Síndrome de la luna de miel: ¿tiene relación con el sexo apasionado?

No es algo exclusivo de las parejas recién casadas ni tampoco tiene que ver con el inicio de la vida sexual. Te contamos qué hay de cierto sobre la infección sexual más común

Ser muy activo sexualmente puede multiplicar el riesgo de padecer infecciones urinarias. (Foto: Getty)
Ser muy activo sexualmente puede multiplicar el riesgo de padecer infecciones urinarias. (Foto: Getty)

Coloquialmente se conoce cómo ‘Enfermedad de la Luna de Miel’ ya que suele darse con mayor frecuencia después de haber mantenido múltiples relaciones sexuales, aunque esta no es la verdadera vía de contagio. En realidad, la gran mayoría de las veces está provocada por una bacteria llamada Escherichia coli.

Se trata de una dolencia común que responde a una infección en la vejiga o en vías urinarias que tiene lugar dentro de las primeras 24 o 48 horas después de tener repetidas e intensas relaciones sexuales (de ahí su nombre). Pero que quede claro: no es una Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS), ni tampoco está relacionada con una mala higiene personal de tu pareja, aunque el contacto sexual sí facilita su aparición.

Los síntomas que ocasiona esta infección (picor, escozor o las ganas de orinar) perjudican la calidad de las relaciones y ocasionan una pérdida de la libido. (Foto: Getty)
Los síntomas que ocasiona esta infección (picor, escozor o las ganas de orinar) perjudican la calidad de las relaciones y ocasionan una pérdida de la libido. (Foto: Getty)

En más del 80 por ciento de los casos la ‘Enfermedad de la Luna de miel’ está causada por la elevada presencia de gérmenes (bacterias) en la orina, lo que provoca molestias cómo dificultad o dolor al orinar (disuria), necesidad de orinar frecuentemente (polaquiuria) y poca cantidad (polaquiuria). A veces se acompaña de sangre en la orina (hematuria) y dolor en bajo vientre.

Si hay sangrado, se debe acudir cuanto antes al urólogo, “porque esta hematuria puede estar motivada por causas más graves que una infección urinaria y debe tratarse como signo de alarma”, cuenta al ABC la doctora Patricia Ramírez, de la Unidad de Urología y Litiasis del Hospital Ruber Internacional de Madrid.

Por otro lado, una encuesta realizada entre 2.400 personas revela que casi la mitad de la población vincula las infecciones urinarias con la práctica sexual, y que son las mujeres de entre 20 y 40 años quienes más lo relacionan.

Según un informe del Centro de Información de la Cistitis, una de cada cuatro mujeres sufre algún episodio de cistitis al año, mientras que sólo un 0,1 por ciento de los varones sufren infecciones urinarias. Además, el 50 por ciento de las mujeres la padecerá a lo largo de su vida. De ellas, el 25 por ciento experimentarán una infección secundaria en los seis meses posteriores de la primera infección. Y no solo eso, sino que entre el 44 y el 77 por ciento la sufrirá de nuevo en el plazo de un año.

“Las mujeres sexualmente activas son las más proclives a sufrir ‘cistitis de repetición’; y es frecuente que aparezcan episodios tras el coito, lo que antes se conocía como cistitis de luna de miel”, explica el Dr. Manuel Fernández Arjona, urólogo del Instituto de Medicina Sexual y miembro del Centro de Información de la Cistitis.

Es cierto que las mujeres somos más propensas a contraerla (debido a que nuestra uretra es de menor longitud) pero contrariamente a lo que mucha gente puede pensar, la cistitis no aparece porque el hombre lleve las bacterias del pene a la vagina, sino porque el acto sexual favorece la entrada de las bacterias de la propia mujer en su uretra.

En el caso de los hombres, la uretra es el conducto por el que sale tanto la orina como el semen y la abertura se encuentra en la punta del glande. En las mujeres, el orificio de la uretra se encuentra delante de la entrada de la vagina, bajo los pliegues de los labios de la vulva, pero no en la punta del clítoris, sino un poquito más abajo.

