Los socorristas no se lanzaron a por la nadadora desmayada porque necesitaban autorización arbitral

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Andrea Fuentes (izda) rescata a Anita Álvarez (centro) ante la mirada de un socorrista (Photo: PETER KOHALMI via Getty Images)
Andrea Fuentes (izda) rescata a Anita Álvarez (centro) ante la mirada de un socorrista (Photo: PETER KOHALMI via Getty Images)

El percance de la nadadora Anita Álvarez al desmayarse dentro de la piscina durante el Mundial de Natación de Budapest y la lenta reacción de los socorristas ha obligado a la Federación Internacional de Natación a tomar medidas.

La FINA ha anunciado un día después que revisará los actuales reglamentos que impiden la intervención de los socorristas sin una señal del árbitro. Este requerimiento impidió al equipo de emergencias atender a la nadadora estadounidense, que tuvo que ser rescatada por su seleccionadora, la española Andrea Fuentes. La cuádruple medallista olímpica se tiró al agua por su cuenta.

La Federación ha querido descargar las culpas en los socorristas, aclarando a través de un comunicado recogido por la Cadena SER que “según los reglamentos, solo pueden saltar a la piscina tras recibir una señal del cuerpo de árbitros”, como expone el director del servicio de salud de los mundiales, Béla Merkely, en la nota.

Esta restricción se justifica en evitar interrupciones de los programas de las competiciones “en caso de un eventual malentendido”, añade Merkely. “Después de que la entrenadora se lanzara a la piscina, los socorristas, viendo la situación, ya no esperaron la señal de los jueces e intervinieron”, agrega, acusando a los árbitros, que, apunta en el comunicado, no reaccionaron enseguida.

La entrenadora y exnadadora española Andrea Fuentes explicó el miércoles en El Larguero de la SER que la intervención de los socorristas, además de tardía, tampoco fue la más adecuada. Así, la responsable del equipo de EEUU señaló que el joven que se lanzó a ayudar complicó la tarea de rescate que había iniciado la propia Fuentes.

El relato de Andrea Fuentes

“Anita pesaba mucho, pero si estuviese sola la sacaba más rápido. Pero el socorrista me estaba dando patadas y no me dejaba sacarla. El pobre, que no es deportista olímpico, quería hacer su trabajo y yo le decía que se apartase para sacarla más rápido. Pero no hablaba inglés”, comentó la española.

Al rescatar a su pupila, contó que “Anita tenía la mandíbula atascada y le he abierto la boca para que sacase el agua, pero no respiraba. Llevábamos un minuto ya hasta llegar a la pared. Y de nuevo la llevaban boca arriba, así que le he vuelto a girar la cabeza. Al final, al cabo de dos minutos, ha empezado a respirar”, declaró Andrea Fuentes en El Larguero.

Tras los minutos iniciales, la nadadora de sincronizada se recuperó y ya se encuentra fuera de peligro. Incluso se contempla que participe en la final por equipos de este viernes, en la que aparece como parte de la alineación de EEUU.

Esta no fue la primera vez que la nadadora se desmabaa en la piscina, ya que el año pasado le sucedió lo mismo en Barcelona, en la competición de clasificación olímpica, recuerda el diario digital Telex.hu.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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