Signos irrefutables de que tu pareja miente (todo está escrito en su cara)

¿No estás seguro de que tu pareja esté diciendo la verdad? Mira su cara. (Todo está escrito ahí)

Apartar la mirada e incluso girar la cabeza es un claro signo de mentira. (Foto: Getty)

Las expresiones y el lenguaje corporal son la clave de tu particular detector de mentiras; así que busca estas señales comunes a todos los mentirosos.

Cubrirse la boca mientras habla. Subconscientemente es como si estuviera tratando de retener las bolas que salen por su boca. Puede hacerlo en plan descarado, ocultando completamente su boca o de forma sutil, colocando un solo dedo delante de los labios.

Taparse la boca entera con las manos o colocar un dedo delante de los labios debería hacerte sospechar. (Foto: Getty)

Temblores de nariz. Los científicos han encontrado que la mentira puede causar que el tejido de la nariz se hinche, lo que significa que un ataque rápido podría ser un signo de engaño (lo siento, pero esa excusa de la temporada de alergia simplemente no lo corta).

Frotarse un ojo. Cuando miente a alguien, el instinto es mirar hacia otro lado debido al apuro y la vergüenza que esta deslealtad provoca. También es frecuente que muchas personas hagan una especie de borrón rápido frotándose los ojos o aleteando las pestañas, como si les hubiera dado un tic.

El lenguaje ‘gestual’ nos da muchas claves sobre la persona que tenemos enfrente. Aprender a interpretarlos ayuda una mejor comunicación. (Foto: Getty)

Rascarse la oreja. Si alguien oye algo que no le gusta pero no puede decirlo o considera que es más prudente callarse, puede que se toque las orejas. Es un acto reflejo que cometemos cuando oímos algo que no queremos oír.

Así que cuando alguien te esté contando algo y veas que se lleva la mano a la oreja, al lóbulo e intenta acariciar el pendiente o el mismo lóbulo, ¡cuidado! Hay algo que no es cierto del todo o que está ocultando. También puede que ser que se rasque la oreja. Esto significa que ni siquiera el propio mentiroso quieres oír la mentira.

Pasa lo mismo con las chicas, si estás intentando seducir a una chica y cuando le hablas se cruza de brazos y sólo los descruza para tocarse las orejas, está muy claro: no le gustas, es más, le estás resultando desagradable, se está protegiendo y preferiría no tener que escucharte.

Uno de los signos más comunes es rascarse el lóbulo de la oreja. (Foto: Getty)

Tocarse el cuello. Varias investigaciones ha descubierto que la mentira puede causar un hormigueo en los tejidos del cuello, lo que lleva a rascarse, pellizcarse o tirar de su fina piel. Esto ocurre cuando el orador se siente inseguro. Lo notarás también en su tono de voz y su actitud. Hablará como encogida y se protegerá tocándose el lóbulo de la oreja, si lo hace con la mano contraria todavía se protege más ya que tiene uno de sus brazos cruzado sobre el pecho.

Este es un gesto directamente heredado de la infancia que los que lo hacen no pueden evitar ya que no son conscientes de ello en muchas ocasiones.

Sacudir la cabeza. Si tu pareja te está explicando algo y mueve la cabeza de lado a lado como diciendo ‘no’, es que miente. En realidad, es como si enviara un mensaje contradictorio trantando de convencerte de algo y de decir sí mientras agita su cabeza diciendo que no. Absurdo, ¿eh?

Pero hay más señales que te pueden ayudar a desenmascarar a un mentiroso como hablar de forma pausada, evitar la mirada, el parpadeo, el exceso de amabilidad, la sonrisa ‘inmóvil’ (se caracteriza porque sólo se mueven los labios. La auténtica, mueve toda la cara) y tocarse el lado opuesto de la cara a la mano que está utilizando de forma inconsciente.

Y recuerda, cuando contamos algo que no es cierto los nervios nos pueden traicionar y hacer que la circulación vaya más rápido debido al aumento de ritmo cardíaco. No siempre los vasos sanguíneos aumentan lo suficientemente rápido su capacidad para albergar mayor tensión sanguínea, así que lo que sentimos físicamente muchas veces es un cosquilleo. Ese cosquilleo nos lleva a rascarnos necesariamente y es un síntoma de nervios.

Aunque no nos pique, si estamos tensos nos tocamos pelo, nariz, orejas, de forma nerviosa. Estos gestos nos delatan. Por tanto, para saber si alguien te la quiere meter debes no es suficiente con que te fijes en el gesto concreto sino que tienes que saber observar todo el conjunto: gestos, actitud, palabras, entorno…

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