Ski bike, la bicicleta de los esquiadores

Jon Cordero

En los últimos tiempos es cada vez más común ver a mucha gente por la ciudad usando la bicicleta como medio de transporte. Esta tendencia ha contribuido a aumentar el número de aficionados a este bello deporte. Pues bien, lo que muchos de ellos no saben es que pueden usar este medio de transporte también para deslizarse por las pistas de las estaciones de esquí. De una manera adaptada, eso sí. Se trata del ski bike o ski bob.



Normalmente se usa la primera denominación en muchos centros de esquí que lo tienen programado como una actividad complementaria más; mientras que el segundo término se suele utilizar cuando se habla de esta modalidad como una disciplina deportiva más, algo que no ocurre en España, donde aún no existe federación.

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No se trata de bajar la pista buscando saltos u obstáculos como en otras modalidades, sino simplemente de deslizarse. “Es una manera diferente de esquiar, la velocidad es menor que en el esquí; aunque la sensación de velocidad es mayor, porque el centro de gravedad de nuestro cuerpo es más bajo”, explica Javier Calzada, responsable de actividades de la estación de Formigal.

Las bicis de nieve tienen un par de esquíes (delantero y trasero), un asiento y un manillar, que es el que junto con nuestro cuerpo guía la marcha y al igual que en el esquí sirve para frenar (en los giros). Además, el esquiador lleva otros dos esquíes de tamaño algo más pequeño que los normales, tipo snow play. Las botas y el resto del material son los mismos que para practicar esquí alpino, aunque hay muchos aficionados que prefieren usar una bota mixta, la que sirve para esquí y para hacer travesía.

Uno de los precursores de este deporte en España es Ángel Abellán, que impulsa esta práctica desde su club de Monachil, situado en el área de Sierra Nevada. Ángel alquila una de estas bicicletas de nieve por un precio de unos veinte euros al día y explica que “es un deporte que puede practicar cualquiera que sepa montar en bicicleta. Es muy difícil caerse”. Abellán también explica que en su club proporcionan también clases de iniciación, en las que dan unas primeras nociones básicas donde explican el contacto con la nieve, los cantos del esquí, etc.

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“Sin embargo, cuando la gente se da cuenta que es igual que una bici, empieza a sonreír y prácticamente bajan solos”
. Es un ejercicio físico en el que se trabajan todos los grupos musculares, porque se trata de mantener el equilibrio y en muchas estaciones los aficionados lo buscan como actividad complementaria al esquí.

A nivel coloquial se le llama el ‘esquí de los vagos’, porque se va sentado. Y desde los clubes y el ámbito de los aficionados a este deporte se reclama en muchas ocasiones que se deje entrar con las ski bikes a las pistas, algo que no ocurre en muchas ocasiones. Una petición, sin duda que contribuirá a popularizar este bello deporte que mezcla bicicleta y esquí.

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