Silvia Marsó: una artista todoterreno que se busca la vida con garra

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Por Mike Medianoche.- En la noche del miércoles la nostalgia embriagará todos los hogares que sintonicen en La 1 el programa Lazos de sangre. Y es que el espacio estará dedicado a la figura de Chicho Ibáñez Serrador, el creador de formatos que son historia de nuestra televisión como Un, dos, tres, responda otra vez o Historias para no dormir. Televisión Española ha aprovechado para englobar esta emisión dentro del 65 aniversario de sus primeras emisiones, y así, veremos cómo recuerdan al creador audiovisual su hijo Alejandro Ibáñez Nauta (hoy director de cine), Fernando León de Aranoa (que fue guionista del Un, dos, tres) y Fedra Lorente, Lydia Bosch, Raúl Sender, Silvia Marsó, y Miriam Díaz Aroca, todos ellos muy vinculados al concurso de la calabaza Ruperta.

Pero fue al ver las promociones de esta entrega de Lazos de Sangre que me dio por preguntarme qué tal le habrá iba profesionalmente a Silvia Marsó, una figura emblemática que siempre destacó como artista versátil y que supo muy bien qué quería en su carrera profesional y qué no, aunque ello supusiese dejar de ganar muchísimo dinero.

Y debido decirles que a pesar de su larga trayectoria todavía nos sigue sorprendiendo.

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Si bien muchos televidentes la tuvieron en su radar en los últimos años por su participación en Merlí: Sapere Aude (donde apareció en 5 episodios en 2019) y su papel de Doña Isabel Marquesa de los Visos en El secreto de puente viejo (hasta su final en 2020), ella todavía se guarda un as bajo la manga.

Y es que por mucho que al recordarla pensemos que la vimos hacer de todo y en todos los formatos del espectáculo, lo cierto es que aun puede sorprendernos. Y para ello solo hace falta echar un vistazo a sus redes.

Hace unos días, la actriz de 58 años anunciaba nada menos que un concierto en el que compartirá cartel con Belinda Washington y Natalia Vergara. La cita será el próximo 11 de noviembre en una sala madrileña, donde prometen un recital lleno de boleros, jazz y temas propios, y sobre todo, diversión. Es decir, toda una oportunidad para los más nostálgicos de ver a esta leyenda de la televisión cantando en vivo y en directo.

No cabe dudas que ser versátil siempre ha sido sinónimo de Silvia Marsó. Nacida en Barcelona en 1963, Silvia (o Silvita, como le solía llamar cariñosamente Chicho Ibáñez Serrador) tuvo claro desde muy pequeña que su vocación era ser actriz, en concreto, desde que vio la película El espíritu de la colmena. Con 14 años comienza a formarse, y en 1979 debuta en el teatro con la obra de Alfonso Paso, Los derechos de la mujer. Dos años después empieza a presentar un programa musical en el circuito catalán de Televisión Española, y en 1982 debuta en el cine en Escapada final.

Su vida cambia de manera radical en 1983, cuando Chicho la elige como azafata o secretaria del programa Un, dos, tres, responda otra vez. El director había decidido convertir el concurso en algo muy espectacular, con muchos números de baile, lo que le permitió a Silvia interpretar números que hasta entonces no podía imaginarse como actriz, por ejemplo, de musicales ahora en boga como A chorus line. En Un, dos, tres Silvia cantaba, bailaba, y lucía una hermosa sonrisa que fue su principal seña de identidad.

En 1984 decide abandonar el concurso y continúa trabajando activamente como actriz y presentadora. Estuvo en el montaje teatral Ni pobre ni rico, sino todo lo contrario, de Miguel Mihura, hizo teatro televisado, participó en las series Segunda Enseñanza y Turno de oficio, y presentó los programas Y sin embargo, te quiero y el concurso infantil Los sabios. En 1987 decide volver a Un, dos, tres, responda otra vez, de nuevo como azafata. Seguro que muchos la recuerdan diciendo cuántas respuestas habían acertado los concursantes, y cuánto dinero suponía al multiplicar por 25 pesetas cada una de ellas.

En los años 90 llegan las privadas, y Telecinco echa el lazo a Silvia Marsó para presentar el Telecupón, ese mismo programa que luego relanzaría a la fama a Carmen Sevilla. Sin embargo, ella se da cuenta de que lo suyo no es presentar, y eso que lo hacía de maravilla. Ella quería ser actriz, y por eso tras Telecupón comenzó a rechazar todas las ofertas; tanto es así que si buceamos en su web ni siquiera encontraremos rastro a su faceta de presentadora. Toda una declaración de intenciones. “Yo elegí entre ser millonaria o actriz y no me arrepiento de eso. Yo rechacé muchos millones de cadenas privadas que pagaban millonadas”, aseguró en una entrevista a Diez Minutos. Para saber cuánto ama la interpretación solo hay que saber que su verdadero nombre es Silvia Cartaña Ortega, y que eligió Marsó por apellido artístico en homenaje al mimo francés Marcel Marceau.

Su talento y su disciplina fueron su mejor aval: no le faltó trabajo en absoluto. Participó en series de éxito como Canguros en Antena 3 y Ana y los 7 en Televisión Española, donde le tocó interpretar a la mala malísima Alexia. También la vimos en Manos a la obra (donde coincidió con Kim Manning, también azafata del Un, dos, tres), Gran Reserva: El origen y El secreto de Puente Viejo. En cine, ha participado en títulos de terror como La madre muerta, de Juanma Bajo Ulloa, comedias románticas como Amor, curiosidad, prozac y dudas y Solo Química, e incluso ha incursionado en el cine familiar en Ángeles S.A., cinta de 2005 diseñada para la gloria de la entonces niña prodigio María Isabel.

En los últimos años Silvia ha estado muy volcada en el teatro, tanto en su faceta de actriz como de productora, y ahí se puede destacar las alegrías que le ha dado el montaje 24 horas en la vida de una mujer, que narra la vida de una viuda aristócrata que huyendo de una depresión se encuentra con un muchacho muy joven en el casino de Montecarlo que se está jugando una fortuna. Lleva tres años con ella, y la pandemia frustró sus planes para llevarla a Nueva York durante el pasado 2020. Pero ni la Covid-19 la ha parado.

Ella sigue activa en sus redes, promocionando cada uno de sus proyectos, preparando concierto y el estreno del documental Berlanga!! que hace unos días presentó en la Seminci de Valladolid . Y todo esto mientras se pasa por el especial de Televisión Española, mima a sus seguidores casi a diario y se cuida a sí misma ejercitando a menudo.

¿Significa esto que Silvia Marsó ya ha tocado techo y lo ha hecho todo en esta vida? Evidentemente no. Se ve que todavía Silvita tiene algunos trucos guardados en la chistera para seguir enamorando al público, tal y como lleva haciendo toda su vida.

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