El sinsentido de creer que al tomar más yodo nos protegemos de la radiación

Tener a mano pastillas de yodo (yoduro de potasio - KI) no tiene sentido en este momento, y según los endocrinos, no es útil puesto que la mayoría no entendemos cuál es su propósito ni cómo usarlas. Ademas,
Tener a mano pastillas de yodo (yoduro de potasio - KI) no tiene sentido en este momento, y según los endocrinos, no es útil puesto que la mayoría de nosotros no entendemos cuál es su propósito ni cómo usarlas. Ademas, "no previene que el yodo radiactivo entre al cuerpo" y no revierte los efectos ya causados por la radiación. (Foto: Getty)

Algunas personas están intentando conseguir comprimidos de yoduro de potasio (KI), comúnmente conocido como yodo, para protegerse de los efectos que pudieran derivarse de la llegada de nubes con material radioactivo ante la amenaza de Rusia de usar armamento nuclear.

Una medida de autoprotección muy controvertida y que los expertos desaconsejan por completo. Aunque las píldoras de yoduro de potasio han sido llamadas píldoras 'anti-radiación' en el pasado, pero esto es bastante engañoso.

Cada vez son más la voces que intentan poner un poco de cordura y explicar por qué no debemos comprar pastillas de yodo en las farmacias. Como Héctor Castiñeira, más conocido como Enfermera Saturada en redes sociales.

Para empezar, en la actualidad, los compuestos que se encuentran a la venta y que contienen este elemento son, por un lado, medicamentos con receta que aportan potasio a las mujeres embarazadas o a personas con problemas de tiroides; y, por otro lado, complementos alimenticios que sí se pueden adquirir de manera libre.

Pero, según señalan desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (Cgcof), el yoduro potásico que puede encontrarse en farmacias no sería efectivo para hacer frente a un accidente nuclear ya que las dosis son muy diferentes.

Pero antes de continuar, vamos a situarnos. Las píldoras de yoduro de potasio son píldoras que contienen yodo no radiactivo. En teoría, al tomar la dosis correcta de yoduro de potasio -justo antes o durante la exposición al yodo radiactivo en el aire-, una gran cantidad de yodo estable ingresa al cuerpo y reduce o bloquea la cantidad de yodo radiactivo que llega a la tiroides. Esto ha demostrado ser bastante efectivo, ya que es lógico pensar que al reducir la cantidad de yodo radiactivo en la tiroides, se reduce la dosis de radiación, lo que resulta en un menor riesgo de efectos en la salud.

Sin embargo, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), tomar dosis excesivas de yodo de manera indiscriminada para prevenir un hipotético accidente nuclear o nube con material radioactivo no sirve de nada, puesto que ingerir yodo en exceso también puede acarrear riesgos para la salud.

De hecho, "de ningún modo se pueden ingerir estos productos sin una indicación expresa", advierten los doctores Lluis Vila y Juan Carlos Galofré, del área de Tiroides de la SEEN (TiroSEEN).

Una opinión compartida tanto por la comunidad médica como científica. Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades dependientes de la Agencia Nacional de Salud Pública de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés): "Tomar una dosis de yoduro de potasio más alta que la recomendada o tomarlo con más frecuencia de la recomendada no brinda más protección y puede ocasionar enfermedades graves o la muerte".

Si bien es cierto que la ingesta de comprimidos de yoduro potásico, a dosis muy elevadas, servirían para bloquear cualquier captación de yodo radioactivo por parte de la glándula tiroides, no se recomienda su consumo dado el alto riesgo que conlleva.

El mensaje es claro: "Consumir demasiado yodo también puede causar problemas". Esto es particularmente cierto en individuos que ya tienen problemas de tiroides, como nódulos, hipertiroidismo y enfermedad autoimmune de la tiroides. La administración de grandes cantidades de yodo a través de medicamentos (ej. Amiodarona), procedimientos radiológicos (uso de contraste yodado intravenoso) y exceso dietético (algas) puede causar o exacerbar el hipertiroidismo o hipotiroidismo, dos alteraciones de la la glándula tiroides que producen más o menos hormonas tiroideas de las que el cuerpo necesita y generan una cascada de problemas.

Así aparte de lo inútil y absurdo que resulta tomar estas pastillas fuera de tiempo, y de los riesgos asociados a un consumo excesivo, tenemos el problemas de las dosis que, como comentábamos al principio, "son tremendamente diferentes".

En concreto, las dosis de las pastillas o comprimidos para la protección frente al yodo radioactivo llevan cantidades que pueden contener entre 60 y 150 miligramos de yoduro potásico; es decir, supera en más de 500-1000 veces la dosis recomendada diaria.

Pero estas pastillas "no se venden libremente. Se fabrican en el Centro Militar de Farmacia y las guarda el propio ejército, la Guardia Civil, el Ministerio de Sanidad… No las puedes comprar ni con receta ni sin ella", apunta Castiñeira en su tweet.

