Sonsoles Ónega en las mañanas y La casa fuerte: ¿la nueva Ana Rosa Quintana?

Ana Rosa Quintana no tiene ninguna intención de jubilarse por el momento. Así lo ha dejado claro en más de una entrevista en la que los periodistas han tratado de sacarle una fecha para su supuesta retirada. Cada temporada salen ciertos rumores sobre si AR volverá al año siguiente a ponerse al frente de El programa de Ana Rosa y ella siempre asegura que, aunque en algún momento se quedará en casa sin madrugar, por ahora tiene cuerda para rato. Pero muchos ya quieren buscarle una sustituta a la reina de las mañanas. Y no es otra que Sonsoles Ónega, presentadora de Ya es mediodía desde junio de 2018.

Sonsoles Ónega y Ana Rosa Quintana, juntas en el mismo plató.

Íntima de doña Letizia

Para el gran público fan de los realities y el entretenimiento puro y duro, Sonsoles era una completa desconocida hasta hace dos años. Hija del prestigioso periodista Fernando Ónega y hermana de Cristina, también periodista y actual directora del Canal 24 Horas de RTVE, Sonsoles se ha pasado media vida en el Congreso de los Diputados como cronista política. Comenzó su carrera en CNN y allí conoció Letizia Ortiz, hoy Reina de España y en aquellos años reportera del recién estrenado canal de noticias. Sonsoles y Letizia se hicieron íntimas amigas.

Ónega ha demostrado su lealtad a su amiga y nunca ha querido hablar de ella salvo para decir que es toda una profesional que cumple con sus tareas como Reina a la perfección. Pese a las responsabilidades de doña Letizia y sus continuos compromisos laborales, juntas siguen disfrutando de salidas para cenar por el madrileño barrio de Malasaña (les encanta un famoso restaurante vegano de la zona) y de viajes ‘solo para chicas’, como a Nueva York o Australia. Junto a ellas, otras compañeras de la época forman parte de su grupo de amigas y ‘escuderas’ de la mujer de Felipe VI.

Sonsoles Ónega en su último día como cronista parlamentaria en Informativos Telecinco.

Pero la vida como cronista parlamentaria de Sonsoles daba un giro radical en junio de 2018 cuando Paolo Vasile le proponía dar el salto como presentadora de Ya es mediodía, un espacio con mesa política y de corazón que iría a continuación en la parrilla de El programa de Ana Rosa. Una tarea nada fácil para Sonsoles que, además de cumplir con el reto de mantener la audiencia de AR, se enfrentaba por primera vez a comentar noticias que nada tenían que ver con las que estaba habituada a tratar. Y aceptó la propuesta. Y acertó.

Sonsoles supo rápidamente adaptarse a los contenidos más ‘fresh’ (así se llama la sección de corazón y realities del programa) y aunque en un principio se le notaba algo ‘perdida’ entre concursantes de realities, personajes de Mujeres y Hombres y Viceversa y otros rostros habituales de las revistas del cuore, la periodista enseguida mostró su lado más divertido y sus caras ante ciertos temas y personajes hacen que sea una presentadora empática y natural cien por cien, algo que se agradece y mucho en estos tiempos en los que todo parece pactado de antemano en un despacho.

Sonsoles Ónega en el 'fresh' de Ya es mediodía.

La casa fuerte, ¿un caramelo envenenado?

Y después de casi dos años al frente del magazine que copa el mediodía de Telecinco con éxito, Sonsoles vuelve a tener que enfrentarse a una nueva aventura profesional. Hace unos días, Mediaset anunciaba su nuevo reality para este verano, La casa fuerte, con dos presentadores de excepción: Jorge Javier Vázquez para las galas en directo de los jueves y Sonsoles Ónega para el debate de los domingos en prime time. Esa fue la gran sorpresa. Sonsoles, que nunca ha presentado un espacio de entretenimiento, se pondrá al frente de los debates de este reality show veraniego. Pero, ¿es un caramelo envenenado para Ónega o le hará ser el nuevo rostro de la cadena para nuevos espacios de este género?

