Del cerebro al corazón: una sonrisa beneficia a tu salud casi tanto como un fármaco natural

Una sonrisa no hace milagros pero sí genera una serie de cambios en el organismo que redundan en tu beneficio. En algunas culturas, la sonrisa se utiliza desde tiempos históricos como un complemento al tratamiento de ciertas patologías. (Foto: Getty)
Una sonrisa no hace milagros pero sí genera una serie de cambios en el organismo que redundan en tu beneficio. En algunas culturas, la sonrisa se utiliza desde tiempos históricos como un complemento al tratamiento de ciertas patologías. (Foto: Getty)

Cada primer viernes de octubre se celebra el Día Mundial de la Sonrisa, clave para eliminar tensiones y hacernos más felices. Se celebra desde 1999 gracias a la iniciativa de Harvey Ball, el creador de la mundialmente famosa 'carita feliz'.

Sonreír hace que se produzca una disminución de los niveles de cortisol y, por lo tanto, reducción del estrés, lo que incrementa el bienestar. Permite conectar con uno mismo y con los otros, genera vínculos y predispone la conexión social”, nos cuenta la psicóloga Pilar Conde, directora técnica de Clínicas Origen.

Además de los beneficios psicológicos, la sonrisa es un buen gran aliado para la salud física. “Entre otras ventajas, al reírnos estamos involucrando 430 músculos del cuerpo, algunos que no usamos habitualmente, por lo que es un ejercicio muy completo", añade el odontólogo Iván Malagón, director de Iván Malagón Clinic.

En efecto, una sonrisa involucra los músculos que rodean a los ojos, el cuello y los maxilares, haciendo que se ejerciten; y el movimiento facial hace que el sistema muscular se relaje liberando tensiones. Disciplinas conocida como yoga facial demuestran que entrenar estos músculos con movimientos como los que hacemos cuando sonreímos libera estrés y mejora la respiración; aparte de activar y tonifica los músculos de la cara, mejorando la circulación de la sangre y el oxígeno que circula por nuestro rostro.

No es una broma, cuando se trata de aliviar el estrés, los médicos recomiendan más sonrisas y carcajadas porque al estimular la circulación y ayudar a relajar los músculos, pueden reducir también algunos de los síntomas físicos del estrés, tal y como recoge la Clínica Mayo.

Sí, una sonrisa puede contribuir a mejorar la oxigenación de nuestro organismo regulando de esta forma el pulso cardíaco y disminuyendo la presión arterial, fortalece nuestro sistema inmunitario, reduce la percepción del dolor, tiene beneficios para el corazón, mejora la regulación intestinal y la digestión. No es palabrería, la literatura científica ha dejado pruebas de trabajos en los que se evaluaron las asociaciones entre la frecuencia de la risa diaria con la enfermedad cardíaca y el accidente cerebrovascular.

Se sabe que los niveles de estrés tienen un impacto directo en la salud de nuestro corazón y pueden predisponer a condiciones de estilo de vida como la presión arterial alta. Por el contrario, la reducción de los niveles de estrés debido a una mayor liberación de endorfinas contribuirá en última instancia a mejorar la salud del corazón. Así que cuanto más sonrías, más hormonas del bienestar llamadas 'endorfinas' se liberarán.

Una sonrisa también libera otros compuestos químicos en nuestro organismo como serotonina, dopamina y adrenalina que actúan como analgésicos naturales, provocando un estado de calma que alivia el dolor.

Además, estas hormonas van unidas a los pensamientos positivos. Lo que se traduce en una buena actitud vital, que a su vez ayuda al cuerpo a combatir mejor las infecciones. Lo cual redunda en una mejor inmunidad, y en tiempos como los que corren, a todos nos vendría bien una inyección de optimismo e inmunidad.

Pero una sonrisa (especialmente esas que van seguidas de unas risas sonoras) no sólo ayuda a mejorar el funcionamiento cardíaco por aliviar tensiones, sino que permite quemar calorías y, como indicaba al principio, a trabajar diferentes músculos del cuerpo. Cuando ríes expandes los pulmones, relajas los músculos, repones el oxígeno de las células y además, estimulas la homeostasis por lo que nuestro organismo consigue el equilibrio óptimo.

Según la ciencia, la acción de reír estimula zonas de profunda relevancia en el cerebro, por ejemplo, el hipotálamo lateral, área relacionada con la regulación de la homeostasis de nuestro cuerpo. También activa la amígdala cerebral, que es el primer filtro de la memoria emocional y centro neurálgico de inicio de nuestras emociones.

"Este conjunto de neuronas juega un papel principal en la desaparición, natural o provocada, de cualquier sensación de dolor (lo que en el argot médico se conoce como 'analgesia'), como es la sustancia gris periacudectal (PAG), que también se activa durante la risa, o el hipocampo, clave en nuestra memoria, según recoge un artículo publicado en Cambio16. Existen otros circuitos de especial relevancia situados en el córtex que ayudan a la producción de endorfinas cuando reímos, y contribuyen a disminuir el dolor y aumentar la sensación de bienestar. Por lo tanto, del mismo modo que correr no es solamente mover las piernas, reír es mucho más que mostrar una sonrisa".

En efecto, sus beneficios son múltiples, ¿sabías que una hora de risas quema 14 gramos de grasa? No es mucho pero teóricamente esto sumaría 5 kilos menos al año si reímos una hora por día. No me digas que no es la forma más divertida de proteger la salud, ¡y gratis!

Por si fuera poco, también nos ayuda en nuestra relación con los que nos rodean, nos hace parecer más jóvenes e incluso, hasta nos alarga la vida. La ciencia hace décadas que lo dice: existe una relación entre la sonrisa y la longevidad.

Como curiosidad, en un estudio que analizó las fotos de los jugadores de béisbol de la liga americana del año 52, se vio que aquellos que aparecían sonriendo vivieron un promedio de 7 años más que los que estaban serios. ¿Increíble, no? No se sabe al cien por cien si este gesto es el responsable de aumentar los años de vida, pero tiene un gran impacto en la calidad de la misma.

Resumiendo, reírnos tiene un efecto inmediato en nuestro cerebro y, en consecuencia, se modifica la actividad general de nuestro cuerpo. Y es que la acción de reír (que suele empezar con una sonrisa) estimula zonas del cerebro como hipotálamo (homeostasis), amígdala cerebral (emociones) e hipocampo (la memoria).

Por tanto, aunque sabemos que una sonrisa no le va a solucionar todos los problemas a una persona, sí le hará sentirse mejor y esto, de alguna u otra forma, le hará ver las cosas diferentes, y seguramente se le facilitarán muchas cosas. Por si acaso, ¡sonríe!

Eso sí, la sonrisa falsa no funciona. Lo que proponemos es que la sonrisa se convierta en una actitud, en un espacio interior desde el que afrontar la experiencia de la vida. La famosa 'sonrisa Duchenne o sonrisa genuina consciente', donde se contraen tanto la musculatura de la boca como la musculatura de alrededor de los ojos, en esta sonrisa todo el rostro sonríe. No pienses que soy naíf, te propongo que hagas un esfuerzo por sonreír, aunque no tenga motivos, comprueba sus beneficios en tí mismo y el efecto en los demás.

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