Cuando el acto sexual es repetido o intenso puede provocar una inflamación de la mucosa, que vuelve la uretra más vulnerable a las infecciones”, aclara el experto.

Pero no vas a tener cistitis por la cantidad de veces que haces el amor, sino por no tomar las precauciones adecuadas, por no respetar unas normas de higiene básicas y, en ocasiones, por no utilizar lubricantes correctos o usar juguetes sexuales en malas condiciones.

El frío, la humedad, el agua de la piscina o sentarse en la taza de los baños públicos no son causa directa de cistitis. Sin embargo, sí existen circunstancias que favorecen su aparación:

  • No vaciar completamente la vejiga en cada micción.

  • Las relaciones sexuales (Recuerda: ya hemos dicho que no es una enfermedad de transmisión sexual.

  • El uso de anticonceptivos locales: DIU, diafragma y espermicidas.

  • Incontinencia urinaria.

  • Menopausia.

  • Tener la vejiga “caída“ (cistocele).

  • Presencia de enfermedades a otro nivel del aparato urinario (riñones y uréteres).

  • El haber tenido un episodio previo de cistitis.

Conductas de riesgo

Otro cosa de cajón, si tenemos las manos sucias (porque venimos de la calle, del baño o hemos estado cocinando) y tocamos a nuestra pareja podemos generar infecciones, pero no por la relación sexual sino por la falta de higiene. ¡Ojo! Fumar y morderse las uñas también puede causar problemas porque los gérmenes y microorganismo pasan de nuestros dedos al aparato genital de nuestra pareja.

Otro factor que aumenta el riesgo de padecer cistitis después del sexo es la práctica de sexo anal combinado con sexo vaginal. Cuando hay penetración anal y después penetración vaginal, existe una grandísima migración de bacterias del intestino hacia la vagina lo que obviamente favorece la aparición de infección.

Además, si llevas diafragma o usas preservativos con espermicidas también se incrementa el riesgo de infección de orina después del sexo ya que contienen sustancias que alteran la flora bacteriana de la vagina matando las bacterias ‘buenas’ y facilitando la colonización de bacterias que proceden del intestino.

El zumo de arándanos rojos ayuda a combatir la cistitis, aunque
El zumo de arándanos rojos y los antibióticos ayudan a combatir la cistitis. Consulta con tu médico el tratamiento más adecuado. (Foto: Getty)

Pero tranquila, con estas sencillas medidas preventivas podrás evitarlo:

  1. Beber abundante agua a lo largo del día para asegurar una adecuada hidratación.

  2. Evitar aguantar la orina y acudir al baño de 6 a 8 veces al día.

  3. Vaciar la vejiga antes y después del coito para facilitar la eliminación de bacterias.

  4. Extremar la higiene en las relaciones sexuales para que no haya transmisión de bacterias.

  5. Utilizar un gel de pH neutro para las zonas íntimas dermatológicamente testado e intentar mantener la zona limpia y seca.

  6. Con la menstruación, se debe incrementar la higiene de la zona.

  7. Evitar el estreñimiento, ya que favorece las infecciones.

  8. Realizar una limpieza adecuada de la zona genital. Siempre de adelante hacia atrás.Así se evita el arrastre de los restos de heces del ano hacia la uretra.

  9. Evitar duchas vaginales y jabones antibacterianos que desequilibran la flora sin eliminar las bacterias responsables de la infección.

  10. Utilizar lubricantes para evitar la aparición de irritaciones y rojeces.

  11. Evitar los anticonceptivos, ya que alteran la mucosa vesical.

  12. Tomar preparados farmacéuticos de arándano rojo americano.

Y sobre todo, es muy importante hacer pis después de haber tenido relaciones sexuales porque reduce hasta en 80 por ciento el riesgo de sufrir infecciones en la vejiga, próstata, vesícula seminal e incluso en el riñón. Es más, según los ginecólogos, no deben pasar más de 45 minutos para orinar después de la penetración.

¿Sientes dolor al mantener relaciones sexuales?

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