Splitboard, inconformista por naturaleza

Esther Bedia Alonso

Para bien o para mal el ser humano es inquieto e inconformista. Todo evoluciona o se reinventa y con los deportes de invierno no podía ser menos. Primero fue el esquí, luego el snowboard y la última novedad, todavía no muy extendida, es el splitboard, una disciplina que coge lo mejor de sus hermanos mayores y se practica con una especie de tabla convertible que se separa y se une al antojo de su propietario. Sube como un esquiador. Baja como un snowboarder.



En la web de Splitboardmag fechan el nacimiento de este deporte a finales de los años ochenta. Cuando a unos practicantes de snowboard de Bavaria y Estados Unidos se les ocurrió cortar sus planchas longitudinalmente para tener así dos mitades para ascender que después podían volver a unir para el descenso.

Unos primeros pasos muy artesanales que no adquieren mayor relevancia hasta la temporada 1999/2000, cuando la marca Voilé saca al mercado europeo la primera plancha splitboard. Si bien en los últimos años no se ha desarrollado tecnológicamente el producto, el splitboard gana adeptos que huyen de la monotonía en las estaciones de esquí.

[Relacionado: Esquí de montaña, el lado más salvaje del deporte blanco]

“El concepto nace de la necesidad de utilizar la misma tabla de snowboard para desplazarse por las montañas, sin tener que cargar la tabla a la espalda. Por lo tanto, con un splitboard se consigue que cualquier practicante pueda entrar con normalidad en el mundo de las modalidades de travesía de montaña como el esquí o el Telemark”, explica Juan Sánchez, miembro de Sasquatch Astur Splitboarding Qlub.

“Lo mejor de este deporte es que eres tú, tus compañeros y la montaña, sin presiones, sin tiempo, sin forfait… amistad y libertad en estado puro. Ninguna bajada es igual a otra, cada día es irrepetible y diferente”, dice este asturiano apasionado del split.

Según él, para practicar splitboard se necesitan “conocimientos avanzados de snowboarding y un nivel medio de seguridad en la montaña”. No es imprescindible saber esquiar pero hacerlo facilita el progreso a la hora de ascender o foquear (subir una montaña nevada con esquís utilizando las pieles de foca). Por lo demás, es aconsejable tener un buen fondo físico y la misma preparación que un snowboarder.

[También te puede interesar: Mushing: hombres y perros en un tándem perfecto]



Únete a los que saben

A los interesados en iniciarse en el splitboard Juan Sánchez les recomienda hacerse socios de algún club, “que hagan sus primeras salidas con gente experimentada y siempre en grupo”. En Asturias está el Sasquatch Astur Splitboarding Qlub, en la zona de Baqueira, en Pirineos, la escuela Pura Vida o la escuela Gaiur y, en la zona de Benasque, el guía de alta montaña y técnico deportivo superior en snowboard, David Pujol.        

“Un splitboard, fijaciones de splitboard o de snowboard adaptadas mediante kit Voilé, pieles de foca para el ascenso, bastones telescópicos, kit de seguridad, indivisible e imprescindible: sonda, ARVA y pala, mochila de montaña con cinchas para cargar el split, botellín de bebida, manta térmica...”, comenta Sánchez sobre el material básico para practicar. 

Aunque, desde su punto de vista, la afición por el splitboard comienza a ser “destacable en España, sobre todo en Asturias y Pirineos”, todavía no existen competiciones. “Hay festivales en los que la gente se reúne para hacer una ruta y actividades donde intercambian experiencias y sensaciones. Entre ellos el ManzanaSplitFestival que, en su segunda edición, es uno de los festivales con más participantes de Europa”, concluye Sánchez.

[Galería: