El crepúsculo de Steven Seagal: cómo se hundió la carrera del que estaba destinado a ser la mayor estrella del cine de acción

Borja González
·10 min de lectura
MOSCOW, RUSSIA - OCTOBER 12, 2019: American actor and martial artist Steven Seagal (L) gives an aikido masterclass during the 2nd International Budo Festival at the Fili sports complex. Vladimir Gerdo/TASS (Photo by Vladimir Gerdo\TASS via Getty Images)
Steven Seagal dando una masterclass de aikido en Moscú. (Foto: Vladimir Gerdo\TASS vía Getty Images)

Steven Seagal seguramente no sea un nombre muy usado por los jóvenes de ahora, como sí pueden ser otras estrellas de su género y su tiempo que supieron digerir mejor el éxito del cine de acción. El maestro de las artes marciales estuvo compitiendo, incluso saliendo victorioso en taquilla, con actores de la talla de Bruce Willis, Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger. Pero, a diferencia de ellos, su manera de sobrellevar la fama le acabó condenando y relegando a un cine se segunda clase.

No se puede decir que le factura una mente inestable debido a su juventud. Seagal ya era treintañero cuando rindió Hollywood a sus pies. Fueron sus papeles en películas modestas a las que logró colar entre las favoritas en cartelera los que le llevaron a firmar un contrato de exclusividad con la Warner, palabras mayores.

En ese periodo encontramos títulos como ‘Por encima de la ley’ (1.988), ‘Difícil de matar’ (1.990), ‘Señalado por la muerte’ (1.991) y ‘Buscando justicia’ (1.991). Gracias a estos papeles Warner se dio cuenta de que era como un caramelo en la puerta de un colegio para la industria. Realizar sus rodajes apenas era costoso, ni a niveles técnicos ni de guión, y los resultados eran asombrosos. Tenía al público metido en el bolsillo.

Sin embargo, la apuesta de la firma pasaba por un gran desembolso para dotar de mayor calidad y efectos especiales las escenas que Seagal podía ofrecer. Así nació el papel que le puso en la cima del cine de acción en ‘Alerta máxima’ (1.993), Casey Ryback, el cocinero del USS Missouri, el buque insignia de la Marina de los Estados Unidos. Su magistral forma de repartir estopa contra un grupo de terroristas con el objetivo de hacerse con el acorazado costó unos 35 millones de dólares, pero recaudó alrededor de 156 millones de los mismos.

Su carácter, su mayor enemigo

Nunca fue una persona fácil ni del que sus compañeros de reparto hablasen maravillas. Su reputación no era buena, pero mientras generase mucho dinero todos hacían la vista gorda a sus impertinencias. Pero tarde o temprano tendría que meter la pata y arruinar todo lo que había logrado.

Dos años antes del estreno de ‘Alerta máxima’, en 1.991, fue invitado a conducir un episodio del famoso programa de humor ‘Satuday Night Live’, y está considerado el mayor desastre de la historia del mismo. Su manera de lidiar con el liderazgo fue tan odiosa que el equipo le vetó de por vida del programa. Además, su interpretación desató una ola de críticas.

Ese mismo año, cuenta la leyenda que la bravuconería de Seagal le llevó a afirmar en el rodaje de ‘Buscando justicia’ que no había nadie capaz de ahogarlo, con tal mala suerte que en el reparto estaba el luchador Gene LeBell trabajando de doble, considerado por el mismísimo Chuck Norris como “el hombre más duro del mundo”. Pues ante el reto planteado por el actor, LeBell tuvo supuestamente la consideración de dejarlo inconsciente. Así lo desveló el comentarista de artes marciales Joe Rogan en su podcast ‘Joe Rogan experience’, en el que añadió incluso que Seagal perdió el control de su esfínter y se defecó encima.

Es una historia que ninguno de los implicados ha confirmado explícitamente, pero LeBell sí que ha dejado caer que ocurrió de verdad. Se pronunció hace muchos años al respecto. “Cuando teníamos un pequeño problema o diferentes opiniones, había treinta dobles y cámaras que estaban mirando”, y sonriendo añadió que “a veces Steven tenía tendencia a meterse con las personas equivocadas” y que “si haces eso puedes acabar haciéndote daño”. Sobre el presunto incidente del esfínter se limitó a decir que “si un tío se lo hace encima no puedes criticarlo, porque si has tenido una gran cena antes es algo que puede pasar”. Que cada uno saque sus propias conclusiones.

