Siete quesos diferentes que merece la pena probar

En esta vida hay dos tipos de personas: a las que les gusta el queso y las que no tienen ni idea. Bromas aparte, hay que reconocer que hay pocos alimentos que despierten tantas pasiones como éste. No solo hay mil variedades, sino que además es un ingrediente básico en favoritos como la pizza. ¡Que sería de nosotros sin su cremosidad y su sabor! Hasta tal punto estamos obsesionados por el queso que incluso cuenta con su propio día mundial, que se celebra el 27 de marzo.Para celebrarlo, aquí van siete quesos que merece la pena probar.

El curioso brie noir. Foto: Myrabella/Wikipedia (CC)

Brie noir (Francia). Poco o nada que ver con el brie que todo conocemos, blanquito y cremoso. Este es su primo oscuro, que se deja envejecer durante un tiempo para adoptar una textura crujiente y un sabor distinto, con notas que pueden incluso recordar al chocolate. Hay quien lo come incluso mojándolo en leche.

El queso de pasta blanda con pimentón, un gran invento. Foto: Cremositos del Zújar.

Quesos con pimentón (España). En Extremadura producen quesos únicos, de pasta blanda, casi fluidos. Esto no es nada nuevo, pero sí son sorprendentes las variaciones sobre esta receta clásica. Hay ejemplos como los cremositos del Zújar, que incorporan tres tipos de escamas de pimentón de La Vera: dulce, agridulce y picante. Para seguir haciendo patria.

El polémico stinking bishop. Foto: Wikipedia/Jon Sullivan (CC).

Stinking bishop (Reino Unido). El nombre ya lo dice todo. Significa “obispo apestoso” y es un queso blando de corteza lavada que se produce desde 1972. Su peculiar olor está relacionado con el lavado que se le da. No falta quien prefiere no probarlo debido precisamente a ese aroma.

Los quesos de burra como el pule tienen menos grasa. Foto: Pxhere.

Pule (Serbia). Este queso puede presumir de ser uno de los más caros del mundo. ¿El motivo? Que no se elabora con leche de vaca, oveja ni cabra sino con leche de burra. Es debido a la escasez de este animal lo que hace que el precio del pule se dispare. Tiene un toque ahumado que lo hace único.

El morbier incorpora ceniza. Foto: Wikipedia/Pierre-Yves Beaudoin (CC).

Morbier (Francia). Este queso de vaca resulta totalmente reconocible por la raya de ceniza que lo divide en dos. Actualmente se mantiene por razones históricas, aunque en origen se le añadía una capa de ceniza para evitar que las moscas se posaran en él durante su elaboración.

quesos de ceniza.

Los quesos con vino son típicos de la región de Murcia. Foto: Quesos de Murcia.

Queso al vino (Murcia). El vino tinto de Jumilla se emplea para lavar la corteza de este queso elaborado con leche de cabra. Es semicurado y tiene un sabor ligeramente ácido y salado. Se suele servir con aceite y pimentón.

El inconfundible tête de Moine. Foto: Spielhofer SA Fromages Spielhofer SA/Wikipedia (CC).

Tête de Moine (Suiza). Si algo caracteriza a este queso suizo es su forma de cortarlo. Se emplea un rascador que le da una forma única de flor, lo que lo hace idóneo para todo tipo de celebraciones y cócteles. Esto es posible por la textura fina de este queso.