Sissi Emperatriz: todo lo que las películas nos contaron sobre ella era mentira

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Photo credit: Getty / Distribuidora
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'Sissi', 'Sissi Emperatriz' y 'El destino de Sissi': tres películas protagonizadas a mediados de los años 50 por una joven Romy Schneider que hicieron que la gente se creyera de arriba abajo una leyenda urbana, la de Elisabeth de Baviera como modelo de la princesa Disney; es decir, extremadamente bella, con una actitud frente a la vida risueña e incluso cursi, luciendo siempre vestidos de ensueño y protagonista de una historia de amor... de cine.

El personaje de Elisabeth de Baviera, emperatriz de Austria y reina de Hungría, tiene todas las características para enamorar al cine: una historia de amor truncada, una familia que le hacía la vida imposible, una salud mental al filo de lo que habitualmente consideramos correcto, una obsesión por la belleza y una conducta algo respondona en la corte (que le acerca tanto a la Lady Di de casi siglo y medio después). Ahora, el cine, las series y los libros ha retomado el personaje de la emperatriz para plasmarlo tal y como era, muy alejada del 'brilli-brilli' de Schneider.

Así, en la sección 'Une certain regard' del Festival de Cannes 2022 se presentó 'Corsage', una nueva película sobre Sissi en la que Vicky Krieps (quien, por cierto, se llevó el premio a la Mejor Interpretación Femenina de la sección) da vida a una reina que acaba de cumplir los 40 años (en la corte la consideraban "una anciana") y que está completamente obsesionada por mantener su belleza a toda costa: bañándose en aceite de oliva, lavándose el pelo con una mezcla de huevos y coñac, su famoso preparado 'Crème Céleste' y estaba compuesto por cera blanca, aceite de almendras dulces y agua de rosas...

La recomendable 'Corsage' se estrenará en cines el 7 de julio, pero mientras llega, podemos aprender sobre la vida de la verdadera Sisi (así fue el apodo con el que la conocían familiarmente; lo de Sissi con dos eses surgió en las películas de Romy Schneider) gracias al libro 'Sissi. La verdadera historia de Elisabeth, emperatriz de Austria y reina de Hungría', primera obra de Ana Polo Alonso, licenciada en Ciencias Políticas, asesora de comunicación y fan, como muchos de nosotros, del personaje real.

Photo credit: Rischgitz - Getty Images
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El libro, lejos de ser fantasioso, aborda la historia de la emperatriz con rigor, pero no es para nada pesado, con una parte de novela histórica, se lee con facilidad y en él se van descubriendo un montón de rasgos que te van a sorprender. Polo Alonso lo salpica con datos del contexto histórico, porque no se puede entender el personaje de Sisi sin Napoleón III, Bismark, la guerra franco-austriaca, la franco-prusiana...

Nos presenta a la reina de Austria como una persona excéntrica que, para hidratar su rostro, dormía con máscaras recubiertas de filetes de ternera; completamente vigoréxica (entrenaba 6 horas al día); que creía en la República siendo quien era por sus valores burgueses (pero sin defender a la clase obrera); que estaba en contra de los absurdos protocolos de la corte (pero que dilapidó en castillos); que tuvo un matrimonio para olvidar (por las infidelidades de Francisco José I y las enfermedades de trasmisión sexual que padeció); una relación pésima con sus hijos y algunas 'amitiés amoreuses' con mujeres que nos hacen pensar que Sisí sería bisexual.

Sissi, la 'oveja negra' en la corte

Elisabeth Amalia Eugenia de Baviera nació en el seno de la casa de Wittelsbach, en Munich, en 1837. Sus padres decidieron para ella y sus siete hermanos una educación lejana a la corte, creativa, informal e inusual, por lo que pasó mucho tiempo en el campo, en el castillo de Posenhofen. Educada por institutrices, le costaba mucho aprender las lecciones de francés e inglés y solo destacaba en dibujo.

