Hay un síntoma común del Parkinson que no son los temblores y al que nadie le presta atención

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La salivación excesiva o sialorrea es un síntoma del Parkinson que, además de asociarse a complicaciones graves como la neumonía, por la entrada de la saliva en la vía aérea, y a distintas alteraciones físicas como la descamación de los labios, la dermatitis en el mentón, la fatiga muscular facial por esfuerzo al tragar constantemente o la alteración del gusto, conlleva un fuerte impacto emocional para los afectados. Sin embargo, no siempre se le concede la importancia que merece. (Foto: Getty)

Casi todos sabemos que la enfermedad de Parkinson (EP) comienza con un temblor revelador en las manos, pero pocos podríamos mencionar otros síntomas muy sutiles y no motores que también ayudan a detectarla.

Por ejemplo, los expertos aseguran que uno de los síntomas menos conocidos del Parkinson se puede notar en la boca, y que solo con ese se podría realizar un diagnóstico de EP ya que, aunque pasa desapercibido para muchos profesionales y pacientes, ocurre en el 80 por ciento de los casos.

Hablamos de la hipersalivación o sialorrea, un síntoma del Parkinson que se manifiesta cuando hay una incapacidad para retener la saliva dentro de la boca. También se conoce como ptialismo o 'babeo'. Pero, contrariamente a lo que parece, la sialorrea no se debe a una alta producción de saliva, sino a una alteración en su procesamiento debido a una enfermedad neurológica como el Parkinson o a alguna anomalía anatómica de la cavidad oral.

Puede haber dos tipos de sialorrea: posterior y anterior. La sialorrea posterior es el flujo de saliva desde la lengua hasta la faringe. La sialorrea anterior produce una incontinencia de la saliva y un derrame de esta por las comisuras de la boca o por el labio inferior (babeo).

En los adultos la causa más frecuente de sialorrea va a ser la enfermedad de Parkinson que, como decíamos, la van a sufrir hasta en el 80 por ciento de los casos. Por tanto identificar este trastorno que genera incapacidad para tragar, eliminar eficazmente la saliva de la boca e incluso puede ser un escollo para mantener la boca cerrada, serviría de aviso.

"Se cree que la sialorrea en la enfermedad de Parkinson está causada por una deglución deficiente o poco frecuente, en lugar de una hipersecreción", según ha probado la literatura científica sobre el tema, tal y como apunta la revista BestLife.

Otro trabajo publicado en la revista Toxins denuncia que "la sialorrea ha sido poco reconocida en los pacientes con enfermedad de Parkinson. A pesar de esto, es una de las quejas más habituales y debilitantes entre los afectados". Los pacientes creen que esto se debe en parte al estigma social asociado al babeo, que puede causar irritación de la piel e infecciones respiratorias.

De hecho, las consecuencias físicas de la sialorrea no son moco de pavo. Es habitual que se produzca la maceración de la piel de alrededor de la boca, que consiste en el ablandamiento y descomposición de la piel, como resultado de la exposición prolongada a la humedad. A su vez esto puede generar infecciones, mal olor, alteración del habla, e incluso puede interferir con la alimentación, llevar a la deshidratación, etcétera.

"Algunos pacientes se llegan a despertar varias veces por la noche porque notan la almohada mojada, y también es frecuente que padezcan dolor en las comisuras de los labios debido a que están constantemente húmedos, produciéndose llagas y áreas inflamadas alrededor de la boca", afirman desde la Federación Española de Parkinson (FEP).

Además, las personas con sialorrea también tienen más riesgo de aspiración de la saliva y de los alimentos al pulmón, lo que producirá un cuadro muy grave de neumonía por broncoaspiracion.

Aparte de los síntomas físicos, la salivación excesiva asociada al Parkinson puede llegar a causar otras limitaciones ya que interfiere en el habla, lo que supone un problema adicional para muchas personas al no poder comunicarse con normalidad. Todos estos factores son un riesgo para la aparición de problemas psicológicos como la ansiedad o la depresión.

Según la Alianza por el Parkinson, la salivación excesiva a menudo ocurre junto a otros síntomas no motores de la EP como sudoración excesiva, presión arterial baja y estreñimiento. Si notas que estos síntomas se dan al mismo tiempo que la sialorrea, no dudes en contartar con el médico para una evaluación de la EP.

Por todo esto, desde la FEP, ven necesario dar visibilidad a este síntoma, que “padecen personas con Parkinson y que es bastante desconocido, así como formar a los profesionales sobre las posibilidades de tratamiento.

La terapia puede incluir una modificación en el comportamiento y el habla. Asimismo, el control postural y de la cabeza puede mejorar la condición de la hipersalivación. Es lo que se conoce como logoterapia. Además, técnicas como el cierre de labios y el control de la lengua y la deglución pueden ser una buena opción. Por eso se suele aconsejar a las personas que tienen sialorrea que realicen ejercicios específicos para entrenar la musculatura de la lengua bajo la supervisión del logopeda.

Las prótesis dentales, el tratamiento farmacológico y la inyección de toxina botulínica son otras de las soluciones para tratar de detener el exceso de saliva en la enfermedad de Parkinson. El bótox ralentiza o enlentece la producción de saliva durante largos periodos de tiempo (de 3 a 6 meses) hasta que las glándulas recuperan su función y hay que reinyectar. Funciona para muchas personas, pero tal y como señala el doctor Javier López del Val, neurólogo de HLA Montpellier, “su aplicación requiere experiencia y dedicación" ya que conlleva el riesgo de efectos secundarios, incluida la sequedad de la boca y la dificultar la ingestión de alimentos. "Pero si se aplica correctamente los resultados son espectaculares”, añade.

En cuanto a los fármacos, el glicopirrolato es el más usado porque se tolera muy bien y se puede dar a los niños. Pero puede producir retención urinaria, boca seca e irritabilidad con cambios de conducta.

Es importante aclarar que los problemas para tragar o eliminar la saliva de la boca también pueden ser causados por otras condiciones subyacentes aparte del Parkinson como son el autismo, el síndrome de Down o la apoplejía; así como por secuelas de infartos cerebrales o de un traumatismo cerebral grave. Según la causa de la patología, el tratamiento puede incluir diferentes terapias y medicamentos. En última instancia, la cirugía puede considerarse como una posibilidad.

En cuanto a la prevención, resulta muy complicado evitar la aparición de la sialorrea cuando ésta se debe a enfermedades neurológicas o a la toma de determinados fármacos. Pero desde Merz Therapeutics y la Federación Española de Parkinson ofrecen algunas recomendaciones para minimizar la salivación:

  • Cepillado regular de los dientes.

  • Usar enjuague dental varias veces al día.

  • Beber agua con frecuencia, y a pequeños sorbos.

  • Tener una dieta saludable, en la que se trate de no tomar alimentos ácidos como el azúcar o el café, ni tampoco los que sean ricos en almidón, como la pasta, las patatas o la bollería.

  • Masticar chicle o chupar caramelos, eso sí, siempre sin azúcar, porque facilitarán el tragado del exceso de saliva.

  • Descansar las horas necesarias para favorecer la reducción del flujo salival.

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