HOLLYWOOD - FEBRUARY 21:  Gene LeBell  attends "Changing Hands" premiere at The Happy Ending Bar & Restaurant on February 21, 2010 in Hollywood, California.  (Photo by Brian To/FilmMagic)
El experto en artes marciales Gene LeBell en 2.010. (Foto: Brian To/FilmMagic)

La sombra del acoso sexual

Las pesadillas para Seagal no acabarían ahí. Poco más tarde fue acusado de acoso sexual por cuatro trabajadoras de Warner y no le quedó más remedio que llegar a acuerdos económicos para salvaguardar su imagen, algunos de hasta 50.000 dólares con asistentas que dejaron su trabajo por él durante el rodaje de ‘Buscando justicia’.

En 2.002, Vanity Fair destapaba manifestaciones de actrices que, por aquella misma época, revelaban insinuaciones sexuales del actor en castings. Una de ellas comentaba que “su mensaje era claro: ‘ten sexo conmigo y conseguirás el papel’”.

Otra presunta víctima fue más allá, confesando que la llevó al Hotel Bel-Air y empezó a hablarle de “espiritualidad y esas cosas”. Esto recogía el artículo: “antes de darme cuenta de lo que estaba pasando, él me mostraba los meridianos y puntos de acupresión de mi cuerpo. Lo siguiente que supe es que me había quitado la blusa y estaba tocándome los senos por debajo del sujetador, enseñándome esos puntos meridianos. Cuando por fin pude hacer que parara, me dijo que el papel era mío”.

El artículo lo escribió el periodista John Connolly, que fue amenazado por el abogado de Seagal, Marty Singer, con una demanda por calumnia y difamación, pero tras su publicación las demandas fueron retiradas.

En 1.995, el actor se lanzó con la secuela de su ópera prima ‘Alerta máxima 2’. En ella, llamó a una de las ‘playmates’ del momento para hacerle una prueba, Jenny McCarthy. Esta reveló lo que pasó en una entrevista con el medio Movieline. Al principio, la cosa ya empezaba un tanto extraña. No se esperaba que la estrella fuese la encargada de llevar el casting, algo que nunca o casi nunca ocurre.

Aclaraba que llegó a la prueba con un traje ancho que se ponía para todos los castings: “estaba escuchándole hablar de cómo se encontró a sí mismo en Asia y que era uno consigo mismo y tal. Entonces dije: ‘estoy lista para leer’, y él dijo: ‘levántate, tienes que tener un rollo sexy en la película y con ese traje no puedo decir que lo tengas’. Me levanté y soltó: ‘quítate el vestido’. Y dije: ‘¿Qué?’. A lo que contestó: ‘Hay desnudez’. Y seguí: ‘No, no la hay o no estaría aquí ahora mismo’. Él insistió: ‘quítate el vestido’. Comencé a llorar y le dije: ‘Paga por mi vídeo (Playboy), gilipollas’, y salí huyendo al coche. Eso no fue precisamente el final. Estaba cerrando la puerta de mi coche cuando me agarró y me dijo: ‘jamás se lo digas a nadie’. No me denunciaría o diría nada porque sabe que es verdad. Si le viese hoy día todavía le diría: ‘eres un puto gilipollas y realmente espero que cambies tus formas”.

Jenny McCarthy arrives at the 71st Primetime Emmy Awards on Sunday, Sept. 22, 2019, at the Microsoft Theater in Los Angeles. (Photo by Richard Shotwell/Invision/AP)
Jenny McCarthy en los Premios Emmy de 2019. (Foto: Richard Shotwell/Invision/AP)

Otro de los casos más sonados fue el de la óptica Cheryl Shuman, que interpuso una denuncia en 1.995 contra Seagal, afirmando que la golpeó durante el rodaje de ‘En tierra peligrosa’. Le acusó de acoso sexual, conspiración, asalto y agresión. El New York Daily News se hizo eco de la demanda. El abogado del actor alegó en su defensa que “era ridículo, frívolo y totalmente engañoso”.

Shuman afirmó hablarle a Seagal sobre la batalla que estaba teniendo con su exmarido por la custodia de sus hijos y este le aseguró que “por 500 dólares podría conseguir a alguien que le diese un escarmiento” y que se podía encargar de cualquiera “y nunca nadie sabría quién fue el responsable”. Señaló que le mostró una pistola y dijo que nadie “jodía con él o con alguien” que le importase.

El caso fue desestimado.

Las denuncias de este tipo le perseguirían durante años, incluso cuando desapareció de la escena para el gran público. Casi todas las presuntas víctimas describieron sus experiencias de una forma similar, con un modus operandi del actor bastante parecido: les abría la puerta en bata, se aseguraba de tener su revolver a la vista, les hablaba de espiritualismo y les insinuaba que si colaboraban sexualmente conseguirían un papel. Muchas de ellas lo comparan con Harvey Weinstein.

