Slow Fashion: cuando la moda cambia de ritmo

·4 min de lectura
Photo credit: JoSephine
Photo credit: JoSephine

La industria de la moda es la segunda que más contamina del mundo. Este titular lo leemos una y otra vez y, por desgracia, se ha convertido en una constante que, pese a los esfuerzos de gran parte del mundo fashion, parece aún difícil de desterrar. Si analizamos las cifras, estas asustan. La producción de tejidos provoca hasta el 20% de la contaminación del agua potable y aproximadamente un 10% de la emisión de gases de efecto invernadero. Y no sólo eso, con la fabricación de ropa se generan unas 500.000 toneladas de microfibras que van a parar a los océanos. Un ejemplo muy gráfico: para producir una simple camiseta de algodón, se necesitan 2.700 litros de agua, es decir, la misma cantidad que consumiría una persona durante dos años y medio. Por ello, la Comisión Europea ha tomado cartas en el asunto y, el pasado mes de marzo, lanzó una batería de medidas –enmarcadas en el Pacto Verde Europeo– que serán efectivas a partir del año 2030 y que están destinadas a proteger a los consumidores, así como a afianzar la circularidad y convertir los valores sostenibles en pilares de todos y cada uno de los artículos que se comercialicen y diseñen dentro de la Unión Europea. Sin embargo, tras esta vorágine de datos catastróficos, a día de hoy ya hay toda una oleada de firmas que demuestran que es posible hacer las cosas de otro modo. A otro ritmo. Etiquetas españolas que han hecho de la creación con mimo y conciencia su sello.

Photo credit: Andion
Photo credit: Andion
Photo credit: Maison Hotel
Photo credit: Maison Hotel

Para reducir el impacto de nuestro armario en el planeta, el primer paso es cambiar nuestra forma de consumir, reduciendo la velocidad y pasando del fast al slow fashion. Dicho de otro modo, el punto de partida de esta revolución green pasa por apostar por etiquetas que tengan como carta de presentación la calidad y los diseños sin fecha de caducidad. «Para nosotros, el término slow fashion significa hacer las cosas sin prisa, pero sin pausa. Trabajar ajenos a las tendencias, de una manera subjetiva y respetando, ante todo, los procesos artesanales». Así lo definen Amrit y Samuel, los creadores de la firma Maison Hotel, una enseña que trabaja directamente con ateliers tradicionales de la India. Mejor explicado imposible. «Se trata de mirar las cosas con las que convivimos desde otra perspectiva, desde el ángulo de la consciencia», añaden desde Clo. Esta moda sin prisa, también tiene mucho que ver con saber de dónde proceden los diseños. «No podemos cerrar los ojos ante la realidad. En muchos lugares las producciones no son ni éticas ni justas. Por eso hay que conocer la trazabilidad de cada artículo. El precio, por ejemplo, es un buen indicador de si algo está hecho en España o no». Y es que, tal y como explican María e Irene –fundadoras de la firma de joyería Alhaja– la economía local es otro de los pilares de esta filosofía. «Nuestras piezas no sólo nacen en nuestro país, sino que, además, ofrecemos un servicio que permite bañar de nuevo las joyas para aumentar su tiempo de vida», afirman las creadoras.

Photo credit: Alhaja
Photo credit: Alhaja
Photo credit: Juan Villasante - Clo
Photo credit: Juan Villasante - Clo
Photo credit: Alohas
Photo credit: Alohas

Esta nueva cultura que reivindica la manufactura made in Spain es la que inspira a etiquetas como Andion, JoSephine o Magnolya. Desde esta última afirman que «la marca España se ha convertido en un distintivo de calidad y sostenibilidad. Apostar por marcas locales y artesanales es una forma de preservar no sólo empleos, sino también técnicas que, de lo contrario, se perderían». A lo que María y Mila, de JoSephine, añaden: «Las personas con las que trabajamos son las que dan vida a esta forma de entender la industria, desde la costurera de toda la vida, a la mercería de barrio que nos vende los botones o los talleres familiares. Para nosotros, sostenible es sinónimo de cercanía (física y humana)».

Otra forma de reducir el impacto ambiental es a través de los pedidos a la carta, que permiten a las etiquetas trabajar bajo demanda. Así lo explican desde Alohas, una de las enseñas expertas en esta materia: «Cada semana lanzamos una nueva colección. Los productos se pueden preencargar con un descuento del 30%, pero sólo por un tiempo limitado. Hay tres semanas para hacer estos pedidos anticipados, tras estas, el descuento baja al 15%. Después calculamos exactamente cuántas unidades deben producirse y comenzamos la fabricación, ya sin descuentos». Así, sólo se crean las piezas necesarias –con el ahorro energético que esto conlleva– y el exceso de stock se reduce al mínimo. Una cosa está clara. Todos hemos pisado el freno: la conciencia eco ha llegado para quedarse.

Photo credit: JoSephine
Photo credit: JoSephine


Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente