El silencio preocupante de Matthew Perry en el reencuentro de 'Friends'

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El capítulo-reencuentro de Friends está promocionado su estreno en EE.UU. (que no en España todavía) con un tráiler que consigue removernos el gusanillo de la nostalgia, pero también sorprendernos ante el impacto que provoca descubrir lo mucho que ha perdurado el fenómeno con el paso del tiempo. 

Sin embargo, de los seis protagonistas hay uno que prácticamente no habla y aparece muy poco. Y cuando lo hace, nos preocupa. 

Ese es Matthew Perry.

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En el tráiler vemos a los protagonistas riendo, leyendo de nuevo algunos de los guiones, recreando escenas, pero, sobre todo, rememorando el impacto personal que supuso para todos ellos el haber formado parte de aquel fenómeno televisivo. Jennifer Aniston pide una caja de Kleenex, David Schwimmer se ríe constantemente, Lisa Kudrow explica la conexión que mantienen gracias a la serie, Matt LeBlanc recuerda ver en el informativo una imagen panorámica de todas sus viviendas y Courteney Cox revela que son mejores amigos desde entonces. ¿Y Matthew Perry? Solo dice una frase: “Voy a llorar”.

Es todo lo que oímos decirle al actor, con la voz algo extraña y cierto halo de tristeza, mientras Jennifer Aniston estira el brazo para consolarlo. Es el único segundo que aparece en un plano protagonista y, si prestamos atención, es el intérprete que menos momentos tiene en todo el avance. ¿Por qué?

Esto son solo suposiciones, pero es probable que este reencuentro haya supuesto mucho más para Matthew Perry que para el resto de sus compañeros. Y es que si bien todos vivieron sus propias etapas personales, con éxitos, fracasos, matrimonios y divorcios, el actor que dio vida a Chandler pasó una de sus etapas más difíciles precisamente durante las grabaciones de la serie. Por eso, quizás, reencontrarse con sus compañeros rodeado de los escenarios de antaño le haya transportado a los momentos más oscuros de su vida.

De las diez temporadas emitidas entre 1994 y 2004, hay tres de ellas que Matthew Perry no recuerda debido a la neblina mental que le provocaron sus adicciones.

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El actor formó parte del fenómeno desde los 24 a los 34 años pasando de ser un actor en paro buscando desesperadamente ser famoso a uno de los más exitosos de Hollywood. Los seis intérpretes comenzaron cobrando $22.500 por capítulo durante la primera temporada, para disfrutar de un aumento de sueldo que subió a los $75.000 con la tercera y luego $1 millón cada uno para las últimas dos tandas. Sin embargo, ni la fama, el dinero o el reconocimiento lo libraron de sufrir una etapa personal muy delicada.

Desde fuera parecía que lo tenía todo. Pero en realidad fue un período muy solitario para mí porque sufría de alcoholismo”, dijo a la revista People en 2013 (vía Today). Más tarde, aseguró a BBC Radio 2: “No recuerdo tres años [de la serie]. Estaba fuera de mí en aquel entonces, en algún punto entre las temporadas tres y seis”.

Matthe Perry dijo en otra ocasión a New York Times que la sensación de éxito le duró unos ocho meses para luego darse cuenta que “no llenaba los agujeros de su vida”. Así comenzó su dependencia al alcohol para en 1997, a tres años del inicio de la serie, caer en la adicción al Vicodin (un opioide compuesto por hidrocodona y paracetamol) tras recibir prescripción medica por un accidente de jet-ski. “No era mi intención tener un problema [con la droga]. Pero desde el principio, me gustaba cómo me hacía sentir y quería más” dijo en 2002 a People.

Por ese motivo su cambio físico fue tan evidente para los que seguíamos la serie, siendo testigos de una pérdida de peso de 9 kilos. Su primer paso por rehabilitación fue en 1997 cuando siguió el programa de 28 días del centro de Betty Ford en Minnesota, pero perdió la batalla poco después y ni siquiera la pancreatitis casi letal que sufrió en el año 2000 le abrió los ojos. El mismo día que salió del hospital estrelló su Porsche contra una vivienda. Ese día no estaba intoxicado pero, de todos modos, debería haber servido de alarma para alertarle sobre la pérdida de control que estaba sufriendo en su vida.

Sus compañeros conocían su problema e intentaron ayudarlo. “Difícil ni siquiera se acerca a describirlo” dijo Lisa Kudrow a New York Times por aquel entonces. “Cuando Matthew estaba enfermo no era divertido. Estábamos a su lado desesperanzados. Nos dolía mucho. Matthew es una de las personas más divertidas que conocí en mi vida. Es encantador e hilarante. La mayoría de nuestras risas más fuertes eran por él”.

Perry no iba a grabar bajo los efectos de sus adicciones pero sí con resacas y, por ende, no recuerda tres años de su trabajo, llegando a sentirse también somnoliento y con temblores. Pero un buen día sintió una revelación, que tenía que lograr la sobriedad porque no quería morir al día siguiente. Durante un descanso de la filmación de la película Colgado de Sara, volvió a casa y sus padres lo internaron en otro centro de rehabilitación. Dos meses y medio después volvió a la escena pública, terminó la película y regresó a Friends tras haber aprendido que “podía tener una vida feliz sin alcohol o drogas”.

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Desde entonces, Matthew Perry utiliza su experiencia para ayudar a otros. En 2013 convirtió su propia mansión de Malibú, en California, en un centro de convivencia y sobriedad para hombres llamado Perry House, donde se ofrecen programas de meditación y seminarios de los 12 pasos. Si bien lo vendió en 2015 ha continuado ayudando, consciente de que su batalla es “un proceso diario”, como dijo a People. “Cuando muera me gustaría que Friends esté en la lista de quienes ayudaron a las personas” añadió a la revista.

De esta manera, conociendo la oscura etapa que vivió durante el éxito de Friends con sus adicciones, centros de rehabilitación y batalla diaria, podemos comprender que, quizás, ese halo de tristeza que nos transmite en el tráiler pueda estar relacionado con los recuerdos que para él podría suponer el reencuentro.

Una reunión esperada por los fans a raíz de nuestra cercanía con esos seis personajes de la tele, aunque a veces nos olvidemos que detrás hay personas de carne y hueso que vivieron la experiencia desde una perspectiva diferente a la nuestra.

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