Sobreviviendo a las inundaciones en Pakistán

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Pakistán se enfrenta a inundaciones en una escala sin precedentes debido a las lluvias monzónicas inusualmente fuertes. En el último mes han muerto más de 728 personas, quedaron destruidas 31.000 viviendas, se han ahogado 500.000 cabezas de ganado y cientos de hectáreas de cultivos han sido arrasadas. Las inundaciones repentinas también causaron deslizamientos de tierra y provocaron la destrucción de presas.

Un enorme lago cubre las llanuras del sur de Pakistán. Decenas de pueblos de la provincia han quedado sumergidos desde el monzón en junio, con inundaciones de dos a cuatro veces más frecuentes de lo habitual. Cientos de personas siguen atrapadas por estas inundaciones, que mezclan agua de lluvia, crecidas de ríos y aguas residuales.

Casi un millón de pakistaníes han perdido sus casas y miles de familias viven en campamentos improvisados, abandonados a su suerte y desamparados. Incluso ya se han reportado casos de cólera.

A nivel nacional, se han dañado más de 2.800 kilómetros de carretera y se han hundido 570 escuelas. En tres semanas cayó el equivalente al 60% del promedio anual de lluvias monzónicas en Pakistán.

La gente de las provincias de Baluchistán, Khyber Pakhtunkhwa y Sindh, donde las zonas más afectadas son las áreas rurales pobres, vive un infierno a medida que la lluvia sigue cayendo. Pueblos enteros todavía están parcialmente bajo el agua.

Pakistán, el quinto país más poblado del mundo, está en la primera línea del calentamiento global, pero también es uno de los países menos preparados para sus terribles consecuencias.

Sonia Ghezali y Shahzaib Wahlah fueron a encontrarse con familias y socorristas en la provincia de Sindh.