Si analizamos otros concursos del estilo de lo que previsiblemente será La casa fuerte, Sonsoles corre el riesgo de ser el lado visible de un reality low cost, casposo (como dirían los críticos más antiguos) y con cierto tufillo cutre. Y es que otros espacios que han ocupado esta franja en verano no han destacado precisamente por el lujo o los concursantes estrella como suele ocurrir en Supervivientes o GH VIP, y han optado por ‘recortar gastos’ y cachés tirando de personajes secundarios, hermanos, maridos, novios y exnovios (o supuestos exnovios) de los principales. Algo que es normal y lógico ya que en verano los espectadores están de vacaciones, salen más por la noche y en lo que menos están pensando es en sentarse en el sofá a ver la televisión cada noche como es más habitual que hagan en invierno.

Los concursantes de Campamento de Verano (2013).

Los realities no son para el verano

Hay dos ejemplos que representan a la perfección que los realities veraniegos de Mediaset no suelen estar a la altura de lo que se espera de una cadena que lidera en este tipo de programas. ¿Se acuerdan de Campamento de Verano? Seguro que les costará recordar este programa emitido en el verano de 2013 y que contó con personajes del calibre de Esteban de Gandía Shore, Jacobo Ostos (hijo del torero Jaime Ostos), Mónica Pont, Karmele Marchante, Carmen Bazan (madre de Jesulín de Ubrique) o Lucía Etxebarría como participantes. Durante nueve semanas tuvieron que convivir en pequeñas cabañas en la Sierra de Gredos, que es muy bonita pero no tiene nada que ver con Cayo Paloma, pasando penalidades y sufriendo los problemas de la convivencia.

El programa pasó sin pena ni gloria por las casas de los españoles, aunque sí que se vivieron algunos momentos de tensión que terminaron en denuncias públicas de la escritora Lucía Etxebarría por un supuesto acoso de otro participante. Los presentadores fueron Sonia Ferrer desde la Sierra (la versión de Lara Álvarez en SV) y Joaquín Prat, que pasó de ser copresentador de Ana Rosa para ponerse al frente de las galas semanales del reality. Podríamos decir que ‘le hicieron el lío’. Sin duda, fue un dardito envenenado para el periodista que pese a hacerlo con todas sus ganas y energía, no consiguió hacernos creer que él se creía lo que estábamos viendo en el campamento de famosos.

Y es que era todo tan cutre y de bajo coste que era imposible ver más de media hora seguida de gala. El programa terminó con un 12,7% de share en su última gala, muy por debajo de cualquier reality ‘deluxe’ de la cadena. Joaquín volvió ‘a casa’ al lado de Ana Rosa Quintana y decidió no volver a presentar nada por el estilo y esperar su oportunidad, que llegaría casi seis años después al convertirse en presentador de Cuatro al Día en las tardes de Cuatro.

Joaquín Prat presentó Campamento de verano en 2013.

Pasaporte a la isla, la pesadilla de Jordi González

Algo similar sucedía dos veranos más tarde. En 2015, Mediaset lanzaba Pasaporte a la isla, considerado desde entonces el peor reality de la historia de la cadena. No había por dónde pillarlo. Si Campamento de verano era low cost, no sabríamos cómo calificar al reality que presentó Jordi González. El pobre Jordi, al que se nota a la legua que no le gusta nada presentar este tipo de programas (ni siquiera Supervivientes), no sabía dónde meterse cada vez que aparecía en el plató. Los problemas técnicos fueron constantes, la conexión entre Jordi y Laura Lobo (que dejó su puesto como reportera en El Programa de Ana Rosa para ocupar el lugar de Lara en Pasaporte a la isla) era inexistente, no se escuchaban bien, se pisaban todo el rato y el retorno era tan bestial que parecían estar separados por miles de kilómetros cuando estaban a escasos 30 km uno en Telecinco y ella en la sierra madrileña.