"Las disponibles en farmacias rondan aproximadamente los 100-300 microgramos, cuando las dosis que administran en caso de accidente nuclear son de 130 miligramos", corrobora Iván Espada, responsable del área de información del Medicamento del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF), en declaraciones a Redacción Médica.

Por tanto, serían necesarios entre 400 y 1.300 comprimidos diarios del medicamento disponible en farmacias para alcanzar una cantidad efectiva contra la radiación. "Es decir, necesitarías cientos de pastillas, y esto aparte de contribuir al desabastecimiento, en el hipotético caso de ataque nuclear, no te servirían de nada", añade Castiñeira.

Hay que entender que el yoduro de potasio no es una píldora milagrosa y que su mecanismo de acción no es tan simple como pensamos. No consiste en tomarla y "¡hala, ya estoy protegido!".

"Puede bloquear al yodo radiactivo para evitar que la glándula tiroides lo absorba, pero solamente cuando el material radiactivo ya haya entrado en el organismo", asegura un artículo publicado en la revista Scientific American por John Boice, experto en cáncer del Instituto Internacional de Epidemiología de Estados Unidos.

Lo cual significa que el yoduro de potasio (KI) no evita la contaminación interna de yodo radiactivo, solamente evita que la tiroides lo absorba, y previene el cáncer de tiroides solo en determinados casos, en personas o poblaciones en riesgo de inhalación o ingestión de yodo radiactivo, y cuando se administra en la dosis recomendada. Entonces, el KI inunda la tiroides con yodo no radiactivo e impide la absorción de moléculas radiactivas, que posteriormente se excretan en la orina.

Sin embargo, "el KI se concentra únicamente en 'ayudar' a la glándula tiroides ante los efectos del yodo radioactivo. Pero si en un evento nuclear se liberan también otros elementos radiactivos, como el cesio y el estronio, el KI no puede hacer nada", aclara el profesor Boice. Es lo que ocurriría ante una accidente o una explosión nuclear.

Hay que tener en cuenta que el yodo es un elemento que se extrae del torrente sanguíneo por la glándula tiroides y es necesario para su correcto funcionamiento. Pero la tiroides no discrimina entre yodo radiactivo y no radiactivo. Por lo tanto el KI, si se toma correctamente, solo protege contra la radiación interna del yodo radiactivo que ingresa al cuerpo. Pero no protegerá contra la radiación externa.

Además, existen unos efectos secundarios derivados del consumo excesivo de yoduro de potasio, entre los que destacan las molestias estomacales o gastrointestinales, las reacciones alérgicas, los sarpullidos y la inflamación de las glándulas salivales.

Entre las indicaciones y advertencias que aparecen en estas pastillas destaca la premura de avisar al médico si tras la toma de esta medicación (bajo prescripción médica) aparecen síntomas como ardor en la boca o la garganta, sabor metálico, dolor de dientes o encías, babeo, dolor de cabeza intenso, síntomas de resfriado (nariz tapada, estornudos), irritación de los ojos o erupción cutánea grave.

Por otro lado, se sabe que las dosis altas o el uso prolongado de yoduro de potasio puede generar una producción excesiva de hormonas tiroideas (tirotoxicosis), y también, aunque parezca paradójico, en algunos casos puede ocasionar hipotiroidismo. Y cuidado porque existen un montón de problemas hormonales asociados a la disfunción de esta glándula que pueden derivar en enfermedades como trastorno depresivo, hipertensión, infertilidad, hipercolesterolemia, osteoporosis, deterioros cognitivos, problemas de desarrollo neuronal o cretinismo en niños.

También es importante aclarar, como recoge la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por su siglas en inglés), que el yoduro de potasio "no es un agente radioprotector general", ya que tampoco protege contra las lesiones en otros órganos producidas por los efectos de la contaminación por radiación. Por ejemplo, la médula ósea o el aparato digestivo también sufrirían daños a causa de la radiación.

Así que, aunque hayas oído hablar de un incidente en una planta de energía nuclear, no debes tomar las pastillas de yoduro de potasio a menos que lo indiquen los funcionarios de Salud Pública. De momento, en la situación actual, no es necesario consumir yoduro potásico ya que la posibilidad real de un conflicto nuclear es un escenario muy lejano.

Recuerda que las píldoras funcionan mejor cuando se toman inmediatamente antes o tan pronto como sea posible pero después de la exposición. Tomar las píldoras con demasiada anticipación no proporcionará ningún beneficio para la salud. "Tendrán que ser las autoridades gubernamentales las que digan, llegado el momento, si hay que tomar algún tipo de medida, que van más allá de unas pastillas de yodo. Pero ahora mismo no hay ninguna información clara al respecto", concluyen desde Cgcof.

Más efectos que te pueden interesar:

Susana Molina ('La isla de las tentaciones') podría sufrir una disfunción tiroidea sin saberlo

¿Es el plástico el culpable de que cada vez haya más casos de hipotiroidismo?