¿Soy intolerante a la lactosa? Cómo identificarlo

Mónica De Haro

Uno de cada tres adultos tiene intolerancia a la lactosa; las sospechas pueden confirmarse mediante el reconocimiento de los síntomas y su relación con la toma de leche o derivados. Estas son las claves para reconocerlo

Cada 100 ml de leche contienen 5 gramos de lactosa. Este contenido de lactosa es básicamente el mismo en la leche entera como en la desnatada, independientemente de si es de vaca, oveja o cabra. (Foto: Getty)
Cada 100 ml de leche contienen 5 gramos de lactosa. Este contenido de lactosa es básicamente el mismo en la leche entera como en la desnatada, independientemente de si es de vaca, oveja o cabra. (Foto: Getty)

La lactosa es el principal azúcar de la leche y derivados lácteos, ya sea de leche de vaca como de otros animales, aunque también se puede encontrar en otros alimentos o productos alimentarios, especialmente si están procesados.

Cuando tomamos lactosa, ésta es degradada en el intestino gracias a una enzima llamada lactasa. Esta enzima desdobla la lactosa en dos azúcares sencillos, la glucosa y la galactosa, que son eficazmente absorbidos en el intestino delgado.

Si la producción de lactasa es insuficiente, cuando se tome lactosa ésta no se podrá absorber de forma adecuada en el intestino. Esta situación conocida como malabsorción de lactosa, provoca la aparición de síntomas que se conocen como intolerancia a la lactosa.

La producción insuficiente de lactasa puede aparecer en tres situaciones distintas:

  1. Por un lado existe el déficit primario congénito de lactasa, en el que de una forma heredada existe la ausencia absoluta de lactasa desde los primeros días de vida.

  2. Por otro lado existe el déficit secundario de lactasa, que ocurre cuando a consecuencia de una enfermedad intestinal se pierde temporalmente la capacidad de producir lactasa.

  3. Sin embargo, la causa más frecuente es el déficit primario adquirido de lactasa, en el que la lactasa se expresa correctamente desde el nacimiento, pero a partir de la infancia se produce una disminución de la actividad de la lactasa.

Qué productos contienen lactosa

Estos serían los alimentos a restringir según la tolerancia: Leche entera o desnatada, nata, mantequilla, queso, yogur entero o desnatado, helado , leche condensada, margarina, salsas, embutidos, pan, bollería, chocolate, pasteles, tartas, galletas, platos precocinados, purés y sopas.

¿Qué molestias causa?

La intolerancia a la lactosa puede sospecharse mediante el reconocimiento de síntomas relacionados con la ingesta de lactosa. Estos dependen, básicamente, de la cantidad de lactosa que se tome y de la actividad de lactasa intestinal que exista. Si se ingiere más lactosa de la que puede digerir el intestino se desencadenarán los síntomas.

Los más comunes: diarrea, dolor abdominal, distensión abdominal, flatulencia y borborigmos. A veces aparecen síntomas atípicos como náuseas o cefalea.

Los lácteos son la principal fuente de calcio por lo que si se sigue una dieta pobre en lactosa hay que mantener los requerimientos de calcio. Para ello se puede seguir una dieta con lácteos sin lactosa o con suplementos de alimentos no lácteos ricos en calcio como sardinas en aceite, frutos secos, garbanzos, berberechos, espinacas, etc. (Foto: Getty)
Los lácteos son la principal fuente de calcio por lo que si se sigue una dieta pobre en lactosa hay que mantener los requerimientos de calcio. Para ello se puede seguir una dieta con lácteos sin lactosa o con suplementos de alimentos no lácteos ricos en calcio como sardinas en aceite, frutos secos, garbanzos, berberechos, espinacas, etc. (Foto: Getty)

No obstante, “la mayoría de adultos con deficiencia de lactasa mantienen cierta actividad residual, que suele permitir la ingesta de ciertas cantidades de lactosa”, matiza el doctor Francesc Casellas, del servicio de Digestivo del Hospital Universitari Vall d’Hebron, en Barcelon, .

¿Con qué pruebas se detecta?

En este sentido, la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) recuerda la importancia de acudir al médico especialista para que confirme la sospecha sintomática.

La prevalencia estimada de intolerancia a la lactosa en España se sitúa en torno al 30 por ciento, por lo que un médico de familia con una población adscrita de alrededor de 1.500 personas atiende a más de 500 personas con este proceso, la mayor parte de ellas sin diagnosticar.

Además, los especialistas advierten de que el autodiagnóstico y la eliminación de los lácteos en la dieta sin control médico puede tener consecuencias negativas para la salud.

“Existen numerosas pruebas para medir la capacidad absortiva de la lactosa, explica el Dr. Casellas, siendo las más comunes el test de la gaxilosa en orina, la prueba de la tolerancia a la lactosa, el análisis de biopsias de duodeno, aunque la más difundida es el test del aliento de hidrógeno”.

La prueba del test del aliento de hidrógeno consiste en la medida del hidrógeno exhalado en el aliento después de tomar una cantidad preestablecida de leche o lactosa. Si la excreción de hidrógeno en aliento aumenta, traduce una mala digestión de la lactosa.

¿Qué tengo que hacer si me han diagnosticado una intolerancia a la lactosa?

Si me han diagnosticado malabsorción de lactosa pero no tengo síntomas, no es necesario ningún tratamiento. En cambio, si tengo síntomas de intolerancia hay que ajustar la ingesta de leche y derivados hasta alcanzar el control de los síntomas.

La finalidad del tratamiento es disminuir la llegada de lactosa no digerida al colon, y su duración será permanente en las formas primarias, y temporal en las formas secundarias a alguna enfermedad intestinal.

¿Se puede curar?

El tratamiento consiste en adaptar la ingesta de lactosa hasta cantidades que no provoquen síntomas. Esta medida puede complementarse con otras como la toma de lactasa exógena o la toma de lácteos modificados sin lactosa.

No suele ser necesaria la exclusión completa de la lactosa puesto que la mayoría de pacientes con malabsorción de lactosa pueden tolerar hasta 10 gr de lactosa en una toma.

En la dieta baja en lactosa hay que contemplar el consumo oculto de lactosa, por ejemplo por la toma de medicamentos. Uno de cada cinco medicamentos contienen lactosa en su excipiente por lo que las personas polimedicadas podrían tener problemas de tolerancia.

En caso de sospecha de intolerancia a la lactosa o si tienes que seguir un tratamiento dietético por este motivo, consulta siempre con un profesional sanitario.

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