Jordi hasta llegó a comentar en pleno directo que le daban “pereza” los concursantes y las entrevistas que tenía que hacer. "Alguien tenía que decir hoy una estupidez y ha sido Christopher”, dijo en un momento dado sobre uno de los concursantes. “Hasta aquí. Qué pereza me está dando todo”, añadió en otra ocasión con cara de pocos amigos y mucho sueño. “No bajemos más el nivel que esto ya está demasiado bajo”, comentaba otro día dando a entender que no podía soportar más presentar el espacio.

Jordi González y Laura Lobo presentaron Pasaporte a la isla en 2015.

Y Laura Lobo tampoco lo pasó nada bien. No se le veía cómoda en su papel de copresentadora, no había sintonía con los participantes y su rictus serio fue muy comentado en las redes sociales. Y es que Lara Álvarez deja el listón muy alto cada Supervivientes, pero lo cierto es que Pasaporte a la isla no favorecía ni a Laura ni lo hubiera hecho con la propia Lara pese a su experiencia en realities. Lo que parecía una gran oportunidad para ella, se convirtió en un fracaso y finalmente Laura se marchó a Atresmedia para formar parte de Equipo de Investigación y luego se fue a TVE a España Directo.

¿Hace bien Sonsoles en presentar un reality?

Ante estos dos ejemplos de fracasos veraniegos por tratar de alargar la estela de otros realities de éxito como son Supervivientes y Gran Hermano VIP, nos preguntamos si no le sucederá lo mismo a Sonsoles Ónega. La periodista se estrenaba el domingo con A propósito de Supervivientes, un último debate del concurso de supervivencia que todos pensábamos que presentaría Jordi González como ha hecho hasta ahora, pero que por sorpresa lo hizo Sonsoles. Jordi ha explicado que él tenía firmado un número concreto de programas y que ese no estaba en su contrato, pero lo cierto es que ha dado la sensación de que ha sido más un rodaje para Ónega antes de ponerse al frente de una gala en directo en prime time de un reality nuevo.

Eso sí, Sonsoles cuenta con la ayuda de Jorge Javier Vázquez, maestro en esto de tomarse muy en serio los realities pero con la suficiente distancia e ironía para ser el mejor presentador de entretenimiento que hay actualmente en España. El domingo vimos a Sonsoles más rígida de lo habitual, con esos ademanes de periodista ‘seria’ que es, esos gestos sobrios como si estuviera escuchando a un político y no a la madre de Adara Molinero, y ese nerviosismo absolutamente comprensible de quien se enfrenta a una gala en directo con unos colaboradores que no dejan de gritarse los unos a los otros y donde es muy complicado poner orden.

Sonsoles Ónega presentará La casa fuerte los domingos.

Sonsoles ha hecho bien en aprovechar esta oportunidad y estamos seguros de que poco a poco irá soltándose y tirando de su experiencia frente a las cámaras para ganarse a concursantes y espectadores. No le falta empatía, ni simpatía, ni ternura a la hora de emocionarse con lo que vaya sucediendo y estamos seguros de que poco a poco irá ‘metiéndose’ en el estilo desenfadado y a veces algo alocado que requiere un reality de este tipo. Los que la ven como futura heredera de las mañanas cuando Ana Rosa decida retirarse (esperemos que en muchos años), no se equivocan.

También Quintana fue periodista y corresponsal en Nueva York, cronista política y continua mezclando a la perfección la seriedad que requiere una mesa política o una entrevista a un ministro, con la diversión y la frialdad que se impone a la hora de tratar temas más livianos e incluso banales como lo que les sucede a los personajes que protagonizan los realities de Telecinco.

Poco queda ya de esa Sonsoles Ónega que sujetaba su micro frente a las puertas del Congreso para conectar con Pedro Piqueras en el Informativo y relataba todo lo que sucedía en el Hemiciclo con rictus serio. Ahora Sonsoles tendrá que verse las caras con Maite Galedeano, Cristian Suescun, Ferre y con el resto de personajes (posiblemente también con José Antonio Avilés) que copan hoy en día el mundo de la televisión y a los que veremos en La casa fuerte tratando de levantar un reality low cost de verano que promete (veremos si lo consigue) dar grandes momentos.

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