La sobriedad de Antonio Banderas aporta elegancia a los Goya de la pandemia

Valeria Martínez
·4 min de lectura

Nada de monólogos cómicos, bromas hacia los nominados ni comentarios políticos, los Premios Goya 2021 brillaron en sobriedad y elegancia, y gracias a un maestro de ceremonias que supo estar a la altura de las circunstancias. Antonio Banderas se estrenó como presentador de la gala anual del cine español, compartiendo elegancia, sobriedad y mucho, pero mucho, amor al cine.

(RTVE)
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La ceremonia arrancó con el malagueño yendo directo al grano, tocando el tema más importante del año, ese que llevó al cierre de las salas de cines, cancelación de estrenos y muchas pérdidas. El coronavirus. Con esa simpatía innata que siempre transmite a través de la gran pantalla, Antonio Banderas logró cautivar con una naturalidad especial, mirando a la cámara y hablando con tanta serenidad que parecía hablarnos de manera individual. Cómodo, y paseándose por el escenario con la soltura de una estrella con años de experiencia.

Se dirigió a “sus compañeros, los nominados” conectando con hasta 130 conexiones en directo, pidió un minuto de silencio para las víctimas de la pandemia y habló desde el corazón al destacar el difícil año que pasó el cine, pero también el talento y arte que en él radica.

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Si bien fueron muchos los televidentes que criticaron las pausas en los discursos del actor y director, creo que esas pausas personifican a la perfección la sobriedad que la Academia quería transmitir en la gala de este año. Y Antonio supo darle forma a través de monólogos cuidados y un saber estar elegante, ese que asociamos con Hollywood y con el cine de la vieja escuela. Nada de bromas al uso, ni momentos cómicos que sirven de relleno, como solemos ver cada año. Antonio sacó a relucir toda su experiencia sobre los escenarios y las cámaras y, sobre todo, esa magia que destella una verdadera estrella de cine.

Después de un año difícil para el sector, los Goya celebraron a la industria del cine y a las películas que se atrevieron a estrenarse en salas con una gala más artística que las de otros años, que demuestra que es muy probable que los presentadores cómicos y los monólogos eternos podrían ser cosa del pasado.

Ameno, natural y empático, Antonio incluso hizo algo que no recuerdo haber visto en los Goya de años recientes: destacar a los trabajadores de la industria en general, aplaudiendo a “la familia del cine”. Como su chófer y “cientos de familias, miles de personas que viven del mundo del cine en particular”.

Acompañado por entregadores de premios que cuidaron al máximo el aire de elegancia y sobriedad que transmitía la gala, actuaciones musicales maravillosas y unos ganadores emocionados desde sus casas, Antonio incluso contó con esos amigos de Hollywood que le dieron un toque añadido de glamur internacional. Robert De Niro, Salma Hayek, Benicio del Toro, Laura Dern, Barbra Streisand, Julianne Moore, Emily Blunt, Emma Thompson, Halle Berry, Mel Gibson, Sylvester Stallone, Al Pacino, Nicole Kidman y hasta a su ex, Melanie Griffith. ¡Hasta consiguió que Tom Cruise envíe un mensaje de apoyo al cine español! Algo único y nunca visto en los Premios Goya y que demuestran su compromiso por añadirle ese toque mágico a una gala que, a priori, lo tenía muy difícil.

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Y es que los Goya de este año podrían haber caído en el tedio de un teatro vacío, el aburrimiento de las conexiones telemáticas o la entrega de premios a unas películas que no arrasaron en taquilla como podrían haberlo hecho sin la pandemia. Pero no, los cabezones nacionales lograron transmitir una magia cinematográfica que a los amantes del cine nos había mucha falta. Y fue Antonio el que supo ponerle esa guinda necesaria para transmitirla.

Antonio supo transmitir la sobriedad que la Academia quería representar este año, con una gala cuidada, prácticamente sin fallos (más allá de las conexiones telemáticas que son imprevisibles), coronándose como un maestro de ceremonias de puro cine. Y no es por desmerecer la labor de otros presentadores anteriores como Silvia Abril y Andreu Buenafuente, pero si alguien me pregunta, yo voto porque vuelva Antonio el próximo año.

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