Síndrome del bebé azul: las verduras de hoja verde que lo causan

Mónica De Haro
·5 min de lectura

Este trastorno se ha descrito en bebés expuestos a altas concentraciones de nitratos en los alimentos y se conoce comúnmente como el “Síndrome del bebé azul” ya que entre sus síntomas destaca la tonalidad azul que adquiere la piel del bebé debido a la falta de oxígeno en los tejidos

La AESAN acaba de presentar las <a href="https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/para_consumidor/TRIPTICO_AESAN_RECOMENDACION_CONSUMO_HORTALIZAS_NITRATOS_.pdf" rel="nofollow noopener" target="_blank" data-ylk="slk:nuevas recomendaciones para el consumo de hortalizas de hoja verde en niños" class="link rapid-noclick-resp">nuevas recomendaciones para el consumo de hortalizas de hoja verde en niños</a>. (GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / NATALIA DERIABINA)
La AESAN acaba de presentar las nuevas recomendaciones para el consumo de hortalizas de hoja verde en niños. (GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / NATALIA DERIABINA)

Muchos padres libran una batalla diaria para que sus hijos coman verduras. Sin embargo, no todas son tan saludables como creen. La Agencia Española Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) acaba de advertir cuáles son las más peligrosas para el consumo infantil

En concreto, desaconsejan el consumo de espinacas, acelgas y borrajas por presencia de nitratos. ¿El motivo? Que podrían generar una cadena de efectos adversos en la salud de los menores como deshidratación, gastroenteritis y diarrea.

Además señalan que “el consumo de verduras con alta cantidad de nitratos (borrajas, espinacas, acelgas, lechuga, remolacha, etc.) es una causa conocida de ‘metahemoglobinemia’, también conocida como 'síndrome del bebé azul' porque la piel adquiere esa tonalidad debido a la falta de oxígeno.

Qué son los nitratos

Los nitratos son compuestos generados de manera natural en el metabolismo de las plantas, y están ampliamente distribuidos en los alimentos, siendo la principal fuente de exposición humana a nitratos el consumo de verduras y hortalizas, y en menor medida, el agua de bebida y otros alimentos. Algunas especies de vegetales como los cultivos de hoja acumulan los nitratos en sus partes verdes. Por tanto, presentan mayores concentraciones de estos contaminantes.

Por otro lado, los nitratos también son usados en agricultura como fertilizantes y en el procesado de alimentos como aditivo alimentario autorizado. El nitrato en sí es relativamente poco tóxico. Su toxicidad viene determinada por su conversión a nitrito.

Es decir, que los nitratos son precursores naturales de nitritos, una transformación que se da en el organismo por procesos fisiológicos. El nitrato puede transformarse en nitrito por reducción bacteriana tanto en los alimentos (durante el procesado y el almacenamiento), como en el propio organismo (en la saliva y el tracto gastrointestinal).

Los nitritos originados compiten con el oxígeno para unirse a la hemoglobina pudiendo dar lugar a metahemoglobinemia, enfermedad caracterizada por la presencia de un nivel anormalmente alto de metahemoglobina en la sangre.

(Foto: Getty)
El contenido de nitratos en los alimentos varía en función de cómo los almacenamos y cocinamos. (Foto: Getty)

Cuando la concentración de metahemoglobina en sangre alcanza cifras cercanas a un 3 por ciento, se produce una cianosis (coloración azul de la piel y de las mucosas que se produce a causa de una oxigenación deficiente de la sangre) que es la principal característica de este desorden.

Aunque la mayoría de los padres suelen evitar dar espinacas a sus hijos hasta el año de edad, la acelga y borraja son unos de los ingredientes favoritos para la elaboración de purés caseros. Este hecho, unido a la inmadurez del sistema enzimático (la actividad de la enzima metahemoglobina – reductasa es la mitad que la de los adultos) hace a los niños menores de un año especialmente sensibles a padecer una metahemoglobinemia.

La recomendación es que se limite la inclusión de espinacas y acelgas en las papillas durante el primer año de vida. Las borrajas están totalmente desaconsejadas. (Foto: Getty)
La recomendación es que se limite la inclusión de espinacas y acelgas en las papillas durante el primer año de vida. Las borrajas están totalmente desaconsejadas. (Foto: Getty)

Por otro lado, el almacenamiento inadecuado de hortalizas de hoja cocidas (por ejemplo, verduras almacenadas a temperatura ambiente durante largos períodos de tiempo) puede resultar en la conversión de nitratos a nitritos, conversión que puede verse acelerada cuando estas hortalizas están en forma de puré.

Es por ello que los bebés y niños de corta edad son los destinatarios de estas recomendaciones que pueden resumirse de la siguiente manera:

(Imagen: AESAN)
(Imagen: AESAN)

Cuándo acudir a urgencias

Si el niño haya ingerido los alimentos mencionados y presenta coloración azulada en labios, en los pliegues de la nariz o alrededor de la boca con un sarpullido o protuberancias rojizas y con ardor (lo que se conoce como perioral brusca), es importante que reciba atención médica. También pueden aparecer otros síntomas como palidez de extremidades, vómitos o somnolencia. El tratamiento es sencillo, pero varía en función de la concentración de metahemoglobina en el organismo por lo que es importante consultar con celeridad a un profesional sanitario.

Consejos prácticos

  • No mantener a temperatura ambiente, sobre todo en verano, las verduras cocinadas (enteras o en puré).

  • Conservar en frigorífico si se van a consumir en el mismo día o congelar aquellos purés que no vayan a ser consumidos en ese tiempo.

  • No incluir las acelgas ni las borrajas, acelgas y/o espinacas en sus purés antes del primer año de vida. En caso de incluir estas verduras antes del año, procurar que el contenido de espinacas, acelgas y/o borraja no sea mayor del 20% del contenido total del puré y consumirlos en el momento.

  • No dar más de una ración de espinacas, acelgas y/o borraja al día a niños entre 1 y 3 años.

  • No dar acelgas, borraja y/o espinacas a niños que presenten infecciones bacterianas gastrointestinales, ya que son más sensibles a los nitratos.

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