Iker Jimenez sufre una crisis de credibilidad surrealista con Paz Padilla

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La última entrega de Cuarto Milenio ha venido con polémica incluida. Los fans se han lanzado en masa a las redes sociales criticando que hayan invitado a Paz Padilla para hablar sobre la aceptación de la muerte a raíz de la pérdida de su marido Antonio Juan Vidal el pasado verano (víctima de un cáncer a los 53 años). Y es que los internautas se han llevado las manos a la cabeza tras comprobar que después de ahondar sobre la tragedia de Chernobyl -con un reportaje que compartió hallazgos de especies que inquietan a la ciencia- en el plató se haya entrevistado a la humorista para abordar las reflexiones de su libro El humor de mi vida publicado el pasado 4 de abril. 

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Y si bien algunos comentarios de Twitter linchan a Paz Padilla, las críticas se dirigen sobre todo al programa y su elección de invitada sin ser profesional experta en el tema. Pero, ¿qué sentido tiene las quejas de los seguidores de Cuarto Milenio?

 

Lo cierto es que el discurso de la gaditana se le ha venido en contra con espectadores quejándose de que en un programa como Cuarto Milenio haya tenido cabida la promoción de un libro y, especialmente, que Paz Padilla haya sido la persona que haya compartido su experiencia traumática elegida por Iker Jiménez, cuando existen un montón de expertos con los que podía haber contado. Así, la presentadora de Mediaset ha subrayado que debemos dar visibilidad a los paliativos a la par que ha incidido en que no hay que tenerle tanto miedo a la muerte. 

Y en este sentido, la humorista demostró por qué había sido seleccionada para estar allí al contar que había quemado una muñeca vudú que había comprado durante su viaje con Jesús Calleja en Planeta Calleja. Una anécdota sobre la que ha girado la cuestionada conversación entre la presentadora de Sálvame y Carmen Porter. Y es que Paz Padilla ha insistido en que la muerte de su marido está relacionada con las malas vibraciones que este objeto proveniente de África había llevado hasta su hogar.

De esta manera, el sinsentido pareció reinar en la red del pajarito donde los seguidores más críticos olvidaron el tipo de programa al que hacen referencia. Después de todo, estamos ante un formato que habla de sucesos, analiza y lanza teorías muchas veces por el morbo de añadir leña a lo paranormal, pero casi nunca termina de tratar realmente algo con veracidad. A excepción de erigirse como el primer espacio televisivo que alertó del problema que se nos venía encima con la pandemia de coronavirus (dando como resultado la puesta en marcha de Horizonte), este título en sí mismo tampoco es que sea de información tangible sino que se orienta en lo sobrenatural.

Y de este aluvión de tuits florece otra cuestión: ¿Desde cuando Cuarto Milenio tiene tanta credibilidad? En otras palabras, ¿de dónde parte tanta indignación? Porque no podemos dejar a un lado que estamos ante un programa que no es que tenga cierta reputación elevada a nivel informativo, por lo que suena cuanto menos chocante que los fans le hayan pedido veracidad a un formato que siempre se ha ido por los cerros de Úbeda.

Puede que, efectivamente, no haya resultado muy acertado que Iker Jiménez haya contado con Paz Padilla para hablar de su libro y mezclara el tema de la muerte con una muñeca vudú, pero de ahí a cuestionar tan vehementemente las decisiones del formato hay un trecho, puesto que los auténticos seguidores deberían recordar que Cuarto Milenio suele vender mucho humo y que, en contadas ocasiones, se cuentan historias con pruebas tangibles.

En definitiva, aunque la decepción de los fans del programa está ahí, se antoja curioso que el público haya acusado al programa de bajar el listón y de contar con un testimonio que no encaja con la esencia del formato. Es verdad que Cuarto Milenio siempre se ha caracterizado por explorar lo distinto, lo diferente, pero los temas no siempre han venido acompañados de rigurosidad. Vamos, que no se pueden pedir peras al olmo aunque haya quien ha comentado que la gaditana “quita credibilidad”. 

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