. Uno que nos hace temer por la salud de los protagonistas, olvidando que esto no es HBO y que, sabemos, al final se van a salvar. 'Querido Billy' es la quintaesencia de 'Stranger Things', y del estilo Netflix.

Sirva el tuit de la propia serie el pasado diciembre para demostrar que sabían, de sobra, que tenían un capítulo especial entre manos. Actualmente, con más de 2.000 votos, cuenta con un 9,7 en IMDB, más que cualquier otro episodio anterior de la ficción. Podríamos decir que es por Robert Englund, por supuesto. El eterno Freddy Krueger realiza una aparición espectral en un manicomio ante Nancy y Robin. Todo un momento 'El silencio de los corderos' que, además, gracias a Robin y su vestuario, es de los mejores gags de la serie. Bastaría también con ver como Mike, Jonathan y compañía escapan por los pelos del tiroteo en California. También, con la escapada in extremis de Hooper de la prisión, aunque al final quede en nada.

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Todos ellos son auténticos clímax de cada línea argumental de la temporada. Sin embargo, la reverencia se la tenemos que hacer a la otra acción en paralelo del episodio, a Max y una Sadie Sink que ha confirmado que su talento destaca con un brillo especial entre el joven reparto. La "chica nueva" ha tardado en tener el hueco que merecía y, ahora, se ha desahogado llevándonos de la mano de su duelo, despidiéndose de la vida mientras intenta hacer las paces con su hermano, salvador y maltratador al mismo tiempo. Sadie Sink se eleva en el aire y se enfrenta al terrorífico Vecna y son sus amigos los que la sacan de allí. La rescatan con el temazo de Kate Bush pero también con cada instante en la que le han hecho feliz, cada momento en el que no se ha sentido sola. Son sus amigos los que la salvan del monstruo, de la depresión que hasta esa momento era la mayor metáfora de la temporada. Una analogía tan elegante como bien ejecutada, respetuosa, emocional y espectacular. Max consigue escapar, y sus amigos la abrazan, y todos lloramos, añadimos 'Running Up That Hill' a nuestra playlist favorita y nos vamos a comentar a Twitter como el mismísimo director del episodio.

Por supuesto, no es el único.

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