Una startup quiere construir una granja de servidores en la Luna para conservar el saber humano

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Photo credit: luza studios - Getty Images
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"Me resulta inconcebible que mantengamos nuestros activos más preciados, nuestro conocimiento y nuestros datos, en la Tierra, donde detonamos bombas y quemamos cosas", ha dicho a The Register Christopher Stott, fundador y CEO de Lonestar Data Holding. Ante semejante despropósito esta startup financiada con capital de riesgo tiene una idea: construir una granja de servidores en unos tubos lunares que no se sabe ni si existen.

Lugares como el Banco Mundial de Semillas de Svalbard, en Noruega, han sido concebidos como una “cámara del fin del mundo”, donde se guardan el depósito de semillas más grande del mundo para conservar la biodiversidad de la Tierra en caso de una catástrofe mundial (otra). Pero en Lonestar quieren conservar el conocimiento humano y no se fían de la Tierra. Stott dice que el banco de semillas ya ha sufrido inundaciones a causa del cambio climático y que es vulnerable a las múltiples formas que conocemos los humanos para destruirnos, desde la guerra a los ataques cibernéticos. Por eso la startup mira a la Luna.

El objetivo de Lonestar es crear una granja de servidores lunares donde salvaguardar nuestros datos aún después de la extinción humana, o al menos de la desaparición de la Tierra. Pero a corto plazo funcionaría como una muy necesaria asistencia a las misiones de la NASA de la próxima década y en adelante, aumentando la autonomía de los astronautas de la Misión Artemis y de los primeros colonos de la Luna, primero, y de Marte después. Un primer almacén de datos en el universo.

Esta es una de las principales preocupaciones de las agencias aeroespaciales, que están desarrollando distintos sistemas para reducir la dependencia terrestre de sus misiones como una impresora en 3D que emplea polvo lunar y distintas ideas para hacer del suelo de la Luna un soporte vital o cultivar plantas en él.

Sin embargo, el proyecto de Lonestar se enfrenta a serias dificultades. Por un lado, tienen que lograr alucinar suavemente para instalar los prometidos servidores y ahí es donde han fracasado decenas de misiones anteriormente. Para ello se han unido con Intuitive Machines, una empresa financiada por la NASA, con la que van a poner a prueba los primeros prototipos durante 2022 y 2023.

Más complicado parece garantizar la seguridad de los servidores en la Luna. De momento allí no ha llegado el cambio climático ni la guerra, pero sus condiciones son mucho más inhóspitas que las de Noruega con temperaturas que oscilan salvajemente y una exposición extrema a la radiación cósmica. Pero las startup siempre tienen una idea para todo.

Lonestar pretende instalar sus servidores en los tubos de lava de la Luna, unos canales bajo su superficie que se cree que fueron creados por la lava basáltica antigua del satélite y donde las temperaturas serían más estables y la granja de servidores estaría mejor protegida de los rayos electromagnéticos. Pero decimos “se cree” porque en realidad nadie ha visto esos tubos y son meramente hipotéticos…

De momento, según explican en su web, Lonestar ha reunido un capital inicial de 5 millones de dólares para desplegar sus prototipos junto a Intuitive Machines. Si todo sale bien, en 2024 esperan tener servidores de 5 petabytes (1024 veces un terabyte)y de 50 en 2026. El comienzo de un arca del saber humano. Lo primero, eso sí, es aterrizar en la Luna.

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