A los 11 años conoció al que sería su marido, el futuro emperador Francisco José I, que le sacaba 7 años y que era primo hermano suyo. Esa primera visita pasó sin pena ni gloria pero, en 1853, cuando volvieron a verse, llegó el flechazo por parte de él, al que su madre y la de Sissi querían convencer de que se casara con la hermana de esta, Elena.

Photo credit: Heritage Images - Getty Images
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Se casaron en abril de 1854 y, lejos de su familia y encajada con calzador en la formalísima corte de los Habsburgo (un entorno completamente opuesto al que le había servido para formarse, con una suegra, la archiduquesa Sofía, que la detestaba, empezó un calvario que ya no pararía hasta su muerte.

Que las cosas iban a ser un drama se vieron desde el principio de su matrimonio, pues justo después del enlace sufrió una crisis de pánico y no quería tener relaciones sexuales con su marido. Acabó aceptando porque su madre le dijo que "debía ceder a los avances sexuales de su marido", afirma el libro.

La primera hija de la pareja, Sofía, nació en 1855, cuando tenía 17 años, lo cual supuso para Sissi una transformación física que no acabó de aceptar. La maternidad no fue una buena noticia para nuestra protagonista, cuya suegra eligió quién, cómo y dónde se cuidaría al bebé. Elisabeth siempre consideró que le habían "quitado a su hija"; pero la realidad es que no se implicó demasiado en el cuidado de Sofía ni de su segundo y tercer hijo, Gisela y Rodolfo.

Sofía moriría a los dos años de tifus y Elisabeth queda hundida, empezando con comportamientos desafiantes por los que quienes le rodeaban consideraban que "estaba histérica". Empezó a fumar, a montar a caballo, a hacer gimnasia desaforadamente; apenas almorzaba ninguna de las viandas que le servían en las suntuosas mesas de palacio...

Photo credit: IMDb
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El 'rancio' de Francisco José I

No tuvo ningún problema en llamar a su marido "rancio" por no quererse acercar a los hospitales y a las iglesias, llenos de jóvenes soldados heridos en guerras sin sentido a los que visitó. Allí hablaba no solo con los militares, sino con médicos, enfermeras o monjas en ese estilo que luego tendría Diana Spencer y que la haría extremadamente popular entonces. Y provocaba desconfianzas y envidias en la corte; su terrible suegra Sofía escribió de ella: "Es la emperatriz quien los atrae a todos. Porque ella es su alegría, su ídolo".

Pero mientras el pueblo la amaba (se había convertido en un símbolo de libertades) de puertas adentro continuaba el sufrimiento. Sufrió anorexia y una depresión severa (que entonces se llamaba 'melancolía') y se entregó con obsesión a rituales de belleza porque, tal y como indica el libro, "era lo único que podía controlar, que era realmente suyo". Por ejemplo, su rutina capilar (el pelo le pesaba 5 kilos) duraba 3 horas diarias. Después de cuatro embarazos, mantuvo su peso a lo largo de toda su vida en torno a los 50 kilos.

En episodios extremos de tristeza, huía a Hungría, donde se sentía especialmente feliz y se alejaba de la presión de la corte y de la infelicidad de su matrimonio. Allí se compró un palacio y se pasaba horas y horas leyendo, en especial libros de la Grecia antigua y la mitología, temas que le encantaban.

Poco antes de nacer su hija Valeria, conoció al conde Andrássy, de quien se enamoró al instante. Escandalizaban a la corte porque, en las veladas, hablaban húngaro entre ellos. También se rumoreó que había tenido una relación con Lily Hunyady, una de sus damas de compañía.

Su trágica vida terminó con dos episodios igualmente trágicos: primero, el suicidio de su hijo Rodolfo en 1889 quien, obsesionado por que el 'establishment' no quería anular su matrimonio con Estefanía de Bélgica para casarse con Maria Vetsera, disparó a su amante y luego se pegó un tiro él mismo.

Y en 1898, su propia muerte apuñalada por un anarquista italiano a orillas del lago Leman, en Ginebra. A partir de entonces, comenzó su leyenda que hoy, con películas como 'Corsage' o libros como 'Sissi', de Ana Polo Alonso, acaba de romperse.

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