México recibirá más goleadas vergonzosas, ese es su terrible futuro

Néstor Araujo pelea un balón con el argentino Lautaro Martínez. / Foto: Reuters

El encuentro que sostuvo México contra Argentina el pasado martes 10 de septiembre mostró un defecto que ha sido difícil de identificar debido a los sinodales con los que ha jugado el Tri desde que Gerardo Martino llegó al mando.

Para muchos analistas la actitud de los jugadores refleja más que ésta es debido a que están consentidos y arropados por sus clubes, por la prensa y por la afición, pero el problema cuando un equipo recibe más de tres goles en un partido o cuatro en un sólo tiempo, va más allá de lo sobrevalorados que puedan estar.

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Argentina es una selección programada para buscar la victoria en cualquier partido. Aunque muchas veces se enfrenta a selecciones con características semejantes o en igualdad de condiciones, su estrategia es siempre anotar goles, ya sea por una genialidad de uno de sus jugadores o rompiendo reglas básicas del fútbol, como usar la mano para anotar un gol.

Cuando se mide con selecciones como la de México, su maquinaria luce aún más efectiva ante la falta de concentración y oficio de defensores que simplemente no se desempeñan bien en esa posición en ese preciso momento o cuando son realmente requeridos.

Lo peor para una selección Mexicana que deberá enfrentar la mediocre eliminatoria de la Concacaf rumbo a Catar 2022, la meta en esta era Martino, es que deberá buscar con urgencia al menos una buen pareja de defensas centrales que eviten caer en crasos errores que se traducen en goles.

Los números en este rubro no parecen alentadores, al menos en la liga local, pues nuestro torneo de Primera División, integrado por 19 equipos, no arroja un fuerte grupo de defensas centrales en los que Martino pueda echar mano en el largo camino al Mundial, junto con los que fueron llamado en la última convocatoria.

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De estos 19 equipos podemos tomar dos defensas centrales, es decir 38 jugadores, los cuales parecen ser muchos, pero de esos 38 que suelen ser titulares, sólo 13 son mexicanos.

Sí, hasta para formar una línea defensiva los equipos prefieren contratar extranjeros que formar fuerzas básicas, pero esto no es culpa de los equipos, sino las reglas tan permisivas de la Federación Mexicana de Fútbol en cuanto a jugadores foráneos se refiere.

Continuando con los números, de esos 13 mexicanos solo 7 tendrán una edad aceptable en 2022, tomando como horizonte el Mundial de Catar. De esos 7, sólo 4 han jugado en selección mayor y son:

Carlos Salcedo, de Tigres, tiene 25 años de edad.
Hugo Isaac, de Santos, 29 años.
Oswaldo Alanís, de Chivas, 30 años.
Néstor Vidrio, de Puebla, 30 años.

Los que nunca han sido convocados:

Luis Romo, de Querétaro, 24 años.
Antonio Briseño, de Chivas, 25 años.
Luis Quintana, de Pumas, 27 años.

El resto de los defensas centrales mexicanos no serían considerados para jugar en Catar debido a su edad:

Leonardo López, de Veracruz, 36 años.
Jaír Pereira, de Querétaro, 33 años.
Daniel Arreola, de Puebla, 33 años.
Hugo Ayala, de Tigres, 32 años.
Elio Castro, de Bravos, 31 años.
Cata Domínguez, de Cruz Azul, 31 años.

Los defensas centrales que integraron la selección Mexicana que cerró el ciclo de 2019 ante Estados Unidos y Argentina, Edson Álvarez, Carlos Salcido, Néstor Araujo, Héctor Moreno, César Montes, y Diego Reyes, deberán cargar con la pesada loza de ser los jugadores que eviten goleadas vergonzosas (otra vez) y formar una auténtica defensa en las eliminatorias de Concacaf.

La producción de defensas centrales deberá ser un objetivo urgente a corto plazo. Las reglas del fútbol mexicano deben modificarse para tal efecto o los resultados no cambiarán, como no han cambiado desde aquel 7 a 0 contra Chile en 2016, una selección que básicamente planteó misma línea defensiva, incluyendo el arquero, el mismo alabado por su regreso al fútbol mexicano.

Una misma línea defensiva que ha recibido 11 anotaciones en dos goleadas memorables. Es quizás ahora el mejor momento para sustituirla, lamentablemente no sabemos por quiénes.