Fracaso como director

Seagal se tomó un año de descanso en 1.993, fuera de la interpretación, para darle forma a su proyecto más querido, su primero como director, la película ‘En tierra peligrosa’, al que Warner accedió a cambio de que hiciese ‘Alerta máxima 2’.

No parecía mal trato, pero nada más lejos de la realidad. Seagal dotó al filme de un mensaje protector con el medioambiente, cosa que en la industria causó mucho rechazo y así se lo hicieron ver en el pase de prueba. Casi obligado, hizo varios ajustes para sacar adelante la obra. Fue el primer gran fracaso de su carrera, al que contribuyó la demanda de acoso mencionada anteriormente presentada por Cheryl Shuman.

Debido al traspiés, Warner se aseguró poner toda la carne en el asador para ‘Alerta máxima 2’, con un presupuesto de 60 millones de dólares. Esperaba que se convirtiese en un segundo volumen exitoso, a la altura de la segunda entrega de ‘Jungla de cristal’. Sin embargo, en taquilla tan sólo recaudó 105 millones, sin tan siquiera doblar la inversión.

Esto dejaba a Seagal en una posición casi límite en Hollywood, especialmente cuando se difundió que exigió reescribrir la mayoría de las escenas en las que aparecía. Seguía sin ser sencillo trabajar a su lado, pero además ahora no daba beneficios. Problemón.

Su importancia en los guiones dio un giro por completo. En la siguiente película que apareció, ‘Decisión critica’, su personaje moría a los pocos minutos de empezar. Se dice que se negó a rodar la muerte prevista en el ‘script’ alegando que a sus fans no le gustaría. Todavía existe bastante secretismo en torno a este rodaje, pero lo que sí se sabe es que su comportamiento no fue precisamente ejemplar.

John Leguizamo, que tenía un papel en la película, contó con la prepotencia que entró Seagal al rodaje a pesar de tener un papel secundario. Las palabras del maestro de las artes marciales fueron: “Estoy al cargo. Todo lo que diga es ley. ¿Alguno no está de acuerdo?”.

Entonces Leguizamo cuenta que le entró la risa porque “sonaba como un retrasado”. A Seagal no le gustó su reacción, le estampó contra la pared, le golpeó con el codo y casi le deja sin respiración. Leguizamo, en su show televisivo Ghetto Klown, aseguró, con sorna, que le cogió con la guardia baja.

Debido a su actitud y la mala imagen que daba trabajar con él, Warner se quitó de encima su contrato haciendo dos películas más de escaso presupuesto, ‘Glimmer man’ y ‘En tierra peligrosa 2’. El clavo ardiendo al que se agarró para intentar salir del abismo fue aparecer en ‘El último patriota’, dejando la acción en un segundo plano y recuperando la esencia medioambiental en torno a la cual basaba su vida. Es la única vez que trabajó junto a su hija, Ayako Fujitani. Ni siquiera llegó a estrenarse en cines.

LOS ANGELES, CA - JUNE 16:  Writer/actress Ayako Fujitani arrives at Women In Film 2015 Crystal + Lucy Awards at the Hyatt Regency Century Plaza on June 16, 2015 in Los Angeles, California.  (Photo by Axelle/Bauer-Griffin/FilmMagic)
Ayako Fujitani en los Premios Women In Film 2015 Crystal + Lucy, en el 2.015. (Foto: Axelle/Bauer-Griffin/FilmMagic)

Se disipó cualquier posibilidad para Seagal de mandar en el género de acción. Lo que vino para él a partir de ahí fueron producciones de segunda que no se lograban incluso estrenar en salas. Su último éxito fue ‘Heridas abiertas’, en 2.001, gracias a que costó 33 millones y recaudó casi 80, aunque aún muy lejos de las cotas que pudo alcanzar años atrás.

Esta es la manera en que uno de los tipos más duros ablandó su reputación y fue sacudido de Hollywood para realizar películas que pasan a estrenarse directamente en televisión o en formato digital.

Ahora, Seagal posee la ciudadanía rusa, es muy amigo de Vladimir Putin y también se dedica a dar alguna que otra masterclass de artes marciales por aquellos lares.

Como dijo Sigmund Freud, “el ego no es jefe en su propio hogar”.

MÁS HISTORIAS QUE TE PUEDEN INTERESAR:

EN VIDEO: Leonardo Di Caprio es el actor más contaminante de la industria del cine